Conociendo Isla de Pascua en Chile

Conociendo Isla de Pascua en Chile… Te Pito Te Kura es una piedra negra esférica que muchos afirman  es «el verdadero ombligo del  mundo», lo que precisamente  significa su nombre en rapa nui.

A continuación, Conociendo Isla de Pascua en Chile: 

Cerca de allí está el ahu Pito Kura, el santuario que posee el  mayor moai que se haya transportado desde la cantera de Rano Raraku para levantar en otro  sitio. Mide casi 10m, pesa 82 toneladas y tenía un «gorro» de casi 12 toneladas. Las playas de Anakena y Ovahe  se encuentran en el lado opuesto a la arista en que se ubica  Hanga-Roa. Anakena parece posar para un afiche de turismo: está rodeada de palmeras, con arena blanca y agua cristalina.

Pero a las características propias de  una isla del Pacífico, Anakena le  suma los encantos de la arqueología pascuense. Los ahus Ñau  Ñau y Ature son parte del paisaje que enfrenta al mar. Ovahe es más pequeña y solitaria que Anakena, pero más salvajemente hermosa. Para disfrutar  del sol, hay que ir durante la mañana, ya que a partir de las cuatro de la tarde queda totalmente  en sombras.

Es la playa indicada  para aquellos que quieran practicar deportes como surf (haka  neni en rapa nui} y morey, ya que  sus olas son alborotadas.Además de esos deportes, en  Rapa Nui se practica la pesca, el  buceo, el snorkel y la caza submarina. Pero Pascua tiene su deporte autóctono, el haka peí, que  consiste en el deslizamiento  desde un cerro en troncos de  plátanos.

El Parque Nacional de Rapa Nui  proporciona alternativas recreativas como trekking, cabalgatas,  buceo, fotografía, pesca, recorridos culturales y observación  de flora y fauna. El parque conserva muestras de los principales tesoros arqueológicos y naturales de Rapa Nui, clasificadas según la colección a la que  pertenecen.

Más allá de sus playas y sus antiguos y misteriosos tesoros legados por sus primeros habitantes, Isla de Pascua tiene algo  que pocos lugares en el mundo  pueden ostentar: paz, mucha  paz. Las pocas luces que aparecen de noche permiten acostarse en el suelo, mirar al cielo y  encandilarse con el brillo de las  estrellas, sin nada que moleste,  con el sonido del mar de fondo,  mientras los silenciosos moais  velan el descanso.

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