Conmoción en Mar del Plata por la profanación de la catedral

Conmoción en Mar del Plata por la profanación de la catedral

Sociedad

Durante el fin de semana desconocidos usaron el altar de la cripta como baño y robaron reliquias de santos expuestas allí; es el segundo templo católico atacado en un mes en el país
Por Darío Palavecino  | LA NACION
  El padre Héctor Bachmeier frente a la imagen profanada en algún momento del fin de semana. Foto: Mauro V. Rizzi

MAR DEL PLATA.- E l altar que combina mármol blanco y verde ofició como baño. El mantel allí desplegado se utilizó como pieza de limpieza personal . Y parte del excremento también fue esparcido sobre la imagen de Santa Cecilia y salpicó las urnas colocadas en los laterales de la cabecera, donde se constataron faltantes de reliquias de santos y mártires. La cripta de la catedral de los Santos Pedro y Cecilia, en plena peatonal San Martín y parte del centro cívico local, resultó escenario de un inédito acto de vandalismo protagonizado por autores aún no identificados y que conmociona tanto a las autoridades religiosas como a los fieles que frecuentan este templo, el más importante de esta ciudad.
Dolido por la dimensión de este ataque, el obispo de la diócesis de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, dijo a LA NACION que «la imaginación del delito supera todos los límites» y afirmó que rezará «como cristiano para la conversión» de los ejecutantes de esta agresión a la institución católica. «¡Qué gran pobreza interior como calidad de ser humano!», se lamentó.
Por sus características, comparó en gravedad este episodio con el ocurrido a fines del mes pasado en la iglesia de San Ignacio de Loyola, atacada y dañada por alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires mientras realizaban una toma del establecimiento.
El sector afectado aquí está ubicado en un nivel de subsuelo de la catedral, justo debajo del altar principal y al que se accede a través de escaleras que restringen el paso con una reja de mediano tamaño. «Quien pasó tuvo que haberla saltado y aprovechar el descuido de quienes recorren el templo a modo de vigilancia», destacó el prelado.
Además de los daños y faltantes destacados, los responsables del lugar advirtieron que no estaba el manto de la Virgen de los Desamparados. Luego lo encontraron tirado en otro rincón de este espacio que es habitual escenario de misas y guarda la tumba de monseñor Enrique Rau, el primer obispo de esta diócesis. El viernes último se había completado la última limpieza de la cripta por parte de personal del obispado. Y los actos de vandalismo recién fueron advertidos en las últimas horas, por lo que se sospecha que el ataque se consumó durante el fin de semana.
Al descender por las escaleras, las empleadas ya advirtieron un olor nauseabundo y pronto, sobre el altar y sus espacios superiores, los desechos humanos. «Hubo una voluntad expresa de agravio a la Iglesia», destacó el obispo Marino, acompañado por el padre Héctor Bachmeier. Es que, según sostiene el prelado, en el lugar no hay valores materiales de interés que pudieran justificar un intento de robo. «Son sólo valores espirituales, como las reliquias de los santos», explicó sobre restos óseos y documentaciones que los certifican. Algunos de ellos desaparecieron tras el ataque.
La Policía Científica realizó peritajes en el lugar con intenciones de determinar si intervinieron una o más personas y si dejaron evidencias que pudieran conducir hacia su identificación. Hasta el momento no hay certeza.
La cripta es un espacio de apenas 40 o 50 metros cuadrados. Tiene su altar y unos 20 bancos para que se ubiquen los feligreses durante las misas que allí se ofician. La última fue hace dos meses y la próxima será mañana, a las 8, a cargo del propio monseñor Marino, como parte de la serie de celebraciones que tienen como principal intención plasmar un desagravio público.
Al lugar se accede además mediante visitas guiadas, las cuales se venían desarrollando de manera normal hasta que se constataron los hechos de este último fin de semana. Los visitantes conocen en el recorrido la historia de las reliquias que allí se exhiben, correspondientes a Santa Gracia, San Severo mártir, San Donato, Valeriano -esposo de Santa Cecilia-, San Justino mártir y Santa Esperanza virgen y mártir.
«Es una tristeza ver que Mar del Plata se llena de alarmas y rejas; no me gustaría que esto llegara hasta el interior de la casa del Señor», dijo el purpurado. Pero reconoció que se evalúa reforzar las medidas de seguridad en el lugar. «Tendremos que sentarnos a discutir y replantearnos cómo cuidamos la catedral», remarcó. Por lo pronto hay una presencia policial en las inmediaciones

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