Conmemoración del 170 Aniversario de la Organización de la Sociedad de Socorro

“Una histórica y pujante Sociedad de Mormonas”.

En el mes de la mujer, una sociedad de mujeres mormonas – “La Sociedad de Socorro”- celebra 170 años de su existencia.

Desde sus inicios como grupo religioso, los pioneros mormones se ocuparon por edificar ciudades en su éxodo hacia el Oeste de los Estados Unidos, entre estas, una bella ciudad llamada Nauvoo fue albergue de cientos de nuevos conversos que llegaban a diario al nuevo mundo, principalmente desde Europa. La mayoría de las familias que arribaban a la ciudad habían agotado todos sus recursos, por lo tanto allí compasivamente se compartían alimentos y suministros.

En esas penosas circunstancias, bajo la dirección del novel Profeta Jose Smith y algunos de sus principales líderes, las mujeres de la incipiente Iglesia comenzaron a organizar la ayuda. Día a día, más y más mujeres se involucraron en esta tarea. Fue así que en los primeros días del mes de Marzo del año 1842, algunas de las mujeres que emprendían las tareas de asistencia, decidieron formar una “sociedad de mujeres” para ayudar a los pobres.

El estado en ese entonces requería que las asociaciones caritativas tuvieran una constitución, políticas y administradores elegidos entre quienes la componían. Con ese objeto, una de las principales promotoras de la nueva sociedad mormona de la época, la señora Eliza R. Snow, escribió los propósitos y objetivos de la organización, por lo que el 17 de marzo del mismo año, bajo la dirección del profeta y “según el modelo del sacerdocio”, se constituyo.

Veinte mujeres estaban presentes. Emma Smith, la esposa de José, fue elegida como la primera presidenta, y sus consejeras fueron Sara M. Cleveland y Elizabeth Ann Whitney. Conmovido por el deseo de ayudar a los necesitados de las mujeres que estaban allí, el profeta José Smith, su primer benefactor, dono una moneda de cinco dólares. Otros siguieron su ejemplo, donando materiales y elementos a la Sociedad de Socorro que sirvieron para el beneficio de los más humildes. El propósito de la organización era socorrer principalmente a los pobres, las viudas y los huérfanos, y llevar a cabo cualquier actividad benevolente.

La primitiva sociedad de mormonas creció rápidamente, para el año 1844 más de mil trescientas mujeres la componían. Pero , después de la muerte de su principal líder religioso, hubo muy pocas reuniones entre sus miembros, como producto de las muchas dificultades de las crueles persecuciones religiosas, hasta que en el año 1867 se reorganizo una nueva presidencia, siendo desde entonces la organización más antigua y parte estructural de la Iglesia.

A 170 años desde su fundación, además de haber crecido en número a lo ancho y largo del planeta (mantiene presencia en más de 170 países), la Sociedad de Socorro ha multiplicado sus actividades benefactoras y servicios al necesitado, incluyendo la capacitación y promoción de una amplia gama de habilidades para más de las cinco millones y medio de mujeres que la integran, incluyendo aptitudes de liderazgo.

En la Iglesia la Sociedad de Socorro trabaja bajo la dirección del Sacerdocio, pero las líderes de la organización tienen autoridad real para diseñar y desarrollar sus programas y proyectos. Las mujeres mayores de 18 años componen “la organización auxiliar de la Iglesia por excelencia”. Se trata de un programa integral de servicios y educación. Además de las reuniones dominicales en la que se enseña una lección sobre las escrituras, valores, o el cumplimiento de las funciones de la mujer, la Sociedad de Socorro impulsa sus programas durante la semana. Cada rama local de la organización selecciona actividades y artes que saben que auxiliarán las necesidades de su propia organización y de otras mujeres de su comunidad. Estas múltiples actividades, incluyen algo de cocina, artesanías, reparaciones en el hogar, crianza de los hijos, lenguas extranjeras, informática, computación, etc.; todas estas planificadas y llevadas a cabo por mujeres.

Fiel a su nombre – la Sociedad de Socorro -, incluye programas de servicio a la comunidad y ayuda humanitaria, dentro y fuera de la Iglesia. Entre estos, las “Maestras Visitantes” les permite servirse mutuamente. Conformando compañerismos de dos mujeres, visitan mensualmente las casas de otras mujeres, ofreciendo además de un mensaje alentador del evangelio, su tiempo y sus capacidades a la mujer, su familia y la comunidad en sus necesidades y emergencias. Las maestras visitantes proveen alimentos, enseñan, alfabetizan a las personas y familias durante crisis, enfermedades, desempleo; cuidan niños, ancianas y asisten a la mujer en sus variados desafíos cotidianos.

En la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, las mujeres son una parte esencial de las congregaciones que sirven en todos los niveles de liderazgo de la iglesia, desde cada comunidad local y/o a nivel internacional. Es así que, las mujeres a menudo se pueden encontrar sirviendo fuera de su zona de confort, obligándose de esta manera a adquirir nuevas y desafiantes habilidades y a alcanzar cosas que nunca se imaginaban hacer. Una mujer sencilla puede encontrarse a sí misma dirigiendo una reunión o enseñando una clase. Otra que prefiere seguir a otros, podría verse a cargo de todo el programa.

A medida que las mujeres sirven en sus responsabilidades en la iglesia, “se vuelven más de lo que pensaban que jamás podrían ser”. Las técnicas y los métodos, así como las habilidades impartidas en las actividades de la organización conducen al mundo empresarial a aquella mujer que se encuentra en la situación de verse obligada a tener que abandonar su hogar y tomar un empleo. Otras, simplemente, amplían la gama de experiencias de una mujer, y la ayuda a verse a sí misma como Dios la ve “una mujer valiosa”. Bajo el lema “La caridad nunca deja de ser” (1 Corintios 13:8), las mujeres que han integrado e integran hoy la Sociedad de Socorro han logrado en su recorrido prevalecer no solo en el tiempo sino en su mandato de fe, esperanza y caridad.

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