COMUNIDADES JUDIAS Mexico

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Comité Central de la Comunidad Judía de México
E-mail: tribuna@tribuna.org.mx
Página Web: www.tribuna.org.mx

Población total 92,720,000 ~ Población judía 40,700

Vida comunitaria
Hoy en día el Comité Central de la Comunidad Judía de México (CCCJM) funge como institución representativa de esta colectividad. Está abocado a fomentar relaciones cordiales y abiertas con el gobierno mexicano y con otras comunidades judías alrededor del mundo. Participa en diversos organismos de la vida nacional entre los que destacan los Consejos Consultivos: de Sedesol, Económico del Gobierno del Estado de México, de Seguridad Pública del D.F., de Participación Ciudadana de la PGR, así como el Consejo Nacional contra la Discriminación. Asimismo promueve la activa participación de esta colectividad en el quehacer y en el desarrollo nacionales, siempre pendiente de aquellos momentos críticos en los que se ha requerido del concurso concertado de todos los sectores sociales.
El CCCJM pertenece al Congreso Judío Mundial y mantiene estrechos nexos con instituciones y comunidades judías en todo el mundo, particularmente en Estados Unidos, Canadá, Israel y Latinoamérica.
Por medio del Comité de Orden y Vigilancia, mantiene programas de seguridad institucional y protección civil. A raíz del incremento de los actos delictivos en la década de los noventas, se creó dentro del Comité Central el Comité de Acción Social, que se ocupa de apoyar a integrantes de la comunidad que sufren de delitos mayores como secuestros y amenazas, trabajando en conjunto con las autoridades correspondientes.
La institución de análisis y opinión del CCCJM es Tribuna Israelita, misma que fuera fundada en 1944. A través de una sofisticada estructura profesional y voluntaria, esta institución promueve el diálogo con líderes de opinión del país y la implementación de proyectos conjuntos con diversas instancias nacionales. Además, cuenta con un proyecto editorial que genera información, veraz y objetiva, con respecto al judaísmo en tanto sistema religioso, ético y filosófico, sobre la presencia judía en México y acerca del racismo. A su vez, fomenta la reflexión colectiva sobre fenómenos sociales, como el antisemitismo, y participa activamente en foros en los que se debaten temas de la agenda nacional.
En su estructura interna, el CCCJM está conformado por 10 sectores comunitarios a los que se encuentra afiliada la mayoría de la población judeomexicana. Todos, salvo un puñado de judíos mejicanos viven en Ciudad de México (37.500). La mayoría del resto vive en Guadalajara (200 familias), Monterrey (200 familias), y Tijuana (60 familias). Cerca de 300 familias están distribuidas en otras ciudades tales como Veracruz, Puebla, y Cuernavaca.
Casi todos los judíos en Ciudad de México son miembros del Comité Central de la Comunidad Judía de Méjico, que ofrece actividades sociales y culturales extensas. Hay otros clubs y centros de deportes sociales en Monterrey, Tijuana, y Guadalajara. La federación WIZO, Náamat, y las asociaciones sionistas de los amigos de universidades israelíes son todas instituciones activas. Hay unos 16 movimientos juveniles con aproximadamente 2.000 miembros. Cada año varios cientos de personas jóvenes visitan Israel. La federación de los estudiantes judíos mejicanos de la universidad (FEMUJ) y la federación de estudiantes sionistas del servicio latinoamericano (FUSLA) conforman la población judía estudiantil.
El Comité de Educación, Vaad Hachinuch, es un cuerpo paraguas que coordina todas las instituciones educativas y sus actividades. La red judía de educación, integra, en su currícula, los programas oficiales y aquellos especializados en judaísmo. Dicha red está compuesta por más de una docena de colegios y de yeshivot (academias religiosas) que dan cabida a más del 90% por ciento de la población judía en edad escolar. Todas las escuelas cumplen con la currícula oficial y están incorporadas a la Secretaría de Educación Publica. Además, proporcionan la educación judía que permite mantener nuestros valores ancestrales y transmitirlos de generación en generación. La universidad hebraica proporciona el entrenamiento especializado para los profesores judíos.
Además, la Universidad Iberoamericana ofrece un programa de estudios judaicos. La comunidad Ashkenazi mantiene el museo de Tuvia Maizel, dedicado a la historia del judaísmo mejicano y el Holocausto. Hay también planes para construir el primer instituto para la documentación de Holocausto en América Latina.
Ciudad de México tiene 23 sinagogas; solo dos son ortodoxas. Las otras son conservadoras. El alimento kosher está fácilmente disponible, y hay un número de restaurantes kosher.
Donde los primeros inmigrantes judíos se asentaron, uno pueden encontrar la primer sinagoga (fundada en 1912), y la escuela nacional de medicina que en épocas anteriores albergó a las autoridades de la inquisición. La atmósfera más judía está en Polanco, una vecindad de la clase media con varias sinagogas, en donde los muchachos con las características indias pueden ser vistos alentregar los periódicos en Yiddish. En el Nidhei Israel, centro de comunidad Ashkenazi de la ciudad de Méjico, hay un museo pequeño del Holocausto. El CDI ofrece muchas atracciones culturales y tiene una galería de arte y un teatro. También patrocina un festival judío anual de la música.
Es importante destacar la dinámica participación de la mujer judeomexicana en proyectos nacionales y comunitarios. Existe una amplia gama de organizaciones de esta índole agrupadas en la Federación Femenina, la cual coordina sus actividades culturales, filantrópicas y de asistencia social. Por más de seis décadas, han fundado, mantenido y apoyado hospitales, clínicas, escuelas, guarderías y asilos, realizando una importante labor en casos de desastres naturales. En los últimos años han puesto mayor énfasis en programas de capacitación para mujeres al tiempo que atienden las necesidades educativas y de salud de sus niños. Paralelamente, los niños y jóvenes de la comunidad participan en organizaciones que les brindan un marco adecuado para su desarrollo integral y que refuerzan su identidad judeomexicana. Los universitarios, por su parte, activan en sus respectivos centros de educación superior a través de la Red de Esclarecimiento y Difusión (RED) y en conjunto con Tribuna Israelita «Jornadas Culturales Judías» que permiten un mayor conocimiento del judaísmo en general y de la comunidad de México en particular.
Las Asociaciones Mexicanas de Amigos de universidades israelíes han construido puentes de enlace con instituciones oficiales y privadas de enseñanza superior del país, participando en proyectos prioritarios dentro de la agenda nacional a través del intercambio de investigadores, así como de información y tecnología. En este rubro destaca también ORT-México, organización que ha hecho contribuciones significativas a la educación por medio de la impartición de talleres técnicos y vocacionales tanto para jóvenes como para adultos.
Nuevas necesidades y nuevos desafíos dieron pie a la creación de diversas organizaciones intercomunitarias, que trabajan en la prevención y tratamiento de adicciones (Umbral), violencia intrafamiliar (Fundación Menorah); integración de personas con alguna discapacidad a la sociedad (Kadima); programas de salud ( Dam, Hatzalá y Ose) y actividades propias para personas de la tercera edad (Eishel, Beyajad y Kol Hanisayón). Recientemente fue creada la Fundación Activa con el objeto de reactivar económicamente a personas sin empleo o de bajos ingresos, así como capacitar y asesorar a pequeños y medianos empresarios.
Una gran variedad de revistas y periódicos son publicados reflejando las distintas tendencias políticas, culturales e ideológicas de esta comunidad
A lo largo de su desarrollo, las instituciones judeomexicanas han logrado convertirse en una síntesis de tradición y de vanguardismo, lo cual les ha permitido identificar, hoy por hoy, los retos del siglo que se avecina. Paralelamente, la comunidad judía -a través de sus organismos representativos- ha colaborado en forma permanente con otros sectores de la sociedad mexicana en la construcción de un proyecto nacional conjunto.

Historia
La presencia judía en México, se remonta al año 1519 cuando llegaron los primeros españoles. A finales del siglo XVI fue instaurada en México la Inquisición, produciéndose la detención de los judíos que se encontraban allí radicados. En 1606 es recibido en México el perdón general concedido tanto por el Rey de España como por el Papa para que sean puestos en libertad todos los israelitas descendientes de portugueses presos en las cárceles de la Inquisición.
En 1860 Benito Juárez decreta la Libertad de Cultos en México y en 1861 se renta por primera vez un salón del Templo Masónico para celebrar los servicios religiosos del Año Nuevo. En 1865 llegan a México representantes de organizaciones judías europeas y estadounidenses con el propósito de estudiar las condiciones mexicanas para una posible colonización de refugiados. Hacia la década del 80 de dicho siglo, Baruj Bonifacio Laureano Noyar realiza una gira nacional invitando a los judíos sobrevivientes del virreinato a constituirse en comunidad. Esto representa el antecedente del Kahal Kadosh Bnei Elohim, actual comunidad de Venta Prieta Hgo.
Sin embargo, fue hacia finales del siglo XIX y principios del XX, cuando se empieza a constituir la Comunidad Judía a partir de la inmigración de judíos provenientes, principalmente, de la zona del Imperio Otomano, quienes huían de las condiciones de persecución y marginación en las que vivían. Poco después de su llegada al país, los inmigrantes enfrentaron la creciente necesidad de organizarse con el objeto de contar con servicios religiosos y educativos para continuar profesando su fe en el nuevo entorno y a la vez transmitir a las generaciones venideras su legado milenario. Así se formaron núcleos comunitarios de acuerdo a sus países de origen que perduran hasta el día de hoy. Todas estas comunidades brindan servicios religiosos, sociales, culturales, educativos, de asistencia social y de conciliación y arbitraje. Si bien cada núcleo mantiene una autonomía al atender sus asuntos internos, también coopera con los demás en la resolución de problemas comunes. A principios del siglo XX, un censo oficial señala que existían 134 judíos residentes en el país.
El 9 de noviembre de 1938, debido a los momentos dramáticos por los que atravesaba el judaísmo europeo se constituye el Comité Central Israelita de México que surge, en primer término, como una asociación pro-refugiados judíos de Europa. Paralelamente, pretende dar respuesta a las necesidades de cohesión y de representatividad política de los sectores comunitarios provenientes de diversas regiones del orbe. Su nacimiento asegura así que dentro de la diversidad prevalezcan la unidad y una vida comunitaria organizada e integrada. Al mismo tiempo, responde al imperativo de cimentar vínculos y abrir canales de comunicación con las instituciones más relevantes del México contemporáneo.

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