COMUNIDAD JUDIA EN ARGENTINA

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Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA)
E-mail: daia@daia.org.ar
Página Web: www.daia.org.ar

Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA)
E-mail: amia@amia.org.ar
Página Web: www.amia.org.ar

Organización Sionista Argentina (OSA)
E-mail: info@osaargentina.org.ar
Página Web: www.osaargentina.org.ar

Población total 35.219.000 ~ Población judía 230.000

Vida comunitaria
La comunidad judía de Argentina es la más grande de América Latina. Hay 180.000 judíos en Buenos Aires, 20.000 en Rosario, y comunidades más pequeñas en Córdoba (9.000) y en Santa Fe (4.000). Las ciudades del La Plata, Bahía Blanca, Mendoza, y Mar del Plata tienen una población judía de 4.000 cada una. Los judíos también residen en áreas rurales.
La mayoría de los judíos de Argentina es ashkenazí, con las raíces en Europa Central y Oriental. Cerca del 15% es Sefardí, descendientes de inmigrantes de Siria, Turquía y África del norte.
La comunidad judía de Argentina desempeña un papel prominente en la industria, comercio, política, las profesiones liberales y las artes. El régimen democrático se considera como un catalizador que acelera la integración y, por lo tanto, la asimilación de judíos en la Argentina.

La organización política principal es la Delegación de las Asociaciones Israelitas de Argentina (DAIA), que representa a toda la comunidad y las organizaciones ante las autoridades, y es responsable de salvaguardar los derechos de sus miembros. La Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) se ocupa de las actividades religiosas y culturales de la comunidad. Es también responsable de la asistencia social, de la educación, posee una bolsa de trabajo, entre otras tantas actividades comunitarias. El Vaad HaKehilot es la organización de paraguas de todas las comunidades en las provincias.
Las organizaciones de la federación sionista (OSA) y de sus mujeres son muy activas. Las jefaturas del Congreso Judío Latinoamericano se sitúan en Buenos Aires.
La bomba que devastó el centro de comunidad judía de Buenos Aires (el asiento de DAIA y de AMIA) en julio de 1994 costó 85 vidas. Judíos y no judíos. También destruyó los archivos de la comunidad de 100 años. Este ataque siguió al de la bomba de la embajada israelí en Buenos Aires en 1992. Mucha crítica se ha dirigido contra el gobierno y el presidente argentino por no hacer el esfuerzo suficiente para aclarar estos ataques terroristas.
En un esfuerzo de mejorar la imagen pública de la Argentina, tras los atentados y la presencia de los criminales nazis en el país, y debido a la presión del Congreso Judío Mundial, el presidente Carlos Menem (1989-1999) pidió el desbloqueo de archivos referentes a los nazis en la Argentina.
En 1988 el parlamento también aprobó una ley contra racismo y antisemitismo. Sin embargo, todavía hay unos 30 grupos pequeños de neonazis.

Vida religiosa
Tradicionalmente Ashkenazim y Sefardim tienen sus propios sinagogas e instituciones religiosas. La mayoría de las sinagogas son ortodoxas, pero muchas están en la práctica más cercano al movimiento conservador. En 1962, el movimiento del conservador estableció en Argentina la ramificación del Seminario Rabínico de Nueva York que prepara a estudiantes para el rabinato. El alimento kosher está fácilmente disponible. Hay muchas carnicerías y mercados kosher, así como varios restaurantes kosher.

La cultura y la educación
Existen unas 70 instituciones educativas judías en la Argentina, incluyendo escuelas primarias y secundarios y jardines de la infantes, con unos 22.000 alumnos judíos. La mayoría de las escuelas tienen orientación sionista.
Buenos Aires tiene a una ramificación independiente del instituto de YIVO para la investigación judía, que fue fundada en Vilna en los años 20.
Entre las organizaciones femeninas de las que existen muchas y muy activas, nombraremos a la WIZO, Naamat Amigas Sefaradíes, Consejo Argentino de Mujeres Judías, Mujeres Argentinas Sionistas , etc.
En Buenos Aires, hay también un Museo Judío, bibliotecas, y varias librerías judías.
Entre varios de los importantes clubes sociodeportivos podemos nombrar a, Hebraica, Hacoaj y Macabi.
Córdoba tiene un importante centro comunitario y deportivo, asimismo como la escuela judía.
Existe un enorme esfuerzo de toda la comunidad judía para atender a la gran cantidad de carecientes judíos que surgieron en estos últimos tiempos a lo largo de todo país. En este esfuerzo están involucrados todas las instituciones que conforman la comunidad.

Historia
La presencia de judíos en Argentina se remonta a fines del siglo XIX, cuando se inició la inmigración masiva de judíos provenientes de la Rusia zarista, instalándose en la región pampeana de la Argentina. El Barón Mauricio de Hirsch fundó la ?Jewish Colonization Association? a través de la cual fue adquiriendo tierras para ser trabajadas y pobladas por los inmigrantes judíos. Entre los objetivos principales de esta organización estaba el «…facilitar la emigración de los israelitas de los países de Europa y Asia, donde ellos son oprimidos por leyes restrictivas especiales y donde están privados de los derechos políticos, hacia otras regiones del mundo, donde puedan gozar de estos y los demás derechos inherentes al hombre. Al efecto la Asociación se propone establecer colonias agrícolas en diversas regiones de América del Norte y del Sud, como también en otras comarcas».

El Barón estaba convencido de que sólo en la República Argentina se ofrecían todas las condiciones necesarias para implementar una inmigración y colonización masiva de judíos rusos. No obstante, la JCA no tuvo relación alguna con el primer contingente pionero que llegó en agosto de 1889, a bordo del vapor Wesser, con pasajes subsidiados por el gobierno argentino.
Tras numerosas penurias fueron asentados en el norte de la provincia de Santa Fe y algunos de ellos fundaron allí la primera colonia judía agrícola, Moisés Ville.
Por su parte, el representante del Barón Hirsch, el científico judeo-alemán Wilhelm Loewenthal, trató un vasto proyecto con el presidente argentino, Carlos Pellegrini, y también con terratenientes privados, a fin de negociar la adquisición de la impresionante superficie de ?3.250.000 hectáreas! Sin embargo, estos planes grandiosos de colonización no pudieron realizarse en los territorios nacionales del norte del país.
La empresa proveyó la infraestructura agrícola, la capacidad económica para hacer inversiones, así como para afrontar pérdidas, y una tenaz política de reclutamiento de colonos en Europa y de inmigrantes judíos en los centros urbanos argentinos.
A pesar de no haberse cumplido las previsiones del Barón de asentar a centenares de miles de colonos judíos, durante los primeros cinco años de existencia de la JCA el sueño utópico tomó cuerpo en proporciones más humildes: se levantaron cinco grandes colonias en las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe, con una superficie total de 200.619 hectáreas, donde se asentaron 6.757 colonos, con sus familias, en 910 chacras. Éste era el balance de la mayor utopía agraria judía en América Latina en 1896. Tres años después la JCA se extendía hacia los confines de la pampa húmeda con el establecimiento de colonias en el territorio nacional de La Pampa, sur de la provincia de Buenos Aires, norte de la provincia de Santa Fe y en la de Santiago del Estero.
Más de 18.900 almas vivían de la producción de las chacras y un número adicional de peones, que en 1910 había alcanzado a 7.000, trabajaban en tareas agrícolas con la esperanza de llegar a ser colonos propietarios. La superficie total de tierras argentinas compradas por la JCA para colonización judía pronto llegaría a superar las 600.000 hectáreas
Esos años hasta la Primera Guerra Mundial, y también los posteriores, hasta fines de los años 20, han sido decisivos para la inserción de la inmigración judía tanto en el proyecto agro – exportador del país como en el proyecto de colonización de un conjunto de inmigrantes judíos que buscaban convertirse en productores en el campo argentino, huyendo de la opresión del este europeo.
En 1.910 el número de los que abandonaban la colonización llegó al 48% de los candidatos. Además de los 19.133 que la J.C.A. radicó como agricultores y que permanecieron en sus colonias, se radicaron en ellas artesanos, obreros y agricultores independientes. El total aproximado de la población asentada en forma temporal o permanente en las colonias se estimaba en 35.000 habitantes. El encausamiento de inmigrantes judíos a las colonias de la J.C.A. y pueblos vecinos entre los años 1.911 y 1.913 representaba casi el 52% del total de inmigrantes trasladados por las autoridades de Inmigración del país.

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