COMUNICADO DE LA DIÓCESIS DE NEUQUÉN SOBRE MARCELO DIEZ

COMUNICADO DE LA DIÓCESIS DE NEUQUÉN SOBRE MARCELO  DIEZ

Tras la sentencia del Tribunal Superior  de Justicia de Neuquén (Vid Notivida Nº  881) Mons.  Virginio Bressanelli, Obispo de Neuquén y Vicepresidente de  la Conferencia Episcopal Argentina, volvió a expedirse sobre el tema. 

Después  de esclarecer errores que circularon en muchos medios de  comunicación (Marcelo Diez no está “enchufado”,  no  está “en estado terminal o agónico”, no es víctima de “ensañamiento  terapéutico”,  el cese de la  alimentación e hidratación no provoca una “muerte digna” sino una “muerte  atroz”), el prelado le pidió a los  familiares que confíen a Marcelo a la Iglesia Neuquina para que, junto a LUNCEC,  cuiden “de su persona y de su vida, hasta que su curso en esta tierra se cierre  naturalmente”.

A continuación el texto completo del  comunicado:

A propósito de Marcelo  Diez

-dignidad, calidad y sacralidad de la  vida-

En mi condición de Pastor de la Diócesis de Neuquén,  Iglesia que siempre ha luchado por la vida aún en circunstancias históricas  donde nadie o pocos osaban expresarse, propongo a la comunidad cristiana y civil  del Neuquén algunas consideraciones acerca de Marcelo Diez, sumido en un estado  vegetativo permanente desde hace aproximadamente 19  años.

El 15 de agosto de 2012 he emitido sobre el mismo asunto  un comunicado que adjunto al presente y ratifico en su totalidad, pues la situación de Marcelo  no ha variado.

El fallo del TSJ de Neuquén (emitido el 19 de abril  de 2013) deja a las hermanas de Marcelo la responsabilidad de la suspensión de  todas las medidas de sostén vital que hoy se le brindan. 

Todo eso me lleva a compartirles lo  siguiente:

– No corresponde a la verdad decir que Marcelo Diez  está “enchufado”, como se publicita, pues no está conectado a nada. Ni lo ha  estado en estos últimos años.

– No corresponde a la verdad decir que Marcelo Diez  está “en estado terminal o agónico”. Dentro de su cuadro goza de una salud  estable, sin ni siquiera resfríos o escaras desde hace mucho  tiempo.

– No corresponde a la verdad decir que se le esté  dando un tratamiento desproporcionado o de ensañamiento terapéutico. Lo único  que se le brinda es el sostén vital básico que no se le puede negar a ningún ser  humano: alimentación e hidratación por vía enteral, higienización, afecto y  asistencia espiritual.

Dicho sostén, aunque se realice por vías  artificiales, es siempre un medio natural de conservación de la vida, no un acto  médico. Por lo tanto, es un servicio ordinario y proporcionado que lo exige el  reconocimiento de la dignidad humana del paciente. 

– No corresponde a la verdad decir que quitarle el  sostén básico es “dejarlo partir en paz”. En un estado terminal, donde los  cuidados naturales no cumplen su función, nadie se opondría a la suspensión de  los mismos. Mientras que en la situación actual de Marcelo, la suspensión de ese  sostén, provocaría activamente su muerte, por omisión de la debida ayuda. Lo  cual corresponde a una verdadera práctica eutanásica, rechazada por la ley  llamada de “Muerte Digna”.

– No corresponde, por lo tanto, llamar “muerte digna”  a una muerte atroz como esta, provocada por el cese de la alimentación e  hidratación. La ciencia médica sabe y describe la crueldad de  esta práctica. En este tipo de muerte,  nadie excluye la posibilidad de grandes sufrimientos y de una parcial conciencia  de los mismos.

Según los indicios y las respuestas a estímulos que  recogen quienes lo atienden cotidianamente, la actual situación de Marcelo  conformaría un cuadro de alta discapacidad irreversible. Aunque no lo podamos  curar merece siempre la asistencia básica. Por su dignidad de ser humano,  corresponde que se le brinde la calidad de vida posible en esas  circunstancias.

– Marcelo ha encontrado en LUNCEC (= Lucha Neuquina  contra el Cáncer)  una familia que  le brinda cariño y que se hizo totalmente cargo de él. Gracias a PAMI y a LUNCEC  recibe el tratamiento normal que se le debe a toda persona humana, en cualquier  situación se encuentre.

– Entendemos, respetamos y guardamos silencio sobre  el peso afectivo que esta situación puede generar en sus allegados de sangre.  Rezamos por ellos.  

Como Iglesia Neuquina, pedimos a sus familiares que  nos confíen a Marcelo para que, junto a LUNCEC,  cuidemos de su persona y de su vida,  hasta que su curso en esta tierra se cierre  naturalmente.

Lo hacemos convencidos que el derecho a la vida es el primero y fundamental de todos los derechos. En nuestra condición de cristianos reconocemos a Dios como Padre y al prójimo como hermano; por eso nos sentimos comprometidos en cuidar y favorecer la dignidad, la calidad y la sacralidad de la vida humana en todos los tramos de su existencia, cualquier sea su estado de salud; como dice nuestra Constitución Nacional: “desde su concepción hasta la muerte natural”.  En Marcelo vemos a  Jesús, quien nos recuerda que toda persona es valiosa a los ojos del Padre  Dios.

Neuquén, 2 de mayo de  2013.

+ Virginio D. Bressanelli  scj

padre obispo del  Neuquén

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NOTIVIDA, Año XIII, Nº 882, 3 de mayo de  2013

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