Cómo cultivar la amistad en la cultura del “zapping

Cómo cultivar la amistad en la cultura del “zapping”

Santa Fe, 19 Jul. 11 (AICA)

Cultivar la amistad

“Estamos ante un hecho que trasciende lo instintivo, la tendencia gregaria, como también, esa pertenencia ocasional a un espacio sectorial. El amigo presenta algunas notas que lo distinguen y hacen único en nuestra vida”, destacó el arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, al referirse a esa relación única y personal que es la amistad, en vísperas de la celebración del Día del Amigo.

El prelado señaló que “el amigo nace de un acto libre, crea un ámbito de comunión personal y despierta un compromiso. Creo que estas notas nos pueden ayudar a reflexionar y a cuidar esa persona que si la hemos encontrado es el mejor tesoro, nos dicen las Sagradas Escrituras”.

“Nace de un acto libre, al amigo se lo elige no se impone. Es un signo de mi libertad. Como acto del hombre, en el que interviene la inteligencia y la voluntad, la libertad discierne y se mueve hacia aquello que valora y termina eligiendo. A mayor nivel de libertad, es decir, cuando a la capacidad de discernimiento se le agrega la presencia de valores que la orientan, la elección del amigo engendra una sólida amistad”, subrayó.

Tras reconocer que “es cierto que es un bien para mí, sin embargo, esta elección no se mueve en un plano egoísta”, indicó que “hay personas que buscan no tanto un amigo sino el gozo de una compañía, el amigo es alguien que nos acompaña pero debemos asumir y, tal vez, cuidar”.

El prelado sostuvo que “el amigo nos introduce en un ámbito de comunión e intimidad”, pero también se refiere a “una relación que se mueve en el ámbito del amor y la confianza”.

“Este abrir el corazón espera del amigo que guarde lo que le he comunicado. Es una intimidad que no debe confundirse con complicidad. La primera se mueve en el mundo de la verdad y el bien del amigo; la segunda, en cambio, se mueve por intereses, busca adhesión, incluso instrumenta al amigo para un fin”, aclaró.

Monseñor Arancedo reiteró que “el amigo crea un compromiso que determina una actitud en nuestra vida. El amigo no es lo pasajero o circunstancial, es lo valioso, lo estable”.

“Estamos acostumbrados a utilizar el ‘zaping’; el amigo pertenece a otro nivel de relación. Hay personas que se lamentan de no tener amigos, tal vez deberían preguntarse si están dispuestos a asumir la presencia del amigo con su palabra y sus silencios. Es difícil alcanzar un compromiso cuando no ha habido al comienzo un acto libre y no se ha vivido un clima de comunión. Agradezcamos la presencia del amigo, pero sepamos cuidar esta relación porque pertenece al mundo único de lo personal y valioso”, concluyó.+

Texto completo de la reflexión

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