Comentario a la «Verbum Domini» en clave monástica

El camino monástico es una voz que desde el silencio expresa una realidad profunda: Dios tiene tiempo para el hombre. La expresión que nos es tan cotidiana “no tengo tiempo” condensa la experiencia común de todos. Sin embargo, Dios tiene tiempo para cada persona, es el Dios que habla y llama a nuestra puerta para hacernos entrar en su tiempo y en su ser, así el tiempo no será un espacio vacío, o un lugar de aceleración y agitación, sino el lugar de la venida de Dios a cada vida para llenarla de sentido.
La rica Exhortación Apostólica Verbum Domini hace presente a este Dios que habla, y la necesidad vital de cada persona de escuchar y entrar en la Alianza que Dios le ofrece.
Hay múltiples claves de lectura de este documento, pero en esta reflexión señalaremos tres desde la sensibilidad monástica: el Primado de la Palabra, la Lectio divina y la liturgia.

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