Colorida fiesta greco-melquita en honor de San Jorge

Colorida fiesta greco-melquita
en honor de San Jorge

Córdoba, 5 de Mayo 2011 (AICA) La Eucaristía fue concelebrada por los sacerdotes Ezzat Bathouche, de la catedral San Jorge; Abraham Bahy, y el presbítero Dante Simon, en representación del arzobispado de Cordoba, entre otros.

Numerosos fieles participaron el pasado domingo de la misa en honor de San Jorge, que presidió el exarca greco-melquita, monseñor Abdo Arbach, en la catedral que lleva el hombre del santo patrono de esa comunidad católica oriental, de la capital cordobesa.

Tras la celebración eucarística, se realizó una procesión alrededor de la manzana del templo, que culminó con una alegoría de la matanza y quema del dragón. Estuvo acompañada por jinetes a caballo, grupos scout y fieles.

El prelado recordó las palabras del beato Juan Pablo II en el culto a la Divina Misericordia y destacó el ejemplo de San Jorge como testigo de Cristo que “demostró con su palabra valiente, con la diligencia en el servicio a los cristianos , como defensor y sembrador de la fe ,con su constancia durante los suplicios a los que fue sometido, como el de la cal viva, la rueda con clavos o la ingesta de veneno. Con su muerte heroica, vemos que su figura se ilumina y se agiganta a la luz de su Señor y Maestro; al que quiere seguir en el sacrificio supremo”.

“San Jorge nos hace reflexionar sobre las profundas divergencias que existen entre el humanismo ateo y el humanismo cristiano; una antítesis que atraviesa toda la historia, y sobre todo hoy nuestra tierra del Medio Oriente. San Jorge resiste a las amenazas del emperador y sus enemigos y verdugos que lo invitan a apostatar y disponiéndose a la decapitación, con el rostro radiante de la luz de Cristo declara: ‘La puerta del cielo está abierta y susurra Jesús tres veces, cada pedazo de mi carne y cada gota de mi sangre les repetirán que soy cristiano”, precisó.

Por último, monseñor Arbach señaló que “de esto se deriva una preciosa lección para nosotros: al mirar a San Jorge en la perspectiva de la Resurrección , debemos recoger su ejemplo y su enseñanza, que claramente nos llevan a Cristo, el cual, nacido en la gruta de Belén, se encamina ya, en la intención de la finalidad de su obra redentora, hacia el monte Calvario”.+

Homilía de monseñor Abdo Arbach,

Tengo la satisfacción, también hoy, de dirigirme a vosotros, reunidos aquí para la veneración de nuestro patrono San Jorge en el clima tan típico e íntimo de la santa Resurrección.

El evangelista recuerda, asimismo, que en ambas apariciones –el día de la Resurrección y ocho días después– el Señor Jesús mostró a los discípulos los signos de la crucifixión, bien visibles y tangibles también en su cuerpo glorioso (cf. Jn 20, 20. 27). Esas llagas sagradas en las manos, en los pies y en el costado son un manantial inagotable de fe, de esperanza y de amor, al que cada uno puede acudir, especialmente las almas más sedientas de la misericordia divina.

Por ello, el siervo de Dios Juan Pablo II, valorando la experiencia espiritual de una humilde religiosa, santa Faustina Kowalska, quiso que el domingo después de Pascua se dedicara de modo especial a la Misericordia divina; y la Providencia dispuso que él muriera precisamente en la víspera de este día, en las manos de la Misericordia divina. El misterio del amor misericordioso de Dios ocupó un lugar central en su pontificado por eso el Papa Benedicto lo beatifico en este día

Recordemos las Palabras del Beato Juan Pablo II que el culto a la Misericordia divina no es una devoción secundaria, sino una dimensión que forma parte de la fe y de la oración del cristiano.

Hoy quiero venerar con vosotros a San Jorge, mártir cristiano del siglo tres

«Ayer celebramos la pasión de nuestro Rey eterno; hoy celebramos el triunfal martirio de su soldado. Ayer, nuestro Rey, revestido con el manto de la gloria , saliendo del sepulcro , se nos ha dado la paz y la salvación ; hoy el soldado, saliendo del tabernáculo de su cuerpo, triunfador, ha emigrado al cielo». Estas son las sugestivas expresiones de un santo de la Iglesia antigua, y ellas conservan intacto su significado porque aclaran una relación no sólo de continuidad litúrgica entre la Resurrección y la del Protomártir, sino también, sobre todo, de intrínseca conexión en el orden de la santidad y de la gracia.

Mientras veneramos a San Jorge y su invicto ejemplo de testigo de Cristo. Como él se demostró con su palabra valiente, con la diligencia en el servicio a los cristianos , como defensor y sembrador de la fe ,con su constancia durante el proceso de sus suplicios el cal vivo , la rueda con clavos , darle veneno a beber sobre todo, con su muerte heroica, vemos que su figura se ilumina y se agiganta a la luz de su Señor y Maestro; al que quiere seguir en el sacrificio supremo. Sólo el Señor Jesús da la ayuda y el consuelo necesarios a las almas para ser fieles hasta la muerte.

San Jorge mártires, es testigos de Dios, que es Amor:, se puede considerar símbolos extremos del mal, del infierno que se abre en la tierra cuando el hombre se olvida de Dios y se pone en su lugar, usurpándole el derecho de decidir lo que es bueno y lo que es malo, de dar la vida y la muerte.

San Jorge que he recordado brevemente nos hacen reflexionar sobre las profundas divergencias que existen entre el humanismo ateo y el humanismo cristiano; una antítesis que atraviesa toda la historia, y sobre todo hoy nuestra tierra Medio oriente

San Jorge resiste a las amenazas del Emperador y sus enemigos y verdugos que lo invita a apostar y disponiéndose a la decapitación, con el rostro radiante de la luz de Cristo declara:

La puerta del cielo está abierta y susurra Jesús tres veces, cada pedazo de mi carne y cada gota de mi sangre os repitarán que soy cristiano

De esto se deriva una preciosa lección para nosotros: al mirar a San Jorge en la perspectiva de la Resurrección, debemos recoger su ejemplo y su enseñanza, que claramente nos llevan a Cristo, el cual, nacido en la gruta de Belén, se encamina ya –en la intención de la finalidad de su obra redentora– hacia el monte Calvario.

Hechos por Él hijos de Dios, llamados a vivir como hijos de Dios, también nosotros seremos coronados como Jorge allá arriba, en la patria celestial, si somos fieles.

María santísima, Madre de los Mártires quien ahora nos dirigimos, sostenga el camino de los cristianos, y de cuántos son dóciles al Espíritu de Dios, gustando la belleza del encuentro con el Señor resucitado y tomando de la fuente de su amor misericordioso, para ser apóstoles de su paz.

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