Ciudad del Vaticano – Dos noticias

Su Santidad Benedicto XVI recibirá a Su Beatitud Crisóstomo II

CIUDAD DEL VATICANO, viernes 25 de marzo de 2011.- El próximo lunes, 28 marzo, el Papa Benedicto XVI recibirá en audiencia privada a Su Beatitud Crisóstomo II, arzobispo de Nueva Justiniana y de todo Chipre, primado de la Iglesia ortodoxa de Chipre.

Un comunicado difundido por la Sala de Prensa de la Santa Sede hoy viernes explica que Su Beatitud Crisóstomo II ya realizó una visita al Papa y a la Iglesia de Roma del 12 al 19 de junio de 2007.

El Papa y el primado ortodoxo se encontraron también en diversas ocasiones durante el viaje apostólico de Benedicto XVI a Chipre, del 4 al 6 de junio de 2010, en el que ambos subrayaron su deseo de llegar a la unidad entre los cristianos.

Durante su permanencia en Roma, el primado ortodoxo, tiene previsto encontrarse con el secretario de Estado, el cardenal Tarsicio Bertone. También mantendrá, junto con su séquito, conversaciones con el cardenal Kurt Koch, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

Antes de partir de Roma, el 30 de marzo, el arzobispo Crisóstomo se encontrará con los cardenales Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, y Jean-Louis Tauran, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.

Crisóstomo II, desde su elección para su ministerio, en noviembre de 2006, se ha convertido en un gran promotor de la unidad con la Iglesia de Roma, utilizando las buenas relaciones que mantiene tanto con el patriarcado de Constantinopla como con el de Moscú.

Ya, antes de ser elegido arzobispo de Chipre, había dado muestras de compromiso ecuménico pues, siendo metropolita de Páfos, había establecido que esa misma iglesia tan querida por los chipriotas abriera sus puertas a la celebración eucarística de la comunidad católica romana y de otras confesiones.

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El Papa a los obispos malankares: buscad la comunión en la diversidad

CIUDAD DEL VATICANO, viernes 25 de marzo de 2011.- El Papa Benedicto XVI recibió hoy a los obispos de India que pertenecen al rito siro-malankar y les exhortó a conjugar su amor y veneración por su rito particular, con la comunión con el resto de la Iglesia y la adhesión al Sucesor de Pedro.

Los obispos siro-malankares se encuentran, estos días, en Roma, para la visita ad Limina, encabezados por Baselios Cleemis, el arzobispo mayor.

La Iglesia siro-malankar existe solamente en la India y procede de la evangelización de los siro-orientales en Asia Central, entre los siglos VII y XIII. De aquella gesta evangelizadora surgió la Iglesia siro-malabar, que siglos más tarde, con la llegada de los portugueses, pasó a depender de Roma.

Sin embargo, en 1665, aprovechando un cierto vacío de poder dejado por los portugueses, y con el deseo de preservar su propio rito, el archidiácono Tomás Parambil y muchos seguidores rompieron con Roma y pasó a la obediencia del patriarca ortodoxo siro-occidental.

Se creó así la Iglesia malankar ortodoxa. Pero, en 1930, una parte de la Iglesia siro-malankar ortodoxa, volvió otra vez bajo la obediencia a Roma. Esta rama católica romana tiene su sede en Trivandrum, en el estado indio de Kerala, y cuenta con unos 340.000 fieles.

El Papa quiso expresar a los obispos el afecto de la Santa Sede hacia ellos, recordando el gesto de Juan Pablo II en 2005 de promover la Iglesia siro-malankar a Iglesia arzobispal mayor, concediéndole así mayor jurisdicción.

“Las tradiciones apostólicas que mantenéis, disfrutan de su total fecundidad espiritual cuando se viven en comunión con la Iglesia universal”, subrayó el Papa, destacando que los prelados siguen “correctamente los pasos del Siervo de Dios Mar Ivanios, que condujo a vuestros predecesores y a sus fieles a la total comunión con la Iglesia católica romana”.

“De la misma manera que vuestros antepasados, estáis también llamados, dentro de la única casa de Dios, a continuar con fidelidad firme lo que se os ha transmitido”.

“Es deseo de la Iglesia católica que las tradiciones de cada Iglesia particular o rito se mantengan salvas e íntegras a las diferentes necesidades de tiempo y lugar”, subrayó el Papa, citando la Orientalium Ecclesiarum.

Animó por tanto a los prelados a “fomentar un afecto entre vuestros sacerdotes y vuestra gente por la herencia litúrgica y espiritual que se os ha dado, mientras que construís firmemente la comunión con la Sede de Pedro”.

“El depósito de la fe recibido de los Apóstoles y transmitido con fidelidad hasta nuestros tiempos es un precioso regalo del Señor”, afirmó también.

“Vosotros y vuestros sacerdotes estáis llamados a promover está comunión a través de la palabra y los sacramentos, y fortalecerla con una catequesis sólida, de manera que la Palabra de Vida, Jesucristo y el regalo de su divina vida -comunión con Él- sean conocidas en todo el mundo”, añadió.

También les animó a no desanimarse por su pequeño número: “las comunidades cristianas pequeñas a menudo han dado, como sabéis, un testimonio excepcional en la historia de la Iglesia”.

“Al igual que en los tiempos apostólicos, la Iglesia de nuestro tiempo prosperará seguramente en la presencia de Cristo vivo, que ha prometido estar con nosotros siempre y sostenernos”, afirmó.

Por otro lado, el Papa quiso reconocer las “raíces antiguas y distinguida historia” del Cristianismo en la India, con las que “ha hecho una larga y adecuada contribución a la cultura y a la sociedad, y a sus expresiones religiosas y espirituales”.

“Es a través de la determinación de vivir el Evangelio, porque es el poder de Dios para la salvación de todos los que creen, que aquellos a quienes sirváis hagan una contribución más efectiva al entero Cuerpo de Cristo y a la sociedad hindú, para beneficio de todos”, concluyó.

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Discurso del Papa a los obispos de la Iglesia siro-malankar (India)

Queridos hermanos obispos,

Os doy la bienvenida a todos en ocasión de vuestra peregrinación ad Limina Apostolorum. Quiero agradecer a Su Beatitud Baselios Cleemis por los devotos sentimientos que me ha dirigido en vuestro nombre. A través de vosotros quiero extender mi saludo a todos los sacerdotes, religiosos y fieles laicos de vuestras eparquías y quiero asegurarles mis oraciones por su bienestar espiritual y material. Este tiempo junto a vosotros es una ocasión privilegiada para profundizar los lazos de fraternidad y comunión entre la Sede de Pedro y la Iglesia siro-malankar, promovida felizmente a Iglesia arzobispal mayor por el Venerable Juan Pablo II en 2005.

Las tradiciones apostólicas que mantenéis, disfrutan de su total fecundidad espiritual cuando se viven en comunión con la Iglesia universal. En este sentido, seguís correctamente los pasos del Siervo de Dios Mar Ivanios, que condujo a vuestros predecesores y a sus fieles a la total comunión con la Iglesia Católica Romana. De la misma manera que vuestros antepasados, estáis también llamados, dentro de la única casa de Dios, a continuar con fidelidad firme lo que se os ha transmitido. Todos los obispos católicos comparten un adecuado interés por ser fieles a Jesucristo y están deseosos de la unidad que Él quiso para sus discípulos (cf. Jn 17,11), a la vez que preservan su legítima diversidad. Esto es lo que “es deseo de la Iglesia católica que las tradiciones de cada Iglesia particular o rito se mantengan salvas e íntegras a las diferentes necesidades de tiempo y lugar”(Orientalium Ecclesiarum, 2). Cada generación debe enfrentar los retos de la Iglesia de acuerdo a sus capacidades y en armonía con el resto del Cuerpo Místico de Cristo. Os animo, por tanto, a fomentar un afecto entre vuestros sacerdotes y vuestra gente por la herencia litúrgica y espiritual que se os ha dado, mientras que construís firmemente la comunión con la Sede de Pedro.

El depósito de la fe recibido de los Apóstoles y transmitido con fidelidad hasta nuestros tiempos es un precioso regalo del Señor. Es este mensaje de salvación que ha sido revelado en la persona de Jesús cuyo espíritu une a los creyentes de todo tiempo y lugar, dándonos la comunión con el Padre y con su Hijo para que nuestra alegría sea completa (cf. Jn 1, 1-14). Vosotros y vuestros sacerdotes estáis llamados a promover está comunión a través de la palabra y los sacramentos, y fortalecerla con una catequesis sólida, de manera que la Palabra de Vida, Jesucristo y el regalo de su divina vida -comunión con Él- sean conocidas en todo el mundo (cf.Verbum Domini, 2). Debido a sus raíces antiguas y distinguida historia, el Cristianismo en la India ha hecho una larga y adecuada contribución a la cultura y a la sociedad, y a sus expresiones religiosas y espirituales. Es a través de la determinación de vivir el Evangelio, “porque es el poder de Dios para la salvación de todos los que creen” (Rom 1, 16), que aquellos a quienes sirváis hagan una contribución más efectiva al entero Cuerpo de Cristo y a la sociedad hindú, para beneficio de todos. Que vuestra gente siga floreciendo por la predicación de la Palabra de Dios y por la promoción de la comunión basada en el amor de Dios.

Tomo nota de los retos concretos de algunas de vuestras parroquias en el ofrecimiento de una atención pastoral adecuada y apoyo mutuo, especialmente cuando no está el párroco de la parroquia a mano. Y también las parroquias más pequeñas, teniendo en cuenta la realidad social en la que los cristianos afrontan un contexto cultural más amplio, ofrecen sus propias oportunidades de una verdadera edificación fraterna y asistencia. Las comunidades cristianas pequeñas a menudo han dado, como sabéis, un testimonio excepcional en la historia de la Iglesia. Al igual que en los tiempos apostólicos, la Iglesia de nuestro tiempo prosperará seguramente en la presencia de Cristo vivo, que ha prometido estar con nosotros siempre (cf. Mt 28, 20) y sostenernos (cf. !Cor 1,8). Es su divina presencia la que debe permanecer en el centro de la vida de nuestra gente, en su fe y en su testimonio, y a la que vosotros, sus Pastores, estáis llamados a custodiar, de manera que si tienen que vivir lejos de sus comunidades, no vivan lejos de Cristo. Sin duda, es importante recordar que las comunidades cristianas son el “ámbito propio en el que recorrer un itinerario personal y comunitario con respecto a la Palabra de Dios, de modo que ésta sea realmente el fundamento de la vida espiritual” (Verbum Domini, 72).

Uno de las formas en las que ejercéis vuestro papel de maestros de la fe en la comunidad cristiana es a través de los programas de formación catequética y de fe que tienen lugar bajo vuestra dirección. Desde “esta instrucción que se fundamente en la Sagrada Escritura, Tradición, Liturgia, Magisterio y vida de la Iglesia” ( Christus Dominus, 14), estoy contento de destacar la variedad y el número de programas que estáis llevando a cabo actualmente. Junto a la celebración de los sacramentos, programas de este tipo ayudarán a asegurar que aquellos que están bajo vuestro cuidado sean siempre capaces de dar cuenta de la esperanza que es suya en Cristo. Sin duda, las catequesis y el desarrollo espiritual están entre los más importantes retos que los pastores de almas deben enfrentar, y por esto quiero animaros vivamente a perseverar en el camino que habéis elegido para formar a vuestra gente en un conocimiento más profundo y el amor de la fe, con la ayuda de la Gracia de Dios y vuestra humilde confianza en su providencia.

Con estos pensamientos, renuevo mis sentimientos de afecto fraternal y estima por vosotros. Invocando la intercesión de Santo Tomás Apóstol, principal Patrón de la India. Os aseguro mis oraciones y os imparto a vosotros y a los que están confiados a vuestro cuidado, mi Bendición Apostólica como prenda de gracia y de paz en Nuestro Señor Jesucristo.

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Fuentes: ZENIT – AJS

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