CIUDAD DEL VATICANO – AICA -IMPOSICION DE PALIOS

Ciudad del Vaticano (AICA):

En el curso de una emocionante ceremonia celebrada el sábado 29 de
junio en la basílica de San Pedro, ante la presencia de la delegación
ortodoxa y con la actuación de un coro protestante de Lipsa, el papa
Francisco impuso el palio a 34 nuevos arzobispos metropolitanos, diez de
los cuales son latinoamericanos, y entre éstos, tres argentinos:
monseñor Mario Aurelio Poli, arzobispo de Buenos Aires y sucesor en esta
sede del cardenal Jorge Mario Bergoglio; monseñor Carlos María Franzini,
arzobispo de Mendoza; y monseñor Ramón Alfredo Dus, arzobispo de
Resistencia.

En el curso de una emocionante ceremonia celebrada el sábado 29 de
junio en la basílica de San Pedro, ante la presencia de la delegación
ortodoxa y con la actuación de un coro protestante de Lipsa, el papa
Francisco impuso el palio a 34 nuevos arzobispos metropolitanos, diez de
los cuales son latinoamericanos, y entre éstos, tres argentinos:
monseñor Mario Aurelio Poli, arzobispo de Buenos Aires y sucesor en esta
sede del cardenal Jorge Mario Bergoglio; monseñor Carlos María Franzini,
arzobispo de Mendoza; y monseñor Ramón Alfredo Dus, arzobispo de
Resistencia.

Tras la entrega de los palios, que se realizó antes de la misa por la
festividad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, el papa señaló que “el
palio es el símbolo de comunión con el Sucesor de Pedro, principio y
fundamento, perpetuo y visible, de la unidad de la fe y de la comunión”
y añadió que “el Concilio Vaticano II, al referirse a la estructura
jerárquica de la Iglesia, afirma que el Señor con los apóstoles
constituyó una especie de Colegio o grupo estable, y eligió de entre
ellos a Pedro y lo puso al frente del colegio”.

“Celebramos -dijo el papa Francisco- la solemnidad de los santos
apóstoles Pedro y Pablo, patronos principales de la Iglesia de Roma: una
fiesta que adquiere un tono de mayor alegría por la presencia de obispos
de todo el mundo. Es una gran riqueza que, en cierto modo, nos permite
revivir el acontecimiento de Pentecostés: hoy, como entonces, la fe de
la Iglesia habla en todas las lenguas y quiere unir a los pueblos en una
única familia”.

La celebración fue animada por el coro alemán luterano de Santo Tomás
de Leipzig, descendientes de la escuela de Juan Sebastián Bach, dirigido
por el maestro Georg Christoph Biller; y el coro pontificio de la
Capilla Sixtina, descendiente de la escuela de Giovanni Pierluigi da
Palestrina, a cargo de monseñor Massimo Palombella.

En la ceremonia se encontraba la delegación ortodoxa del Patriarcado
ecuménico de Constatinopla, de visita en Roma en el marco del
tradicional intercambio de delegaciones con motivo de las fiestas de los
respectivos santos patronos, el 29 de junio en Roma para la celebración
de los santos Pedro y Pablo y el 30 de noviembre en Estambul, la antigua
Constantinopla para la del apóstol san Andrés.

“La variedad en la Iglesia, que es una gran riqueza, se funde siempre
en la armonía de la unidad, como un gran mosaico en el que las piezas se
juntan para formar el único gran diseño de Dios. Y esto debe impulsar a
superar siempre todo conflicto que hiere el cuerpo de la Iglesia. Unidos
en las diferencias”, recordó el papa.

“Confesar al Señor -concluyó Francisco- dejándose instruir por Dios;
consumarse por amor de Cristo y de su evangelio; ser servidores de la
unidad. Estos, queridos hermanos en el episcopado, son las consignas que
los santos apóstoles Pedro y Pablo confían a cada uno de nosotros, para
que sean vividas por todo cristiano. Nos guíe y acompañe siempre con su
intercesión la santa Madre de Dios, Reina de los apóstoles”.

Al término de la emocionante ceremonia el santo padre se dirigió a
venerar la tumba de san Pedro, situada debajo del altar principal,
acompañado por los ortodoxos. Al volver a la basílica el papa abrazó a
los representantes de la Iglesia de Oriente, abrazo de fuerte valor
simbólico.+

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