Ciencia y posmodernidad. Entrevista al Dr. Juan R. de Xammar Oro*

* Juan R. de Xammar Oro es Doctor en Física y se especializó en Biofísica. Es miembro de la Carrera del Investigador del Conicet y Profesor de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata.

 

La expresión posmodernidad, en los medios de difusión y en el vocabulario cotidiano, fue ocupando un espacio a partir de los años 80, pero sus orígenes los encontramos después de la segunda guerra mundial, adquiriendo fuerza en los años 60 y 70. En estos años se hace visible un cambio en el que las sociedades entran en lo que se dio en llamar para la tecnologíaedad posindustrial y para la cultura edad posmoderna. La posmodernidad sería entonces la cultura que correspondería a las sociedades posindustriales, sociedades que se habrían desarrollado primariamente en los países más avanzados, pero debido al gran desarrollo de los medios de comunicación se extendió rápidamente a la mayoría de los países. En esta entrevista el Dr. Juan R. de Xammar Oro contesta sobre el papel y el lugar de la ciencia en las nuevas ideas de posmodernidad.

 

CeI – Como hombre de ciencia, ¿qué nos puede decir sobre los cambios en el pensamiento humano a través del tiempo?

Tal vez la característica más trascendente del paso del tiempo sea que con él todo va cambiando. En cuanto a las transformaciones científicas, culturales, sociales, económicas, etc., si bien se han producido durante toda la historia de la humanidad, es en la edad moderna donde comienza a adquirir una velocidad cada vez mayor, resultando verdaderamente sorprendente en el siglo XX. Es aquí donde se empiezan a discutir los conceptos de modernidad posmodernidad. Este corte, modernidad-posmodernidad, ha resultado fecundo para entender los cambios de las últimas décadas, particularmente de la llamada civilización occidental, que a mi entender tienen su raíz principal en la evolución de orden científico-tecnológico, es decir, sería imposible entender los cambios de orden cultural y social si no se hubiesen producido previamente aquellos, y esto vale para todas las épocas.

CeI – ¿Por ejemplo?

Cuando no existían el cine, la radio y la televisión, el mundo de la mayoría de las personas, pero particularmente de los jóvenes, se reducía a la ciudad o pueblo donde vivían, sus patrones de referencias culturales y sociales eran fundamentalmente su familia y vecinos, se trataba de ser como ellos. En cambio hoy, con el advenimiento de esas tecnologías, relativamente, importa poco el buen ejemplo de un padre, un maestro o un conocido de la familia, el lugar lo pasaron a ocupar los “ídolos” de los medios masivos de comunicación, principalmente de la televisión como actores, cantantes, músicos, deportistas, periodistas, políticos, etc. Un padre desea educar a un hijo aconsejándole una orientación A y puede suceder que al minuto la televisión lo contradiga aconsejando otra B, con la desventaja que el hijo no solo le presta más atención a la televisión sino que ésta se comunica durante mucho más tiempo del que dispone el padre. Además la televisión cuenta con muy poderosos recursos para mostrarle la orientación B como lo son las imágenes, sonidos (música), diálogos, teatralización, efectos especiales, y todo previamente estudiado y planificado para lograr su objetivo. El padre no cuenta con estos recursos tecnológicos y actúa en forma espontánea, por desgracia, a esto debemos agregar que hoy existen otros padres que ya ni siquiera se preocupan en hacer algo por la educación de sus hijos, pues creen que en la era tecnológica la crianza de los hijos se realiza automáticamente.

De una manera o de otra el resultado es que los jóvenes de hoy crecen formándose sin límites y sin modelos de identificación afectivamente cercanos.

CeI – Para usted, ¿cuáles fueron los cambios científicos más importantes que colaboraron para esa transición modernismo-posmodernismo?

Deseo contestar separando la respuesta en dos partes, una desde el punto de vista de las ciencias básicas y la otra en base a los vertiginosos cambios aportados por la tecnología.

He leído a algunos autores que escriben sobre temas de psicología, sociología y política, que evidentemente no poseen conocimientos sólidos en ciencias básicas, particularmente en física, sosteniendo con total ligereza que es “natural” que ocurran ciertos aspectos perjudiciales del posmodernismo como lo son el desorden, indisciplina, inestabilidad, inseguridad, delincuencia, anarquía, caos, etc., y que en consecuencia debemos aprender a convivir en esas condiciones, ya que en los últimos años la ciencia física ha “demostrado” que el Universo esta gobernado por el azar y el caos. Pensar así se debe a una muy mala interpretación de la proposición del pasaje de un Universo “determinista” (modernismo) a otro “indeterminista” (posmodernismo). Tratemos de aclarar esto para que no haya confusión.

El concepto determinista nace con la Teoría de la Mecánica Clásica introducida fundamentalmente por Isaac Newton, quien hace tres siglos publicó su extraordinaria obra “Principios Matemáticos de Filosofía Natural”, cuyo mensaje ha sido decisivo para la cultura de occidente, según ésta, el Universo es ordenado y predecible, tiene leyes expresables en lenguaje matemático y podemos descubrirlas, por ejemplo la ley de la dinámica que vincula fuerza, masa y aceleración es determinista, y a la vez reversible en el tiempo, esto quiere decir que si conocemos las condiciones iniciales de un sistema sometido a esta ley, es decir, su estado en un instante cualquiera (presente), podemos calcular de antemano todos los estados siguientes (futuro) y como es reversible en el tiempo (si se cambia t por –t, la ecuación permanece invariable) también es posible obtener todos los estados anteriores (pasado). Así Newton justifica al célebre demonio de Laplace, hipotética inteligencia superior, que si para un instante dado conociese con total exactitud todas las fuerzas de que está animada la naturaleza y la situación respectiva de cada uno de sus componentes podría, en consecuencia, deducir toda la evolución futura y conocer con exactitud todo el pasado. Además Newton aplicó por primera vez, en forma fehaciente, el Método Científico el cual marcó un antes y un después en el camino para que las ciencias naturales tuvieran tanto éxito.

De esta manera la modernidad tenía un gran asiento en las ideas de Newton sobre un Universo determinista, en el sentido que el futuro está siempre fijado por el pasado. Esta promesa llevaba al hombre a tratar de perfeccionar los métodos para conocer con el máximo de exactitud posible los parámetros que describen un determinado sistema en el presente para así obtener con el máximo de exactitud su futuro, es decir, para la ciencia de ese entonces, la dificultad para resolver un determinado problema era: 1) conocer la ley que lo gobierna, 2) medir los parámetros, de la ecuación de esa ley, con la mayor precisión viable y 3) que la ley no sea aproximada sino lo más exacta posible. Esto resultaba sencillo para problemas simples pero cada vez más dificultoso a medida que se hacían más complejos, por ejemplo, pronosticar el tiempo meteorológico es un problema de altísima complejidad por la cantidad de parámetros que entran en juego y lo complicado de las ecuaciones que lo describe. En cambio, predecir el comportamiento de un péndulo que oscila en un medio gaseoso es relativamente sencillo.

Durante los siglos XVIII y XIX se aplicó la mecánica de Newton con impresionante éxito. El punto de vista mecanicista se popularizó y, combinado con el método experimental, dio tremendo impulso a la física, la química y la biología. Además se transformó en la base de nuevas teorías políticas, económicas y sociales. Así la modernidad exaltaba el ahorro, el trabajo, el futuro, el progreso, la familia, los principios éticos y morales. También los ideales, la planificación y la validez del sacrificio para lograr un futuro próspero.

La antigua concepción del caos como señor de la naturaleza, donde las cosas sucedían por azar, por capricho, sin relación alguna entre causa y efecto, cedió paso a la visión de un orden en el mundo, tan determinado como el que muestra un buen reloj.

CeI – ¿Si estas ideas fueron tan exitosas durante el modernismo, cómo es que hoy en el posmodernismo se habla de caos, azar, incertidumbre, inestabilidad?

Como sucede siempre la última palabra nunca está dicha. El caos primitivo fue reemplazado por el orden newtoniano, sin embargo, a medida que el conocimiento de la naturaleza se afianzaba aparecían dificultades para el modelo mecanicista de Newton. En la primera mitad del siglo XX quedó claro cuales eran los límites de la mecánica clásica, su validez no alcanzaba para velocidades extremadamente grandes o para el mundo extremadamente pequeño. Producto de esta crisis surgieron dos nuevas ramas de la física, la Teoría de la Relatividad debida a Einstein y la Teoría de la Mecánica Cuántica debida a Heisenberg, Schrödinger, Planck, de Broglie, también a Einstein y otros.

La teoría de la relatividad corrige a la de Newton cuando se está frente a fenómenos con velocidades cercanas a la de la luz. En tanto que la mecánica cuántica establece, mediante el principio de incertidumbre de Heisenberg, un límite a la precisión con que se puede hacer las mediciones de parámetros para partículas de tamaño inferior al del átomo.

En la segunda mitad del siglo XX los físicos comenzaron a persuadirse de que existe un tercer límite y que a diferencia de los dos anteriores es además válido para el mundo de nuestra experiencia cotidiana. En muchas circunstancias se observan sistemas que pueden tener comportamiento caótico (indeterminado). Nace así otra rama de la física la Teoría del Caos.

CeI – ¿Sobre qué trata la Teoría del Caos?

La mecánica de Newton supone que causas pequeñas producen efectos pequeños y que, por lo tanto, un pequeño cambio en los valores iniciales, de las ecuaciones que describen el comportamiento de un sistema, debería producir un cambio proporcionalmente pequeño en el resultado que nos da a conocer su estado futuro. Experimentalmente se observa que esto se cumple en una gran cantidad de fenómenos, pero hoy se sabe que existen otros, inclusive de diferente naturaleza (físicos, químicos, biológicos, económicos, sociales, ecológicos, etc.), que son extremadamente sensibles a los valores de sus condiciones iniciales, una mínima perturbación da como respuesta fuertes cambios, esto pone un límite a la posibilidad de predecir su estado futuro. Matemáticamente hablando, estos sistemas vienen descriptos por ecuaciones no lineales que son muy difíciles de resolver. No fue posible encarar fehacientemente su resolución hasta la aparición de las computadoras, esto explica porque recién ahora se empiezan a estudiar intensamente a estos sistemas llamados de comportamiento caótico. Además la característica de las ecuaciones no lineales es que tienen más de una solución para el futuro de esos sistemas. Aquí aparece el indeterminismo. El que adopte una solución posible u otra dependerá de muy pequeñas fluctuaciones en determinados puntos del comportamiento dinámico del sistema, llamados nodos de bifurcación, que prácticamente a los seres humanos nos son imposibles de conocer por su extremada complejidad. Aquí viene el error que se suele cometer, ya que en principio al sistema se lo puede considerar determinista en si mismo pero, al ser en la práctica extremadamente difícil medir y conocer con exactitud esas pequeñas fluctuaciones, que por ejemplo puede ser el movimiento térmico de las moléculas, se nos torna impredecible. Tampoco debe pensarse que el futuro del sistema es azar puro, ya que las soluciones de las ecuaciones no lineales están perfectamente determinadas, supongamos que esas soluciones sean cinco, entonces lo que es seguro es que el sistema, en su futuro, va a adoptar una de entre esas cinco y no cualquier otra solución al azar, por eso muchos físicos hoy prefieren hablar de caos determinista.

Ahora bien, existen además sistemas de muy alta complejidad, es decir, con un número de soluciones muy grande y aun cuando para éstos rija el determinismo, hay evidentemente una limitación de la posibilidad de predecir el comportamiento futuro. Sin embargo, no significa que no se pueda decir nada sobre los mismos, ya que siempre presentan muchas propiedades que se pueden comprender con la ayuda de la teoría de probabilidades, siendo esta mezcla de determinismo y probabilidad una forma muy fructífera de atacar estos problemas, aquí no decimos sucederá esto sino que damos el valor de la probabilidad de que pueda ocurrir, como se hace con el pronóstico del tiempo. Es decir, los eventos “azarosos” se vuelven “estadísticamente previsibles”. Podemos decir que las leyes que rigen los sistemas caóticos están bien definidas y son conocidas, asimismo tenemos modelos que explican muy bien su comportamiento.

Considero entonces erróneo pensar que se pasó de un Universo totalmente determinista (modernismo) a otro totalmente indeterminista (posmodernismo). Primero porque una gran cantidad de fenómenos que nos son cotidianos son en si mismo deterministas, responden a ecuaciones lineales, por lo tanto con una única solución posible. Por ejemplo la puesta en órbita de un satélite responde totalmente a la mecánica de Newton y por otra parte, en los no lineales si bien no conocemos su resultado exacto sí lo tenemos acotado a un número finito de posibles soluciones con sus respectivas probabilidades. El no saberlo con mayor exactitud se debe a lo complejo que resulta para la inteligencia humana poder conocer con precisión situaciones que son sumamente complejas, como por ejemplo toda la dinámica de las fluctuaciones microscópicas.

CeI – ¿Significa esto que si existiera el demonio de Laplace podría predecir cualquier evento?

Con este nuevo enfoque, el planteo de Laplace queda puesto en su justo lugar. No se trata de predecir con exactitud absolutamente todos los fenómenos que se manifiestan en la naturaleza en base a cálculos dados por leyes deterministas, ni Laplace ni ningún físico han imaginado que esto sea posible, pero el demonio de Laplace deja en claro que esta imposibilidad se debe primordialmente y en gran medida a nuestra imperfección, como seres limitados que somos. Solo un ser infinitamente inteligente, ilimitado en conocimiento y con capacidad de medir con exactitud matemática, podría conocer con buena precisión el comportamiento futuro del sistema, de no ser así, es decir, de pensar en la posibilidad de un azar absoluto –acontecimientos que no tendrían que estar regidos ni siquiera influenciados por ninguna fuerza o ley de la naturaleza– implicaría negar el principio de “causa y efecto” y, en consecuencia, nos llevaría a postular la existencia de sucesos sin racionalidad, del creacionismo puro y espontáneo en la naturaleza, es decir algo que sucede simplemente por capricho, pero sabemos que un tal acontecimiento nunca fue observado experimentalmente. Debido al principio de incertidumbre, la mecánica cuántica nos muestra que es imposible determinar simultáneamente con exactitud el impulso y la posición de una partícula subatómica, pero no por esto podemos decir que lo que pueda acontecer es puramente azaroso ya que podemos acotarlo con métodos estadísticos dando la probabilidad de lo que puede acontecer, que de hecho es lo que se hace en mecánica cuántica. Es decir, a nivel microscópico (microscópico en el sentido de subatómico) tenemos cierta cuota de desorden en la naturaleza, pero acotado, y esto no justifica a los humanos, que además pertenecen al nivel macroscópico, decir que no puedan ser ordenados y que no vale la pena tratar de luchar por un futuro lo más predecible posible.

Por otra parte me pregunto: “para una partícula subatómica individual, ¿qué significa realmente <posición exacta> e <impulso exacto>, o <partícula> y <onda>?”. ¿Será lícito extrapolar conceptos cotidianos de nuestro nivel macroscópico al microscópico, o también comportamientos de un conjunto de partículas al de una única partícula aislada?”. Incluso a nuestro propio nivel, por ejemplo, ¿qué es la posición exacta de un tren ferroviario?, ¿su centro de masa?, si lo que deseo es que no me atropelle lo que me importa es la posición del frente de la formación y si lo que me interesa es pasar luego que él lo haga será la posición de su extremo final. Asimismo es bueno recordar que a ningún parámetro microscópico (parámetro que caracteriza una propiedad de una única partícula individual) se lo mide en forma directa. Lo que se hace es medir un parámetro macroscópico (de un conjunto de partículas) que es función del microscópico y luego mediante un modelo y una teoría se llega (es decir indirectamente) al valor del parámetro microscópico, y si esto resulta útil se lo toma como “verdadero” (mejor sería decir que se lo considera útil). Por ejemplo, al menos hasta ahora, no hemos podido aislar en vacío una única molécula y medirle su momento dipolar eléctrico, lo que se hace es medir la permitividad eléctrica (parámetro macroscópico) de una sustancia compuesta por un número apreciable de esas moléculas y luego, como expresé antes, mediante un modelo y una teoría se obtiene dicho valor microscópico. Además no debemos olvidarnos que las mediciones no se hacen en forma instantánea, por lo tanto lo que realmente se obtiene como valor de un parámetro es en realidad el promedio temporal de todo lo sucedido durante el intervalo de tiempo que necesitó el método (técnica) empleado para medir.

CeI – ¿Quiere decir que aunque nosotros no podamos determinar el futuro, en la naturaleza sí esta todo escrito? ¿Nuestra voluntad, libertad de elección, libre albedrío, sería solo algo ilusorio?

Esto es todavía una gran discusión y quién sabe si alguna vez llegaremos a saberlo con real certeza, pero así como pienso que no hay un azar absoluto tampoco creo en un determinismo absoluto. Considero que hay algo muy importante que todavía no conocemos. De cualquier manera daría lo mismo si se creyera en un determinismo o un azar absolutos, ya que de ser así podemos decir que o nos controla el determinismo puro o lo hace el azar puro, en consecuencia, para cualquiera de los dos casos, seríamos entes sin voluntad propia, ya que nos gobernarían de una u otra forma.

Designamos como propio todo lo que sale de nuestro cerebro pero en realidad no sabemos cómo realmente se generó una idea en nuestra cabeza, no sabemos que es nuestra voluntad. Toda una colección de estímulo-respuesta, de procesos neurofisiológicos, de secuencias de neurotrasmisión, de transporte de electrones y protones, de interacción de fuerzas inter e intramoleculares dan lugar a un pensamiento y nos lleva a generar una idea, y esto no salió de la nada, no salió del azar puro, todos esos procesos cumplen con leyes, que pueden ser lineales o no, pero que tuvieron que cumplirse de acuerdo con el principio de causa y efecto. Podría haber sido una idea u otra según las fluctuaciones microscópicas, pero en cada caso lo que la originó fue una secuencia de fluctuaciones bien determinadas. Insisto, una idea no la generamos porque si, responde a una historia, a una correlación temporal, ya que además de aquello que directamente nos este influenciando en el momento (presente) también deriva de las ideas anteriormente presentes en nuestra mente, de nuestra herencia genética y de cómo el medio ambiente influyó sobre nosotros a través del tiempo, es decir toda una secuencia de causas y efectos.

De cualquier manera la naturaleza se presenta tan compleja y diversa que para nosotros es como que las cosas que decidimos suceden por nuestra voluntad. Podría ser cierto que pensar que somos libres sea solo una ilusión y que los factores antes aludidos nos gobiernan de una u otra forma, pero reitero, al menos hasta hoy no lo sabemos.

CeI – De Laplace y Newton se pasó a las nuevas teorías ya mencionadas. ¿Quiere decir entonces que una teoría científica dada por válida en una época puede ser considerada equivocada en otra? Si es así, ¿el método científico falla?

Me agrada que me haga esa pregunta, es otro caso de mala interpretación. Muchas veces he escuchado decir que la ciencia física no nos da verdades (debemos entender verdades en el sentido de evidencias o utilidades) duraderas ya que las teorías de hoy son luego “destronadas” por otras del mañana. No es así, esto es pensar equivocadamente, es desconocer la metodología científica. Una hipótesis es aceptada como teoría establecida solo cuando se comprueba experimentalmente a través del método científico, y tal vez la mayor evidencia de su veracidad, sobre todo para el común de la gente, se tenga al ser testigos directos de sus exitosos resultados cuando se aplican a la tecnología. Por ejemplo, si no fueran válidas las teorías de: “Mecánica de Newton”, no podría haber satélites artificiales ni automóviles; “Electromagnetismo de Maxwell”, no tendríamos radio ni televisión ni computadoras; “Física del Estado Sólido”, no existiría la electrónica; “Mecánica de Fluidos”, no volarían los aviones; “Leyes Químicas”, no tendríamos la variedad de productos medicinales, cosméticos, industriales, etc., bueno y habría un sinfín de ejemplos. Debe quedar bien claro que cuando surge una nueva teoría no descalifica a la anterior sino que la perfecciona, la amplía, la contiene, la hace más precisa, la eleva a un nivel superior. Es como si porque desarrollamos la televisión afirmemos que la radiocomunicación fue equivocada. Las teorías de la Relatividad, Mecánica Cuántica y del Caos lo que están haciendo no es invalidar la de Newton sino ampliarla, perfeccionarla. Lo mismo sucede con la nueva “Termodinámica del No Equilibrio” que no destrona a la del Equilibrio, sino que la contiene. Y así escalón tras escalón se va construyendo el gran edificio de la ciencia, es decir, del conocimiento.

CeI – ¿Podría aclarar un poco más qué es una teoría científica?

Cuando en las ciencias exactas hablamos de “teorías” nos estamos refiriendo a teorías establecidas, es decir, teorías confirmadas por resultados experimentales contundentes, como por ejemplo con la Mecánica de Newton. No debemos confundirnos con teoría en el sentido general de algo especulativo, de algo que puede ser posible, esto sería mas bien una hipótesis, por ejemplo, cuando se postuló la existencia del “éter” como medio donde se propagaban las ondas electromagnéticas fue una hipótesis que nunca pudo confirmarse experimentalmente. Lo mismo podemos decir de la química anterior a Lavoiser donde se suponía que la materia ardía porque contenía una sustancia denominada “flogisto”, pero esta no era una teoría establecida, sino una hipótesis, que fue descartada cuando experimentalmente se entendió que no había flogisto, sino que existe el gas oxígeno, el cual desempeña el papel de la combustión. Estos casos no fueron fracasos de la ciencia, por la sencilla razón que eran simplemente hipótesis no confirmadas. Thomas Kuhn se equivoca cuando habla de abandonos de viejas teorías de la ciencia en favor de nuevas, justamente porque considera como teorías o paradigmas a aquellas que nunca tuvieron una confirmación experimental contundente, simplemente fueron hipótesis especulativas. Las ideas siempre pueden volar de un lado a otro, pero no los resultados.

CeI – ¿Podría darme ejemplos actuales de teorías aún no establecidas?

La del Big Bang y la de la Evolución de Darwin. Aunque en la primera se esta yendo en ese camino (ya que hay importantes resultados experimentales que son compatibles con ese acontecimiento, por ejemplo la existencia de radiación de fondo del Universo y aún más, recientemente se descubrió que esta radiación es polarizada, hecho necesario para explicar la formación de las semillas primordiales que dieron origen a las galaxias), todavía falta mucho por comprobar (Teoría de Cuerdas, Teoría M, Materia y Energía Oscura, etc.). En cuanto a la segunda la cosa se presenta mucho más complicada, no es que haya duda sobre la evolución en el sentido de los cambios o modificaciones observados a través del tiempo, a nadie le cabe ninguna duda que las cosas cambian o se desarrollan con el tiempo, yo no soy el mismo de cuando tenía 20 años ni nuestro bendito planeta lo es respecto a como era hace 700 millones de años atrás, en donde hay mucho por hacer y mucho sin confirmar experimentalmente es en cómo la naturaleza lleva a cabo, por si misma, esos cambios o modificaciones en los sistemas biológicos y en cómo los transforma en características heredables (evolución genética, o descendencia con modificación), por ejemplo, inicialmente la explicación de las líneas progresivas de la evolución biológica se basaban en la competencia, pero hoy hay quienes creen haber demostrado que es mucho más importante la colaboración que la competencia, asimismo hay serias dudas sobre ese propio enfoque progresivo o gradual de la evolución de las especies (consecuencia directa de la “selección natural” de Darwin) ya que el registro fósil indica lo contrario (revela mas bien una evolución puntuada o escalonada del proceso de especiación con grandes intervalos de tiempos donde prácticamente no se observa cambios y a lo que se suma el serio problema de no poder encontrar los intermediarios entre una y otra especie que se dicen emparentadas). En la década de los noventa han aparecido propuestas que basan la generación de orden biológico a partir de “reglas estructurales funcionales” y no por “selección natural”. Otra discusión es si es el azar (relativo) quién crea o es la gran diversidad de posibilidades. También es muy dificultoso poder justificar (siempre en base a la “selección natural” de Darwin) lo pródiga que es la naturaleza en diversidad pero paradójicamente lo sumamente ahorrativa en modelos estructurales básicos y, por otra parte, lo que se conoce como “evolución paralela” (gran cantidad de organismos que presentan formas o adaptaciones semejantes, pero que se clasifican en taxones diferentes), lo que conlleva a aceptar que deben producirse mutaciones idénticas (paralelas) que ocurran tantas veces en grupos tan desiguales, lo que a su vez implica que deben darse en genes distintos y además que en todos ellos sean viables. Otro hueso duro de roer es lo que se conoce como Explosión Cámbrica (solo se encuentran microorganismos petrificados en rocas anteriores al Cámbrico y luego, de golpe y en corto plazo, desde el principio y hasta la mitad del Cámbrico, se observa que se produce una explosión de vida superior y asombrosamente variada aparición de numerosos filum, más de 50. Actualmente son unos 38. Stephen J. Gould llamó a esto el cono invertido de la diversidad), donde surgen muchos de los diseños estructurales anatómicos y funcionales de vida que conocemos hoy, el propio Darwin se preguntaba “por qué estos primeros animales eran ya anatómicamente complejos y sin precursores aparentes”. Y hay muchas dudas más que sería largo de enumerar ahora. Podemos resumir diciendo que hay muchas hipótesis sobre el origen de la vida, pero ninguna de ellas está apoyada por evidencias suficientemente claras para imponerse. Así el mecanismo de la evolución sigue siendo objeto de apasionante controversia.

CeI – ¿Es lo mismo teoría que paradigma?

En realidad se debe considerar como paradigma a un modelo dominante que, en base a resultados científicos contundentes, sabemos se cumple. En este caso “paradigma” es sinónimo de “teoría científica establecida”, y vale para él todo lo dicho antes. Ahora bien, sucede que también se suele dar esa denominación a un “modelo o idea de interpretación global que nos hacemos del mundo (cosmovisión)”, y en este caso tal modelo no tiene porque cumplirse ya que nos vamos más allá del método científico. Esa idea solo esta basada en especulaciones o extrapolaciones filosóficas o metafísicas de los conocimientos a que hayamos llegado hasta ese momento, y de esto los físicos no nos hacemos cargo. Una tal especulación sí puede ser destronada ya que carece de una base científica que la confirme, en consecuencia puede o no ser verdadera, como fue el caso de extrapolar lo que se sabía de la mecánica de Newton y llevarnos a pensar en un mundo que funcionaba como el mejor reloj.

CeI -Veo que usted se preocupa por las malas interpretaciones que se hacen de los avances científico. ¿Hay alguna otra que usted desee aclarar referida al tema que nos ocupa?

Sí, la de querer culpar a la Teoría del Caos, de la Relatividad y Mecánica Cuántica de ser responsables que no se cumpla la promesa del modernismo sobre lograr el ideal de un mundo mejor, ordenado y previsible, que podría obtenerse gracias al desarrollo científico y, en consecuencia, se quiera justificar que es natural o lógica toda decadencia social y cultural que se pueda observar en nuestros días, porque ahora “sabemos que en la naturaleza reina el caos”. Pensar así es un muy grave error. Por un lado porque como hemos visto caos en física tiene un significado muy diferente al que se entiende socialmente y segundo porque si deseamos una sociedad donde cada día aumente el orden, la calidad de vida, la seguridad y la estabilidad, depende mas bien de que cada ser humano asuma su responsabilidad en el lugar que ocupa en la comunidad. De nuestra inteligencia depende elegir un mundo ordenado o un mundo anárquico, un mundo librado al azar de la ignorancia o a la certeza del conocimiento. Si bien sabemos que el destino de la civilización está atado a los progresos científicos-tecnológicos no es menos cierto que también dependerá de los códigos éticos y morales que se proponga.

CeI – ¿Quiere usted decir que una cosa es el conocimiento científico y otra lo que se haga con él?

Exactamente. La ciencia básica solo va revelando como son las cosas en la naturaleza. El espíritu del hombre es el que debe hacerse cargo con que fines usa los conocimientos.

El científico no busca la verdad absoluta o garantizar un mundo mejor, lo que busca, humildemente, es cada día saber más sobre algo, entender un fenómeno, satisfacer su curiosidad, sus dudas, sin tener en cuenta como ese conocimiento puede ser utilizado en el futuro, que tal vez ni él mismo lo puede prever.Por ejemplo Alexander Fleming, a principio del siglo pasado, estudiaba el comportamiento de ciertas bacterias y sin proponérselo descubrió el primer antibiótico, la penicilina. Lo que se hace con un conocimiento es responsabilidad de toda la humanidad, puede aprovecharse para mejorar la calidad de vida como para destruirla o empeorarla, un conocimiento no es en si mismo bueno o malo, el uso que le demos será bueno o malo. No nos olvidemos que el agua sirve tanto para dar vida como para ahogar a una persona, lo mismo podemos decir de la energía atómica, la electricidad, o de una droga.

CeI – Contestó sobre el papel que juega la ciencia básica, pero recuerdo que dividió la respuesta en dos partes, faltaría contestar sobre la influencia de las aplicaciones tecnológicas debidas a los avances científicos.

A nadie escapa que los descubrimientos de la ciencia básica son la materia prima de las posteriores aplicaciones tecnológicas. Ejemplos concretos de manifestaciones debidas a los avances tecnológicos, que dieron lugar a que se produzca el fenómeno llamado pos-modernismo son: El notable desarrollo de las fuerzas productivas, a través de las máquinas, la automatización, la cibernética y la informática. La globalización de la sociedad, de la economía, de la cultura, etc., debida al extraordinario avance de las comunicaciones y los medios de transporte. La gran variedad en los artículos que hoy se fabrican, ya no hay unos pocos modelos de autos o heladeras repetidos por gran cantidad de tiempo sino una gran diversidad, además estos artículos o sus modelos van cambiando continuamente y con rapidez pues el avance tecnológico los hace quedar rápidamente obsoletos. Se genera así una sociedad de consumo que cambia en forma muy seguida sus pertenencias. Colabora también, a la formación de esta sociedad, el abaratamiento de los artículos y la calidad e intensidad de la propaganda publicitaria, aparece de esta manera la llamada cultura de consumo. No solo se intensifica la producción de artículos sino también la de prestación de servicios: telefonía, electricidad, gas, publicidad, internet, medicina, etc. Se produce una verdadera revolución en la calidad de la mano de obra, la industria automatizada necesita menos personal pero mucho más capacitado, el conocimiento es la fuerza de producción fundamental. No solo la forma de producción se ha revolucionado sino también la forma de comercialización a través de: grandes supermercados y shopping, por teléfono, televisión, internet, correo electrónico, etc.

En lo social todos estos cambios están dando lugar a que la brecha generacional sea muy corta o inexistente; que la educación escolar resulte muy difícil debido a que los rápidos cambios producen serios problemas de capacitación y adaptación tanto por parte de autoridades como de docentes, alumnos y hasta de los propios padres de los alumnos; que se rompan los límites de la libertad para dar lugar a un libertinaje, parece reinar el todo vale (cada cual se construye su propia moral y vive como se le da las ganas sin pensar en el prójimo, ni siquiera en su propia familia); que en muchas partes se amplíe la brecha entre gente pudiente y no pudiente; que en el nuevo mercado de trabajo se produzca desempleo para el personal no capacitado; que se viva el presente con indiferencia del futuro; que exista una excesiva y peligrosa permisividad, parecería no haber límites; que se produzca una no menos peligrosa relativisación de todo; que seamos cada vez más materialistas e individualistas en desmedro de los sentimientos y de los mejores ideales.

CeI – ¿Es todo eso responsabilidad de los científicos?

El reto más grande de la ciencia es saber cómo utilizarla. La decisión de cómo aplicar tecnológicamente un conocimiento y volcarlo al consumo masivo, como ya lo expresé, escapa al científico básico y pasa a ser responsabilidad de todos, ya que involucra a amplios sectores de la sociedad, como ser el que dicta y el que debe hacer cumplir las leyes (legisladores y jueces), el que toma las decisiones políticas (gobernantes), el que produce y el que comercializa (industriales y hombres de negocios) y aún más, el de la propia sociedad de consumo.

De esta manera nos encontramos con una paradoja, en el posmodernismo, donde la ciencia nos muestra sus progresos más espectaculares, que de ser bien utilizados nos permitirían mejorar significativamente el nivel y la calidad de vida, es la propia sociedad quien se la autoniega, desaprovechando esta oportunidad. Por decirlo de alguna manera, pienso que la sociedad debería revisar su compromiso con la ciencia, es decir, con el conocimiento.

CeI – ¿Se animaría a aventurar que vendrá después del posmodernismo?

Estamos en la era de la revolución informática, de la biotecnología y de la incipiente nanotecnología. Es probable que la próxima gran revolución sea el advenimiento de lo que se ha dado en llamar vida poshumana o suprahumana. Me refiero a la creación por parte de la tecnología, siempre en base al conocimiento científico básico, de entidades más inteligentes que lo humano.

Considero que aquí el ser humano influirá más que nunca sobre los mecanismos evolutivos que se dan naturalmente, dándole una aceleración inaudita que ni la propia naturaleza por si sola y por más tiempo que se le diera podría lograr. Este ente alterará en forma más violenta que nunca la planicie de la historia humana, ya bastante alterada a partir del modernismo, sobre todo en el siglo XX.

CeI – ¿Podría aclararme un poco más que es esto de la vida poshumana?

Existen distintos caminos que conducirían, en un futuro no tan lejano, a la emergencia de lasuperinteligencia (más que humana). Hay fundamentalmente cuatro hipótesis al respecto: 1. Computadoras dotadas de una inteligencia más que humana. 2. Amplias redes de supercomputadoras y usuarios cuyo efecto será equivalente al de una inteligencia colectiva superior a la humana (ya estamos dando los primeros pasitos con Internet). 3. La interfaz entre la computadora y los seres humanos se volverá tan íntima, simbiosis máquina-hombre, que los usuarios podremos considerarnos superinteligentes. 4. La neurobioingeniería junto con la ingeniería genética proveerá los medios para aumentar exponencialmente la inteligencia humana.

Mi opinión es que se van a dar las cuatro paralelamente y entremezclándose, apoyándose una en la otra, tanto en su desarrollo como en su aplicación.

CeI – ¿Cuáles serán las posibles consecuencias de un tal mega-evento?

Bueno lo primero que uno avizora es una avalancha de cambios en un proceso de escalada infernal de muy difícil adaptación para el hombre común. Este es un aspecto que deberá tenerse en cuenta, es decir, la preparación de la humanidad para adaptarse y saber manejar prudente y sabiamente los eventos de esta nueva vida, incluso es algo que ya debería hacerse, nos ahorraríamos muchos futuros dolores de cabeza sociales. Es decir, urge que el hombre evolucione espiritualmente y socialmente de acuerdo a los nuevos cambios, o se adapta satisfactoriamente o sucumbe, y esto es así sin vuelta de hoja, pues a diferencia de la evolución biológica que requirió del tiempo real para ejecutar sus simulaciones, nuestra capacidad para realizar experimentos mentales y reales acelera en forma exponencial los juegos de ensayo y error de la naturaleza y, en consecuencia, tenemos la capacidad de hacer que ocurra en un siglo lo que de forma natural hubiese necesitado millones de años, además de aquellas que no hubiesen sucedido nunca de no mediar la inteligencia humana.

Un día no tan lejano cruzaremos una compuerta evolutiva que dividirá a la historia en dos. Antes y después de ese momento. Tal vez se hable de antes y después de la superinteligencia o del gran salto y, por qué no, de que ha comenzado la era poshumana. Todo será distinto, de un modo quizás nunca visto en la historia evolutiva, salvo cuando aparecieron los primeros seres vivientes, con la salvedad que éstos no eran conscientes de pertenecer a un gran salto y ahora si.

Tal vez cuando aparezca la primera máquina superinteligente sea el último de los inventos puramente humano. A partir de allí se producirá una simbiosis máquina-hombre que será la responsable (responsabilidad compartida) de los próximos descubrimientos e inventos.

CeI – ¿Piensa que realmente se llegará a construir máquinas inteligentes, máquinas que piensen como lo hace el ser humano?

En los congresos sobre inteligencia artificial si bien los científicos (más calificados en el tema) discrepan acerca de cuán cerca estamos de asistir a tal evento, en ningún momento han dudado de su posibilidad. Algunos aventuran que estamos entre 20 y 40 años de alcanzar la emulación del cerebro, al menos en cuanto a sus aspectos más básicos. Dice Hans Moravec (prestigioso investigador experto en robótica): “En la actualidad, nuestras máquinas son todavía creaciones simples que precisan los cuidados maternales y la atención constante de todos los recién nacidos, y no se puede decir que merezcan el calificativo de <inteligentes>, pero en el curso de este siglo madurarán, se convertirán en seres tan complejos como nosotros y, finalmente, en entes que trascenderán todo lo que conocemos”.

Pero yo insisto, no creo en una competencia máquina-hombre sino mas bien en una simbiosis, que con el tiempo se irá diluyendo para dar lugar a un ente totalmente nuevo y único. Por ejemplo, éste nuevo ente podrá heredar del hombre su creatividad, sus sentimientos, su espiritualidad y, de la máquina su memoria, su velocidad de procesamiento, su rápido acceso a la información, entre otras cosas de ambos.

CeI – ¿Me puede dar un ejemplo de cómo podría hacerse en forma concreta tal simbiosis?

Hoy si queremos sacar la raíz cuadrada de un cierto número tomamos una calculadora de mano tecleamos en ella con nuestros dedos y obtenemos el resultado en el visor. Lo mismo si quisiéramos el logaritmo. Si necesitamos el número telefónico de una empresa lo buscamos en la guía telefónica o en nuestra agenda electrónica. Esto lo hacemos así porque nos es imposible tener almacenados todos esos datos en nuestro cerebro y poder consultárselo directamente. En el futuro, mediante una operación quirúrgica, se nos adicionará un cerebro artificial (un chip en la jerga electrónica), y no necesitaremos utilizar nuestros dedos, directamente pensaremos el dato que necesitamos y nuestros impulsos nerviosos consultaran al chip y este nos dará el dato requerido enviándolo directamente a nuestro cerebro. Es claro que para que esto suceda todavía tenemos que avanzar bastante en biotecnología, ya que se requerirá una interfase que sepa leer y decodificar los impulsos nerviosos y luego transformarlos en impulsos eléctricos y viceversa. Pero no es imposible, es cuestión de tiempo. Antes aparecerán otras cosas también espectaculares, no habrá mas gente obesa ni diabética, los ciegos podrán ver, los sordos escuchar y los paralíticos caminar, se curaran patologías genéticas y se aumentará la capacidad del cerebro, los bebés ya no nacerán del vientre de una mujer (sino de un equipo que lo emulará), desaparecerá la homosexualidad de origen fisiológico, etc. Esto es solo para dar una idea.

Cada vez que mejoramos nuestra capacidad de almacenar, acceder, sistematizar, procesar o reelaborar la información, estamos produciendo ventajas comparativas por encima de la inteligencia natural, al punto tal que hoy mismo una combinatoria de un ser humano y una computadora es probablemente capaz de pasar exitosamente cualquier test de inteligencia o de ganarle a cualquiera una partida de ajedrez.

Pero como dije antes, para mi es más probable que la inteligencia suprahumana emerja de una hibridación de la humana con la de las máquinas, que solamente de las de máquinas (supracomputadoras).

CeI – ¿Pero no está en nuestras manos tallar a medida a los nuevos entes suprahumanos cosa que no nos superen y, de esta manera, evitar el exterminio de la humanidad?

Una inteligencia, de cualquier tipo que sea, para mantenerse como tal necesita crear, crecer, evolucionar y con ello aumentar los riesgos de inconmensurabilidad con quienes la diseñaron. Uno siempre desea que un hijo lo supere. Es el precio de la evolución que no quiere parar.

CeI – ¿Y las consecuencias psicológicas y sociales?

Serán enormes. Lamentablemente desde el punto de vista psicológico y social venimos improvisando respuestas para hacerle frente a los grandes avances científicos que paradójimante nos enorgullece y nos atemoriza. Esta nueva era diferirá de la nuestra en una forma casi imposible de imaginar, y lo que es peor, si no tenemos un especial cuidado, nuestros propios criterios de distinción en terrenos como la ética y la moral se licuarán, y conste que en todo lo que hemos hablado no hemos incluido el efecto que producirá el advenimiento de lo que será el mundo de larealidad virtual, la nanotecnología, la clonación y las células madre. En fin, todo cabe en ese enorme agujero negro de lo poshumano.

CeI – ¿Desea agregar algo más?

Sí, insistir en la validez de la ciencia tanto para llegar al conocimiento del mundo como por sus aplicaciones tecnológicas pero, para evitar que se vuelva un bumerang contra nosotros y en cambio nos conduzca a un verdadero progreso de la humanidad, debe estar despojada de endiosamiento y controlada por reales valores espirituales, cosa esta última que estamos dejando muy de lado.

Deseo recalcar lo de valores espirituales porque me preocupa seriamente que cada vez haya más estudiosos, de la sociedad actual, que coinciden en que en esta nueva cultura posmoderna, y podríamos decir también posmoralista, se acentúa el individualismo (hasta el nivel del egoísmo, el otro no importa), la permisividad excesiva, la falta de valores morales y éticos e incluso estéticos que abarcan todos los niveles; como así también que se pierden las tradiciones, la familia, la autoridad, la disciplina, el orden y el valor del futuro. Aseguran notar una visible inclinación a vivir el presente, a solo luchar por las necesidades del momento (el mañana no importa). La moral y la ética no existen y mucho menos el ideal, cualquiera que éste sea. No hay principios ni dignidad. El hombre posmodernista trata de satisfacer todas sus necesidades sin tener en cuenta las consecuencias (dinero, sexo, drogas, status, poder, etc.). Solo persigue su propia satisfacción. Disminuye significativamente el valor de la familia, lo que da lugar a una gran indiferencia en las relaciones entre esposos, hijos, hermanos y padres. Resumiendo podemos decir que la sociedad posmoderna desvaloriza al ser humano. Corregir estos males del posmodernismo no es tarea de los hombres de ciencia, sino del conjunto de la humanidad. Con esto intento hacer un llamado a la razón para que todos juntos, con una adecuada educación y afirmados principios éticos y morales, logremos un futuro que valga la pena vivirse con alegría.

CeI – Discúlpeme, pero dado que hemos tocado temas tan trascendentes no puedo dejar de hacerle una pregunta más, que se a muchos científicos no les gusta o prefieren no hablar. ¿Qué piensa acerca de Dios?

Por el contrario, me interesa mucho que me la haga. Primero quiero aclarar que los físicos somos muy concientes en que no pretendemos encontrar o conocer la “verdad absoluta”, es decir, la ciencia no garantiza una respuesta absoluta a todo. La ciencia no es Dios. Lo único que ofrece es un sistema para obtener respuestas útiles una vez que se tiene suficiente información. Es decir, no nos preguntamos cual es la “verdad” sino “qué es lo útil”. Ahora con respecto a su pregunta, observe, nosotros tenemos dos piernas para caminar, izquierda y derecha. Considero que la fe y la ciencia son las dos piernas que hacen caminar a la humanidad y necesitamos que las dos sean igual de fuerte para no renguear. La fe es un hecho innegable, todos la ejercemos. Sin fe no hacemos nada, seríamos vidas inútiles. Estudiamos porque tenemos fe en recibirnos, nos casamos porque tenemos fe en formar un hogar digno, iniciamos un proyecto con fe en que resulte, etc. Nuestra fuerza de lucha diaria nace de la fe en que vamos a lograr una vida cada día mejor.

Si lo que usted quiere es que le conteste, como físico, si Dios realmente existe, le puedo decir lo siguiente. Ningún científico, del área de las ciencias exactas y que se considere serio, puede contestar con real certeza en un sentido u otro. Si alguno afirma que Dios no existe, que me lo demuestre mediante el método científico y lo mismo si dice que existe. Al menos hasta ahora nadie lo pudo hacer. Creer o no creer en Dios es un acto de fe. Fe que proviene de la experiencia individual de cada uno. El creyente tiene fe en que Dios existe y el ateo tiene fe en que no. Tampoco debemos pecar de soberbios y pensar que si algo no se puede probar científicamente no es verdadero, me pregunto: ¿se lo podrá medir a Dios?, y si lo pudiéramos hacer ¿no seríamos más que Dios?

Pero permítame especular un poco. No debemos creer que ya hayamos descubierto casi todo sobre las leyes que gobiernan nuestro bendito Universo, justamente eso se pensó con la mecánica de Newton, es decir, no había más que aprender, la física había llegado a su fin, y luego vino todo lo que ya hemos conversado, incluso considero que la física cuántica y de la relatividad no han dicho todavía todo lo que tienen que decir, más aún con respecto a las interpretaciones que se dan de sus resultados. Cuando uno cree que se agota un tema, una teoría, siempre aparecen nuevos interrogantes. Por otra parte también me pregunto: ¿qué nos da derecho a afirmar que el Universo solo es lo que captamos a través de nuestros sentidos y de nuestra forma de pensar (la forma en que procesa un cerebro humano)?, ¿qué será el Universo para las plantas o los animales? A veces cuando salgo al fondo de mi casa suelo decir “pobres hormigas, creen que el Universo es el jardín de mi casa». Ya que estamos hablando de Dios aprovecho para hacer una observación a quienes creen en el azar puro y sin embargo no creen en milagros, de acontecer el azar puro sería un hecho sobrenatural, hecho que no puede tener una explicación fundada, ocurrió porque ocurrió, no hay historia previa que llevara a que ese acontecimiento se produjera. Es como aceptar que Dios de vez en cuando interviniera produciendo un fenómeno en la naturaleza sin correlación con nada anterior, sin causa. Evidentemente, de ser esto así, deberíamos considerar, el azar puro, equivalente a un milagro.

Es útil recordar que las principales cualidades de un buen científico son: la curiosidad, la duda, el deseo de saber y entender, pero por sobre todo tener el suficiente criterio para no cerrarse, es decir, debe mostrarse abierto al análisis de toda idea que llegue a sus oídos, bien dicen que mantener la mente abierta es una de las señales de inteligencia. También habría que agregar como cualidad lo dicho por Max Planck “Tener fe. La fe es un atributo esencial del científico”. Vale además recordar lo dicho por Domingo F. Sarmiento “solo hay ciencia donde existe discusión”.

Para terminar con su última pregunta permítame una reflexión, ¿qué podríamos decir los físicos si aconteciera que la esencia de Dios esta más allá del mundo físico, y aún más, fuera del tiempo?

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