Ciencia, Tecnología, Educación y Sociedad

Son incontables los ejemplos que demuestran que el conocimiento, y en particular la ciencia, la tecnología y la innovación, son necesarias para dar satisfacción a los requerimientos de la sociedad. Cada día surgen novedades científicas y tecnológicas que permiten poner a punto innovaciones fundamentales para la calidad de vida y para la competitividad a nivel mundial; por otro lado, la cooperación científica constituye un elemento importante en el diálogo con el resto de la comunidad internacional. Sin embargo, existen indicios que muestran cierto desfasaje entre el gran potencial de realizaciones y las aspiraciones de los ciudadanos, como la paz entre los pueblos, el empleo, la seguridad, una distribución justa y equitativa de la riqueza o el desarrollo sostenible en el planeta.

Pero no está de más mencionar cuestiones que de manera inconsciente disfrutamos sin tener plena conciencia de cual es el aporte de la ciencia, por ejemplo al poder gozar de agua potable, es menester tener conciencia que en el estudio del acuífero proveedor está la acción de los geólogos, en las grandes construcciones, medianas y hasta las más pequeñas también es el geólogo el que está detrás de los materiales imprescindibles para su realización. Los combustibles fósiles, la industria de la pintura, los materiales plásticos, los cosméticos, componentes de muchos medicamentos, nuevos tratamientos médicos, los desarrollos tecnológicos en la electrónica, las comunicaciones satelitales, y así podría llenarse una lista interminable de cuales son las realizaciones científico-tecnológicas que hacen al desarrollo de nuestras vidas sin detenernos a concientizar porqué disfrutamos de ellas. Por ejemplo, un 80% de los europeos piensa que la ciencia permitirá algún día vencer enfermedades tales como el cáncer o el SIDA, y los científicos disfrutan de un grado de confianza muy alto, hasta el punto que un 72% de las personas encuestadas deseaban que la clase política basara en mayor medida sus decisiones en la opinión de expertos.

Pero, a pesar de estas expectativas y de este grado de confianza, el estudio demuestra que los ciudadanos siguen sin tener una percepción plena de la ciencia y la tecnología, y que ciertas franjas de la población siguen hoy en día al margen de la ciencia. Es decir, que no hay una plena toma de conciencia por parte de la comunidad sobre la magnitud de la ciencia y la tecnología en la vida cotidiana.

Cabe la pregunta: ¿es responsable la sociedad por la falta de conocimiento sobre la incidencia de la ciencia y la tecnología en la vida y a favor de un mundo más habitable y con mejor calidad?, y creo que no existe una respuesta absoluta, existen sí responsabilidades compartidas, por parte de la comunidad científica que muchas veces vive puertas adentro de los laboratorios, por otro lado la prensa en general, que salvo descubrimientos muy, pero muy trascendentes hacen caso omiso a noticias que no “resultan noticias”. Pero cuidado, esto tampoco es un patrón universal, países de la Unión Europea están atentos a la ciencia y a la tecnología como patrimonio propio y de soberanía. El conocimiento es en definitiva soberanía y motivo de orgullo, la inversión en ciencia es sin lugar a dudas eso “inversión” y no gasto.

Los jóvenes, por otro lado, no consideran hoy en día que los estudios y carreras científicas ofrezcan suficientes atractivos como para lanzarse a ellas. En combinación con los cambios demográficos, esto ha dado como resultado, por ejemplo, que los industriales no encuentren, en el mercado de trabajo, los ingenieros y científicos que necesitan.

  • PROMOCIÓN DE LA EDUCACIÓN Y LA CULTURA CIENTÍFICA

 

La ciencia y la tecnología deben convertirse en algo más familiar para los ciudadanos. En esta perspectiva, es fundamental reforzar la presencia de la ciencia y la tecnología en los medios de comunicación y los ámbitos docentes con el fin de estimular el espíritu emprendedor de los jóvenes y el atractivo de los estudios y carreras científicas como el de fomentar el diálogo entre la esfera de la ciencia y la de la sociedad, por ejemplo mediante la celebración a intervalos regulares de eventos importantes.

 

  • NADIE DEBE QUEDAR AL MARGEN DE ELABORAR POLÍTICAS CIENTÍFICAS MÁS CERCANAS A LOS CIUDADANOS ES EL DESAFÍO Y UN COMPROMISO

 

La ciencia, la tecnología y la innovación deben también reconsiderar su compromiso social estableciendo su planificación en función de las necesidades y aspiraciones de la sociedad. No se puede transitar a contramano de las necesidades de la sociedad. Con ejemplos que me resultan muy cercanos no siempre estoy seguro del compromiso de algunos científicos que viven de los claustros universitarios y no para ellos. Aún hoy mantienen discusiones bizantinas sobre ciencia teórica o ciencia aplicada. O lo que es peor aún, al no conocer más disciplinas que la propia ejercen acciones de boicot sobre otras líneas de investigación científica, implantando argumentaciones propias de mentes estrechas, con una la incapacidad de ver más allá de sus propias narices, se proclaman dueños absolutos de la verdad, emiten sentencias mesiánicas que asumen como inobjetables, muchas veces inclusive causando daños irreparables y colisionando a veces con normas superiores.

  • INCORPORAR UNA CIENCIA RESPONSABLE EN LAS DISTINTAS POLÍTICAS DE ESTADO

La mayoría de las políticas deberían contar con una dimensión científica y tecnológica, y sus decisiones deberían apoyarse en dictámenes transparentes y responsables basados en investigaciones que tengan en cuenta imperativos éticos. Por ello, es necesario reforzar la base ética de las actividades científicas, detectando y evaluando aquellas actividades en las que “el fin justifique los medios”, tratando de encontrar soluciones responsables en función de experiencias pasadas.

 

  • LA EDUCACIÓN Y LA PROFESIÓN CIENTÍFICA.

 

En una sociedad del conocimiento, la democracia exige que los ciudadanos dispongan de cierta cultura científica y técnica básica. Su adquisición y actualización se han vuelto tan imprescindibles como la alfabetización o el aprendizaje del cálculo. Ahora bien, aparte de estos conocimientos generales, un país, nuestro querido país debe disponer de un colectivo de científicos que le permita garantizar el desarrollo socioeconómico. Para ello es necesario, por un lado, despertar el interés por la ciencia en los jóvenes, chicos y chicas, dando a cada alumno los conocimientos básicos para desarrollar una ciudadanía activa y con fuerte participación en las decisiones en el terreno científico y por otro lado incitarles a emprender carreras científicas. También podría fomentarse la actividad profesional en el terreno científico entre los adultos que retomen y continúen sus estudios en una etapa más avanzada. Indudablemente sea para jóvenes estudiantes o para adultos con inquietudes el tema pasa sí o sí por la Educación.

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