Cianuro

El cianuro mata porque quita el oxígeno de las células de los centros respiratorios, provoca parálisis respiratoria, convulsiones, midriasis (aumento del diámetro de la pupila), y una muerte siempre horrible.
Cincuenta miligramos es una dosis letal para cualquier ser humano. Un sobre de azúcar de los que echamos al café de la mañana, tiene 10 gramos. Si en vez de azúcar fuese cianuro, esa cantidad podría matar a doscientas personas. Una célebre asesina echaba una dosis ínfima de cianuro líquido o bien en el té, o bien en las tortas con las que invitaba a sus amigas. Suele oler a almendras amargas, pero no siempre. Y no todas las personas pueden detectarlo.
La sustancia no es tan mala como la pintan. Se usan sales de cianuro para limpiar o refinar metales y para recuperar el oro en los minerales; hay cianuro en los plásticos nitrogenados y en los poliuretanos: si eso se quema, libera ácido cianhidríco, siempre fatal para el ser humano. Pasó en Cromañón.
Se usa cianuro para producir papel, telas y plásticos; se usaba, aunque ahora mucho menos, en algunos reactivos fotográficos, pero antes del boom de la foto digital. Como gas, también hay líquido y en cristales, se usa para exterminar plagas e insectos de los barcos y los edificios. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *