Células solares biomiméticas


Estructuras que remedan los ojos de los insectos permiten mejorar la eficiencia de las células solares fotovoltaicas.

CORTESÍA DE RAÚL J. MARTÍN-PALMA, FRANCESCO CHIADINI Y AKHLESH LAKHTAKIA

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¿Alguna vez ha intentado atrapar una mosca? A menos que tenga la agilidad de Bruce Lee o que el aire sea frío y húmedo, es probable que no haya tenido éxito. La ubicación y la estructura de los ojos de una mosca, así como la de muchos otros insectos, le proporcionan un campo angular de visión amplio, mucho más amplio que el de los humanos.
Es precisamente ese gran campo angular de visión el que nos inspiró para concebir y examinar estructuras que mejoraran la eficiencia de la conversión de luz solar en corriente eléctrica que tiene lugar en las células solares fotovoltaicas. Un reto de sumo interés en la actualidad, puesto que nunca antes ha existido una mayor demanda de fuentes no contaminantes de energía.
A pesar de la notable evolución que ha experimentado la tecnología fotovoltaica durante los últimos decenios, las células solares de silicio siguen presentando una eficiencia escasa y un costo demasiado elevado para que sean adoptadas de forma generalizada. Para aumentar su rendimiento debería minimizarse la reflexión de luz solar que tiene lugar en la superficie expuesta de las mismas. Por lo general, este objetivo puede lograrse mediante el recubrimiento de la superficie con materiales antirreflectantes, compuestos por una o dos capas muy delgadas de materiales con las propiedades ópticas adecuadas. Adicionalmente, la superficie de la célula solar puede ser texturizada con el fin de atrapar los rayos de luz por reflexión múltiple.

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