Carteles de neón narran la historia de Las Vegas

En un evento de gala antes de la inauguración del Neon Museum al aire libre en esta ciudad, Brian Leming, un diseñador de carteles de neón ya jubilado estaba de pie rodeado por 150 pedazos de metal y vidrio brillante.

El museo, que abrió en octubre pasado después de 15 años de esfuerzo, y sus carteles, que abarcan desde los años 1930 hasta los noventa y están organizados siguiendo un camino laberíntico, son vistos cada vez más como expresiones de la historia, el arte y la arquitectura dignas de ser conservadas.

Leming, de 72 años, recordó una reunión para definir el diseño del Stardust Hotel-Casino, dirigido en esa época por Frank «Lefty» Rosenthal, corredor de apuestas y alma de Las Vegas. «Estábamos todos sentados alrededor de la mesa de conferencias discutiendo el tono indicado de violeta», recordó Leming. «Y yo pensaba: ¡diablos, están hablando de los matices de violeta y este es nada menos que Frank Rosenthal!».

Leming es un artesano de una época que ya pasó, cuando los tubos de vidrio se calentaban y doblaban, se rellenaban con gas neón y argón, de filmaciones y sesiones de fotos aun antes de abrir.

se cortaban y se daba forma al metal y la fibra de vidrio para luego colgarlos en los edificios y sobre las rutas. Con el tiempo, los carteles de neón de Las Vegas han ido ganando reconocimiento por encima de cualquier otra ciudad, dijo Bill Marion, presidente del consejo directivo del museo. Esto podría explicar por qué el museo atrajo 20.000 visitantes anuales sólo con cita previa, además Marion dijo que el museo hará tomar conciencia a la gente del impacto cultural significativo que ha tenido Las Vegas a nivel mundial.

Leming se esforzó durante años por obtener apoyo para preservar los carteles a medida que se demolían muchas propiedades de Las Vegas. «Si van a derribarlas, salvémoslos, decía», dijo Leming.

Los carteles estuvieron años arrumbados en un lote polvoriento. En 2005 fue donado al museo un edificio extraño con un techo en forma de valva de molusco, de La Concha Motel. El hall de los años 1960, diseñado por Paul Revere Williams, sería el centro de visitantes del museo.

El edificio fue cortado en ocho partes y trasladado seis kilómetros al norte donde volvió a ensamblarse con un costo de US$1,2 millón. Agregar oficinas, baños y una recepción al aire libre costó otro US$1,6 millón. Pero la cadena de acontecimientos con efecto de bola de nieve comenzó cuando la adquisición del edificio atrajo una serie de subsidios municipales, estatales y federales además de donaciones privadas. El museo cuenta ahora con una reserva de unos US$400.000 y no tiene deudas, dijo Marion. Cuando un lugar recibe tantos visitantes como Las Vegas Strip -41,5 millones de pasajeros pasaron por el Aeropuerto Internacional McCarran el año pasado- tiene posibilidades de sumar un montón de historias.

Marion mencionó a una hermana y un hermano venezolanos, de unos 30 años, llorando frente al cartel del Stardust. Sus padres se habían casado en el hotel pero nunca habían regresado; los hermanos crecieron viendo la foto de los recién casados en la pared de su casa.

En un tour reciente, Justin Favela, el coordinador de programas, hizo un alto frente a una H gigantesca. «Esto viene del casino Horseshoe, propiedad de Benny Binion, posible autor o no de algún asesinato», dijo. «Cuando llevé al hijo de Binion, Jack, a hacer el recorrido me dijo: `No hay necesidad de que lo endulces’».

Para Danielle Kelly, directora ejecutiva del museo, el valor de los carteles va más allá de los recuerdos personales. Muestra un «diseño que se desarrolló aquí y sólo podía desarrollarse aquí».

Se crearon varios tipos de letra que después pasaron a ser de uso generalizado, como los tipos Atomic Age, de los carteles iniciales del Stardust, que fue demolido en 2007. «Y todo esto se desarrolló en un lugar que se considera un páramo», dijo.

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