Cartago

  • Dos de los comandantes mercenarios de Cartago, Espendio y Mato, convencen a los conscriptos libios en el ejército mercenario, que está en ese momento ocupando la ciudad cartaginesa de Túnez, que acepten su liderazgo. Ellos convencen a los libios nativos que Cartago se vengará contra ellos por su papel en el conflicto una vez que los mercenarios extranjeros sean pagados y enviados a casa. Luego convencen a los ejércitos mercenarios combinados para que se alcen contra Cartago y a las diversas ciudades nativas libias que sostengan la revuelta. Espendio y Mato entonces toman al comandante cartaginés Giscón como rehén. Lo que había empezado como una discusión sobre la paga que se debía a los soldados por parte del gobierno cartaginés, explota hasta ser una revolución a gran escala, conocida como la guerra de los mercenarios.
  • Las fuerzas libias leales a los mercenarios asedian las ciudades de Utica e Hipacritas, que rechazan pasarse al campo de los mercenarios.
  • Hannón el Grande recibe el mando de las fuerzas cartaginesas. Sin embargo, los mercenarios derrotan a los ejércitos cartagineses en la batalla de Utica.
  • Cartago decide dar a Amílcar Barca el mando junto con Hannón. Amílcar consigue poner fin al asedio de Utica por los mercenarios. Luego le dan el mando total de las fuerzas cartaginesas y derrota a los mercenarios en el Bagradas (239 a. C.).
  • Después de que el líder mercenario númida Narawas deserta en favor de Amílcar Barca; los refuerzos númidas de unos 2000 hombres le ayudan a derrotar de nuevo a los mercenarios. Amílcar perdona a los prisioneros capturados, aceptando en su ejército a cualquiera que vaya a luchar por Cartago y exiliando a los que no lo hagan.

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