Carta del padre G. JAMUT ASESOR NACIONAL DE RENOVACION

Queridos hermanos de la RCC:
Hace algunos días les pedí por medio de un email de la secretaria de la RCC, que orásemos por el Conclave, pues estando en Roma y en Medjugorje, sentí que con este Conclave comenzaba una nuevo tiempo para la Iglesia, para la unidad de todos los cristianos y para el desarrollo de la fe en todo el mundo.
Pero que también era un tiempo de combate espiritual.
Sin embargo les confieso que yo ni siquiera imaginé que el elegido por Dios iba a ser nuestro querido padre y pastor, Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco.  Tal vez no quería ni siquiera tener la esperanza, por temor a que solo fuese una ilusión.
Hoy damos gracias al Espíritu Santo que nuevamente se ha derramado en el Cenáculo del Conclave, guiando a nuestros Cardenales para que escuchando la voz del Señor, eligiesen como Papa al hombre que el Señor ya había elegido.
El gesto que tantas veces le hemos visto como Cardenal, de inclinarse para que orásemos por él, fue uno de los primeros gestos carismáticos que nos transmitió para renovar la confianza en el poder de la oración de los unos por los otros: “La oración del pueblo pidiendo la oración sobre su Obispo”
Con él tuve la gracia de hacer mis primeros Ejercicios Espirituales como muchacho que recién entrado al seminario entendía bien poco, y vivir varias experiencias del paso del Señor.
Hoy el Señor me concedió la gracia de estar en Roma de paso, orando por el Cónclave. Ya llegado a Lourdes y al oír la noticia, me puse a llorar como un niño.  A pesar del frío y de la nieve que hay aquí, fuimos con todos los peregrinos argentinos a orar ante la gruta donde la Madre de Dios se le apareció a Santa Bernardita, pidiendo que la Madre lo proteja y lo bendiga para el nuevo Pentecostés que ya está se está extendiendo.
Querido Padre Jorge, Papa Francisco, la Renovación Carismática de Argentina te va a extrañar.  Pero estamos felices por toda la Iglesia y por todos los hombres, porque tu ministerio como Papa, ya está trascendiendo las fronteras de la Iglesia.
Ahora los argentinos y especialmente los Carismáticos, tenemos la responsabilidad de orar por vos con mayor intensidad, trabajar en nuestra conversión y servir con renovado fervor.
P. Gustavo E. Jamut, omv
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