CARCINOMA ESCAMOSO

Un Cuarto de Millión de Estadounidenses

Cada año se diagnostican más de 250,000 nuevos casos de carcinoma escamocelular. Es el segundo cáncer de la piel más común (después del carcinoma basocelular).

Esta forma de cáncer de la piel aparece en las células escamosas que conforman las capas superiores de la piel (epidermis). Los carcinomas de células escamosas pueden producirse en cualquier parte del cuerpo, inclusive las membranas mucosas y las áreas genitales, pero son más comunes en áreas expuestas frecuentemente al sol, como el borde de la oreja, el labio inferior, la cara, el cuero cabelludo calvo, el cuello, las manos, los brazos y las piernas. A menudo la piel en estas áreas revela signos de daño solar, como arrugas, cambios en la pigmentación, y pérdida de la elasticidad.

QUIÉN LO CONTRAE

Las personas con piel clara, cabellos claros y ojos azules, verdes o grises se encuentran en mayor riesgo de contraer la enfermedad. Pero cualquiera con antecedentes de exposición solar sustancial se encuentra en mayor riesgo. Aquellos con ocupaciones que requieren muchas horas en el exterior o que pasan demasiado tiempo libre bajo el sol se encuentran en particular peligro. Cualquiera que haya tenido un carcinoma de células basales también será más propenso a desarrollar un carcinoma de células escamosas, como lo es cualquiera con una enfermedad hereditaria, altamente sensible a rayos UV, como el xeroderma pigmentoso.

Los carcinomas de células escamosas tienen al menos el doble de frecuencia en los hombres que en las mujeres. Raramente aparecen antes de los 50 años de edad y se ven con más frecuencia en personas a partir de los 70 años.

La mayoría de los cánceres de la piel en los afroamericanos son carcinomas de células escamosas, que generalmente aparecen en los sitios de enfermedades inflamatorias preexistentes de la piel o en lesiones por quemaduras. Aunque las personas de piel oscura tienen menos probabilidad que las personas de piel clara de contraer cáncer de la piel, aún es fundamental para ellos que se protejan del sol.

CAUSAS

La exposición crónica a la luz solar causa la mayoría de los casos de carcinoma de células escamosas. El uso frecuente de equipos de bronceado también multiplica el riesgo de desarrollar este carcinoma; las personas que usan camas de bronceado tienen una probabilidad 2.5 veces mayor de desarrollar carcinoma de células escamosas que quienes no las usan. Pero las lesiones de la piel son otra fuente importante. El cáncer puede aparecer en quemaduras, cicatrices, úlceras, llagas preexistentes y sitios previamente expuestos a rayos X o ciertas sustancias químicas (como el arsénico y los subproductos del petróleo).

Las infecciones crónicas y la inflamación de la piel también pueden ocasionar el carcinoma de células escamosas. Más aún, el VIH y otras enfermedades de deficiencia inmunitaria, la quimioterapia, los medicamentos contra el rechazo usados en transplantes de órganos y hasta la exposición solar excesiva pueden debilitar el sistema inmunitario, dificultando la lucha contra la enfermedad y por ello aumentando el riesgo de carcinoma de células escamosas y otros cánceres de la piel.

Ocasionalmente, los carcinomas escamocelulares surgen espontáneamente en lo que parece ser piel sana y normal. Algunos investigadores creen que la tendencia a desarrollar estos cánceres puede ser hereditaria.

PRECÁNCERES, EL PRIMER PASO

Ciertos crecimientos precancerosos, o precánceres, la mayoría de los cuales resultantes de la acumulación de daño solar, pueden asociarse con el desarrollo posterior de carcinomas de células escamosas.

QUERATOSIS ACTÍNICAS O SOLARES

Estos crecimientos ásperos, escamosos y levemente elevados, que varían de color desde el marrón hasta el rojo y desde alrededor de 1 mm a 1 pulgada en diámetro, se encuentran en áreas del cuerpo expuestas al sol, mayormente en personas mayores. Pueden ser el primer paso en el camino hacia el carcinoma de células escamosas, y algunos expertos hasta los consideran la forma más precoz de este carcinoma. Del dos al diez por ciento de las queratosis actínicas no tratadas avanza al carcinoma de células escamosas, según diferentes estudios. De hecho, 40 a 60 por ciento de los carcinomas de células escamosas comienza como queratosis actínicas no tratadas.

QUEILITIS ACTÍNICA

Esta forma de queratosis actínica se produce más a menudo en el labio inferior, haciendo que se vuelva seco, quebrantado, escamoso y pálido o blanco. ¿Por qué el labio inferior? Porque recibe más exposición solar que el labio superior. Si no se trata rápidamente, la queilitis actínica puede llevar al carcinoma de células escamosas en el labio.

LEUCOPLASIA

Con aparición en las membranas mucosas, estas placas blancas en la lengua, las encías, las mejillas o en cualquier otra parte de la boca tienen el potencial de convertirse en carcinoma de células escamosas. Pueden estar causadas por fuentes de irritación crónica, como el consumo frecuente de alcohol o el uso de tabaco, o bordes ásperos en los dientes o las dentaduras postizas. Hasta pueden estar causadas por el hábito prolongado de morderse la parte interna del labio; sin embargo, las leucoplasias en los labios generalmente están causadas por daño solar.

ENFERMEDAD DE BOWEN

Generalmente ésta ahora se considera como una etapa precoz y no invasiva del carcinoma de células escamosas. Aparece como una placa escamosa persistente y marrón rojiza que puede parecerse a la psoriasis o al eczema. Si se deja sin tratar, puede invadir estructuras más profundas. Más a menudo la enfermedad de Bowen está causada por exposición al sol o al arsénico, pero otros carcinógenos químicos, la radiación, la genética y el trauma también pueden jugar un papel. El virus del papiloma humano (HPV), altamente transmisible por contacto sexual, ha sido documentado como la causa de una forma de enfermedad de Bowen que afecta a los genitales. La enfermedad puede aparecer en las membranas mucosas de la nariz y la boca al igual que en la piel. En 2006, la FDA aprobó una vacuna de HPV para el uso en mujeres entre los 9 y 26 años de edad; se la considera altamente eficaz para prevenir el HPV y de ese modo reducir el riesgo de las verrugas genitales y el cáncer cervical al igual que la enfermedad de Bowen.

QUÉ BUSCAR

Los carcinomas de células escamosas se presentan típicamente como placas persistentes escamosas, ásperas y gruesas que pueden sangrar al golpearse. A menudo tienen el aspecto de verrugas y a veces se ven como llagas abiertas con un borde elevado y una superficie costrosa sobre una base guijarrosa elevada.

Una placa roja escamosa persistente con bordes irregulares que a veces se forma una costra o sangra.
Un crecimiento elevado con una depresión central que sangra ocasionalmente. Un crecimiento de este tipo puede crecer en tamaño rápidamente.
Un crecimiento como una verruga que se forma una costra y sangra casionalmente.
Una llaga abierta que sangra, se forma una costra y persiste durante semanas.

OPCIONES DE TRATAMIENTO

Los carcinomas de células escamosas detectados en una etapa temprana y extirpados rápidamente casi siempre son curables y causan un daño mínimo. Sin embargo, si se dejan sin tratar, finalmente penetrarán en los tejidos subyacentes y pueden resultar desfigurantes. Un pequeño porcentaje produce metástasis en tejidos y órganos distantes y puede ser fatal. Por ello, cualquier crecimiento sospechoso debe ser visto por un médico sin demora. Se examinará una muestra de tejido (biopsia) bajo un microscopio para llegar a un diagnóstico. Si existen células tumorales, el tratamiento es necesario.

Afortunadamente, hay varias formas eficaces de erradicar al carcinoma de células escamosas. El tratamiento preferido se basa en el tipo, tamaño, ubicación y profundidad de penetración del tumor, al igual que en la edad y la salud general del paciente.

Casi siempre el tratamiento puede realizarse en forma ambulatoria en el consultorio de un médico o en una clínica. Se usa un anestésico inyectable local durante la mayoría de los procedimientos quirúrgicos. Con la mayoría de las técnicas, generalmente el dolor y la molestia son mínimos, y raras veces existe mucho dolor posteriormente.

CIRUGÍA MICROGRÁFICA DE MOHS

Usando una cureta (un instrumento filoso en forma de anillo) y/o un escalpelo, el médico extirpa el tumor visible con una capa muy fina de tejido de alrededor. Esta capa se examina de inmediato y minuciosamente bajo un microscopio. Si el tumor aún se encuentra presente en las profundidades o en la periferia de este tejido circundante, se repite el procedimiento hasta que la última capa visualizada en el microscopio esté libre de tumores. Mohs conserva la mayor parte del tejido sano, parece reducir la tasa de recurrencia local, y tiene la tasa de cura general más alta — alrededor del 94 a 99 por ciento — de cualquier tratamiento para carcinoma de células escamosas. Frecuentemente se usa en tumores que han reaparecido, que están mal demarcados o que están en áreas críticas y difíciles de tratar alrededor de los ojos, la nariz, los labios y las orejas, al igual que el cuello, las manos y los pies. Luego de la extirpación del cáncer de la piel, puede dejarse que la herida cicatrice naturalmente o reconstruirse usando métodos de cirugía plástica.

CIRUGÍA DE EXTIRPACIÓN

El médico usa un escalpelo para extirpar todo el crecimiento, junto con un borde circundante de piel aparentemente normal como margen de seguridad. Luego la herida alrededor del sitio quirúrgico se cierra con suturas (puntos). El tejido extirpado se envía al laboratorio para hacer un examen microscópico y verificar que todas las células cancerosas hayan sido extirpadas. La tasa de cura aceptada para tumores primarios con esta técnica es alrededor del 92 por ciento. Esta tasa baja al 77 por ciento para carcinomas de células escamosas recurrentes.

CURETAJE Y ELECTRODESECACIÓN (ELECTROCIRUGÍA)

El crecimiento se raspa con una cureta, y el calor quemante producido por una aguja de electrocauterización destruye el tumor residual y controla el sangrado. Generalmente este procedimiento se repite varias veces; se raspa y se quema cada vez una capa más profunda de tejido para ayudar a asegurar que no queden células tumorales. Puede producir tasas de curación que se acercan a las de la extirpación quirúrgica para los carcinomas de células escamosas superficialmente invasivos sin las características de alto riesgo. Sin embargo, no se considera tan efectivo para los carcinomas de células escamosas más invasivos, agresivos o aquellos de alto riesgo o en sitios difíciles, como los párpados, los genitales, los labios y las orejas.

CRIOCIRUGÍA

El médico destruye el tejido tumoral congelándolo con nitrógeno líquido, usando un aplicador con una punta de algodón o un dispositivo atomizador. No hay cortes ni sangrado, y no se necesita anestesia. El procedimiento puede repetirse varias veces en la misma sesión para ayudar a asegurar la destrucción de todas las células malignas. El crecimiento se hace costra y se descama, y generalmente se desprende en algunas semanas. Puede producirse enrojecimiento, inflamación, formación de ampollas y costras luego del tratamiento, y en pacientes de piel oscura, puede perderse algo de pigmento. Económica y fácil de administrar, la criocirugía puede ser el tratamiento de elección para pacientes con trastornos hemorrágicos o intolerancia a la anestesia. Sin embargo, tiene una tasa general de curación más baja que los métodos quirúrgicos. Dependiendo de la experiencia del médico, la tasa de curación a 5 años puede ser del 95 por ciento o más en carcinomas de células escamosas selectos, generalmente superficiales; pero la criocirugía no se usa frecuentemente en carcinomas de células escamosas invasivos porque pueden omitirse porciones más profundas del tumor y porque el tejido cicatrizal en el sitio de la criocirugía puede ocultar una recurrencia.

RADIACIÓN

Los rayos X se dirigen al tumor, sin necesidad de cortes o de anestesia. La destrucción del tumor generalmente requiere una serie de tratamientos, administrados varias veces por semana durante una a cuatro semanas, o a veces diariamente durante un mes. Las tasas de cura varían ampliamente, desde alrededor del 85 a 95 por ciento, y la técnica puede involucrar problemas cosméticos a largo plazo y riesgos con la radiación, al igual que visitas múltiples. Por estas razones, esta terapia principalmente se usa para tumores que son difíciles de tratar quirúrgicamente, al igual que en pacientes para quienes la cirugía no está recomendada, como los ancianos y quienes padecen de salud pobre.

TERAPIA FOTODINÁMICA (TFD)

La TFD puede ser especialmente útil para crecimientos en la cara y el cuero cabelludo. Se aplica a los crecimientos un agente fotosensibilizante, como el ácido 5-aminolevulínico tópico (5-ALA), en el consultorio del médico; éste es captado por las células anormales. El día siguiente, el paciente regresa y esas áreas medicadas se activan por medio de una luz fuerte. El tratamiento destruye selectivamente los carcinomas de células escamosas mientras causa daño mínimo al tejido normal circundante. Sin embargo, el tratamiento aún no ha sido aprobado por la FDA para este carcinoma, y aunque puede ser eficaz en tumores precoces y no invasivos, las tasas generales de recurrencia varían considerablemente (del 0 al 52 por ciento). Por eso la técnica no es actualmente recomendada para el carcinoma invasivo. El enrojecimiento y la inflamación son efectos secundarios comunes. Luego del tratamiento, los pacientes se vuelven localmente fotosensibles durante 48 horas donde se aplicó el 5-ALA, debiendo evitar el sol.

CIRUGÍA LÁSER

Se extirpan la capa exterior de la piel y cantidades variables de piel más profunda usando un láser de dióxido de carbono o de erbio:YAG. Este método no es sangriento, y le da al médico un buen control sobre la profundidad del tejido extirpado. Sella los vasos sanguíneos a medida que los corta, haciéndolo útil para los pacientes con trastornos hemorrágicos, y a veces también se usa cuando otros tratamientos han fallado. Pero los riesgos de cicatrices y pérdida del pigmento son levemente mayores que con otras técnicas, y las tasas de recurrencia son similares a las de la TFD. La técnica aún no ha sido aprobada por la FDA para el carcinoma de células escamosas.

MEDICAMENTOS TÓPICOS

También se están evaluando el 5-fluorouracilo (5-FU) y el imiquimod, ambos aprobados por la FDA para el tratamiento de la queratosis actínica y los carcinomas de células basales superficiales, para el tratamiento de algunos carcinomas de células escamosas superficiales. Se ha informado el tratamiento exitoso de la enfermedad de Bowen, un carcinoma de células escamosas no invasivo. Sin embargo, el carcinoma invasivo no debe tratarse con 5-FU. Algunos estudios han demostrado que el imiquimod puede ser efectivo en ciertos carcinomas de células escamosas invasivos, pero aún no ha sido aprobado por la FDA para este propósito. El imiquimod estimula el sistema inmunitario para producir interferón, una sustancia química que ataca a las células cancerosas y precancerosas.

NO ES UN CÁNCER POCO IMPORTANTE

Generalmente los carcinomas de células escamosas permanecen confinados a la epidermis (la capa superior de la piel) durante algún tiempo. Sin embargo, cuánto más crecen los tumores, más extenso será el tratamiento necesario. Finalmente penetran a los tejidos subyacentes, lo que puede llevar a un gran desfiguramiento, a veces hasta a la pérdida de la nariz, un ojo o una oreja. Un pequeño porcentaje — los cálculos indican desde el 2 a casi el 10 por ciento — se disemina (produce metástasis) en tejidos y órganos distantes. Cuando esto sucede, los carcinomas, con frecuencia, pueden poner la vida en peligro. Cada año se producen alrededor de 2,500 muertes en los EE.UU.

Debido a que la mayoría de las opciones de tratamiento implica cortes, deben esperarse algunas cicatrices de la extirpación del tumor. Frecuentemente esto es cosméticamente aceptable cuando el cáncer es pequeño, pero la extirpación de un tumor más grande a menudo requiere de cirugía reconstructiva, que implica un injerto o un colgajo de piel para cubrir el defecto.

CUANDO REAPARECEN LOS CARCINOMAS DE CÉLULAS ESCAMOSAS

Cualquiera que ha tenido un tumor de células escamosas tiene una probabilidad mayor de tener otro, especialmente en el mismo área de la piel o cerca de ese área. Por lo general, esto se debe a que la piel ya ha sufrido daño solar irreversible. Típicamente tales recurrencias se producen en los primeros dos años posteriores a la cirugía. Un carcinoma de células escamosas puede reaparecer aunque haya sido extirpado exitosamente la primera vez. Por ello, es fundamental prestar particular atención a cualquier sitio tratado previamente, y todos cambios notados deben mostrarse inmediatamente a un médico. Los carcinomas de células escamosas en la nariz, las orejas, y los labios son especialmente propensos a la recurrencia.

Aunque no se noten signos sospechosos, una parte esencial del cuidado posterior al tratamiento son las visitas de seguimiento programadas con regularidad, que incluyen exámenes de la piel de todo el cuerpo. Si el cáncer regresara, el médico puede recomendar un tipo diferente de tratamiento la vez siguiente; ciertos métodos, como la cirugía micrográfica de Mohs, pueden ser altamente efectivos en las recurrencias.

PREVENCIÓN DEL CÁNCER DE LA PIEL

Mientras los carcinomas de células escamosas y otros cánceres de la piel casi siempre son curables cuando se detectan y se tratan precozmente, lo mejor es prevenirlos en primera instancia. Haga estos hábitos de seguridad bajo el sol parte de la rutina diaria del cuidado de la salud:

  • Busque la sombra, especialmente entre las 10 AM y las 4 PM.
  • Evite la quemadura solar.
  • Evite el bronceado, y no utilice equipos de bronceado artificial.
  • Si se expone al sol, vístase con prendas que lo protejan, incluso un sombrero de ala ancha y gafas de sol con protección UV.
  • Cada día, use una pantalla solar de amplio espectro con factor de protección solar (FPS) de 15 o mayor.
  • Aplíquese una onza – 30 gramos (2 cucharadas) – de pantalla solar en todo su cuerpo 30 minutos antes de cada exposición al sol. Reaplíquelo cada 2 horas o después de nadar o sudar excesivamente.
  • Aleje del sol directo a los recién nacidos. Las pantallas solares deben usarse en bebés mayores de seis meses.
  • Examine su piel de la cabeza a los pies una vez al mes.
  • Visite a su médico cada año para realizar un examen profesional completo de la piel.

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