Cárceles superpobladas en Paraguay

De 16 cárceles que existen en Paraguay, siete están superpobladas, lo cual deriva en hacinamiento. La Penitenciaría de Tacumbú es la que está en peores condiciones.

La cárcel de Tacumbú.

La cárcel de Tacumbú. / ABC Color

Un informe presentado recientemente por el Mecanismo Nacional de Prevención de Torturas, demostró la problemáticas de las cárceles del Paraguay, en especial de la Penitenciaría de Tacumbú.

El informe abarcó hasta la primera semana de octubre de 2013, por lo cual algunas cifras pudieron haber tenido una variación a la fecha.

La cárcel de Tacumbú se encuentra con 1.605 reclusos más de su capacidad, seguida por la penitenciaría de Ciudad del Este, que tiene 692 convictos más de lo permitido en su sede edilicia.

En tercer lugar de hacinamiento se encuentra la cárcel de mujeres del Buen Pastor, con 205 reclusas más de lo recomendado. En cuarto lugar y quinto puesto se encuentran las penitenciarías de Coronel Oviedo y Villarica, con 36 y 35 reclusos de más, respectivamente.

Completan las estadísticas la cárcel Juana María de Lara (de mujeres, Ciudad del Este), que tiene 24 reclusas de más y la prisión de Encarnación, con 18 varones más de lo conveniente.

Las dos principales cárceles del Paraguay, de varones y mujeres, Tacumbú y Buen Pastor, respectivamente, están hacinadas según reveló el mencionado informe.

Con algo de espacio

La situación es diferente en nueve cárceles del Paraguay, que aún cuentan con espacio físico adecuado, aunque algunas de ellas están al borde de completar lo aconsejado.

La cárcel menos poblada es la “Juan Antonio de la Vega”, que queda en la ciudad de Emboscada y que fue inaugurada recientemente.  Hasta el mometo tiene lugar disponible para 254 reclusos.

En segundo lugar está la cárcel de Misiones, que fue inaugurada hace algunos años. Dispone aún de 197 lugares libres para los reclusos.

La cárcel de Pedro Juan Caballero posee aún un espacio para 46 reclusos, mientras que la prisión de Concepción aún dispone lugares destinados a 34 convictos.

La cárcel de Emboscada (la antigua) y la de San Pedro, poseen cada una lugares para 24 convictos (por el momento); mientras que la penitenciaría industrial “La Esperanza” tiene aún espacio destinado a 11 reclusos.

Las granjas Ita Porá y Ko’e Pyahu, tiene  disponible aún para dos y tres convictos, respectivamente. Estos dos lugares son destinados para rehabilitación de condenados.

El infierno en la tierra

El problema de hacinamiento conlleva a los riesgos de un accidente fatal y la poca esperanza en lograr la rehabilitación de los reclusos en las cárceles.

Sin lugar a dudas, la cárcel del Tacumbú no solo es la peor del Paraguay, sino también una de las peores de la región. Estar allí es ingresar a otro mundo donde no existe esperanza para el futuro, salvo ver pasar los días.

La luz natural o la eléctrica, son casi inexistentes en la cárcel de Tacumbú, lo cual vuelve a sus pasillos y pabellones, oscuros, malolientes, húmedos y peligrosos.

Los reclusos usan sus propias y precarias instalaciones eléctricas, recurriendo a los alargues que le sirven para utilizar artefactos como lámparas, televisores, microondas y otros. Todo esto sin la instalación adecuada y ante la falta de extintores. Es un sitio ideal para un incendio que conllevaría a una tragedia y una eventual fuga masiva.

Los denominados pasilleros, aproximadamente 400 reclusos, son los que deambulan por los pasillos por no tener cabida en los pabellones. Ellos cuentan con seis duchas sin agua caliente y una hilera de mingitorio en pésimas condiciones.

La mayoría de los reclusos son personas pobres y viven en condiciones inhumanas bajo el tinglado o en la baldosería. Ellos están amontonados en colchones sucios, en el poco espacio que queda.

Los que poseen mayores recursos económicos puede acceder – previo pago – a celdas dotadas con baños individuales, aire acondicionado y equipos varios

La seguridad de la cárcel está a cargo de solo 46 guardias, que deben vigilar a aproximadamente 4.000 reclusos. De noche la seguridad se reduce a solo 27 efectivos.

Esta es un pequeño pantallazo al drama que tiene la cárcel de Tacumbú. La actual administración del Ministerio de Justicia y Trabajo implementará medidas paliativas.

Las cárceles son una materia pendiente para el gobierno. La falta de espacio físico y la ausencia de un programa de rehabilitación, las convierten en “universidades de la delincuencia”.

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