Cantinflas, todo un genio del humor…

Mario Moreno ha sido uno de los cómicos iberioamericanos con más exito, y esto a pesar de que fuera de su tierra natal los espectadores no han comprendido más que una pequeñísima parte de todo lo que encerraba Cantinflas con sus gestos y albures (frases de dobles sentido). Ni la Enciclopedía Británica le ha entendido al señalar que puso en ridículo a los toros (flema inglesa), cuando en realidad con sus faenas en la pantalla lo que pretendió fue hacer reír al público demostrando que había sido un torero frustrado.
Siempre interpretó al mismo personaje en todas sus películas, el peladito chilango (un golfo del Distrito Federal), que representaba en la pantalla el sentir, la manera de ser y los recursos a los que se veían obligados a recurrir millones de cantinflas para sobrevivir..

La dialéctica de los albures es un deporte nacional mexicano mediante el cual dos hombres pueden estar injuraíndose gravemente sin levantar la voz ni recurrir a palabras fuertes o insultos. Cantinflas recurría a ellos para criticar y poner en solfa una serie de cosas que en México iban -quizá siguan yendo mal-. Si no se ha vivio en México es imposible tener las claves para seguir el juego de palabras, pero aún así llegó a millones de personas hispanoparlantes por las situaciones, la gesticulación y la sencillez de sus tramas.
Su primer éxito fue Ahi está el detalle (1941), al que siguieron, entre otras, Los Tres Mosqueteros, Romeo y Juliet, Caballero a la medida, a Volar joven y Si yo fuera diputado. En esta última criticó el sistema mexicano real, el de los caciques que decidian las elecciones en favor del partido oficial, el de los burócratas que hacían el favor de atender las necesidades de los ciudadanos cuando les venía en gana.
Los mexicanos ahogaban sus frutraciones con las películas de Cantinflas, como ya sucederia en España con el fútbol y los toros, ya que no podían espresar de otra forma su descontento. Luego sucedió una segunda época en su carrera con el paso del blanco y negro al color en el que cabría destacar: El señor Doctor (me reí a carcajadas) El padrecito , Su Excelencia…

Pasó por Hollywood con la vuelta al mundo en 80 días, y poco más, pero a mi siempre me quedará en mi retina aquel gran actor que bromeaba, te hacía reir, pero a la vez, hacía una crítica mordaz al mundo que le rodeaba. Mi homenaje…

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