Cambios en la iniciación cristiana de niños

El obispo de San Miguel, monseñor Sergio Alfredo Fenoy, estableció que “el
itinerario catequístico diocesano para completar la Iniciación Cristiana
de los niños, comenzada en el Bautismo, seguirá el orden
Reconciliación-Confirmación-Eucaristía”.

Explica que “no se trata sólo de un simple cambio en el orden de la
celebración de los sacramentos, sino de una posibilidad concreta para
renovar en nuestras comunidades la catequesis de iniciación, por la
que, mediante un camino de educación en la fe que culmina en los
ritos sacramentales, los niños aprenden a ser cristianos, conociendo
las verdades de la fe, celebrándolas en la comunidad cristiana,
poniéndose en contacto con Jesucristo, mediante la Gracia de los
sacramentos, y entrando en diálogo con Él por medio de la oración”.

Entre otras cosas, “este itinerario catequístico y sacramental,
implica, principalmente” que “los padres de familia, primeros
transmisores de la fe y primeros iniciadores en la vida cristiana, se
incorporen e integren al camino de catequesis en el que se encuentran
sus hijos”; “afianzar en los párrocos, primeros animadores y
organizadores de la catequesis de iniciación en sus respectivas
comunidades, la conciencia de la importancia del ministerio
catequístico”; y “alentar en los catequistas una adecuada formación
permanente”.

Asimismo, aclara que “llegada la etapa final de la iniciación, se
deberá ofrecer distintos espacios comunitarios de perseverancia y
discipulado, variadas propuestas de participación en la vida eclesial
que ayuden a los que celebraron sacramentalmente su iniciación
cristiana, a crecer como miembros activos de una comunidad cristiana
particular. En este sentido, los movimientos e instituciones pueden
ofrecer, en sus diferentes realidades, ámbitos que posibiliten la
paulatina, libre y fraterna integración de los que han celebrado su
iniciación cristiana”.

El itinerario litúrgico-catequístico
“La preparación catequística inmediata para completar la iniciación
cristiana, comenzará, ordinariamente, entre los seis y siete años”,
señala el obispo. Y adelanta que “el itinerario
litúrgico-catequístico de la iniciación cristiana se ordenará en
ciclos y, en la medida de lo posible, en el contexto del año
litúrgico y de las celebraciones de la propia comunidad. El Primer
ciclo culminará con la celebración del sacramento de la
Reconciliación”, el segundo, con la celebración del sacramento de la
Confirmación” y el tercero, con la Eucaristía”.

Tras indicar que “en este camino gradual, los ciclos o etapas son
verdaderos procesos de maduración en la vida de fe, vinculados unos
con otros”, señala que “cada uno de ellos durará el tiempo que sea
necesario para poder alcanzar el objetivo de la iniciación cristiana
que no consiste en la sola preparación a la recepción de los
sacramentos, o en una mera formación doctrinal, sino también en un
proceso que permita percibir el significado de los ritos y símbolos
usados por la Iglesia en las celebraciones litúrgicas, la vivencia de
los sentimientos y actitudes que configuran la vida cristiana y la
inserción cordial y convencida en la comunidad eclesial».

Monseñor Fenoy adelanta asimismo que “este itinerario catequístico
requiere una progresiva aplicación, según las características propias
de cada comunidad, y para ello es necesario contar con el suficiente
tiempo que permita informar convenientemente a las familias, adecuar
la preparación de los catequistas y disponer del material
catequístico que se utilizará. Por lo tanto será obligatoria su
instrumentación recién a partir del año 2014”.+

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