Cambio de paradigma

Un cambio de paradigma (o ciencia revolucionaria) es, según Thomas Kuhn en su influyente libro La estructura de las revoluciones científicas (1962), un cambio en los supuestos básicos, o paradigmas, dentro de la teoría dominante de la ciencia. Contrasta con su idea de ciencia normal.

Según Kuhn, «Un paradigma es lo que los miembros de una comunidad científica, y sólo ellos, comparten».[1] A diferencia de un científico normal, Kuhn sostenía que «un estudiante de humanidades tiene ante sí una serie de soluciones competitivas e inconmensurables a estos problemas, soluciones que en última instancia debe examinar por sí mismo.» (La estructura de las revoluciones científicas). Una vez que un cambio de paradigma se ha completado, un científico no puede, por ejemplo, rechazar la teoría de los gérmenes y plantear la posibilidad de que el miasma causa las enfermedades o rechazar la física moderna y la óptica postulando que el éter transporta la luz. Por el contrario, un crítico en Humanidades puede adoptar una serie de posturas (por ejemplo, crítica marxista, crítica freudiana, deconstrucción, crítica literaria al estilo del siglo XIX), que pueden estar más o menos de moda durante un período determinado, pero que son todos considerados legítimos.

Desde la década de 1960, el término también se ha utilizado en numerosos contextos no científicos para describir un cambio profundo en un modelo fundamental o la percepción de acontecimientos, a pesar de que el propio Kuhn restringió el uso de la palabra a las ciencias duras. Se compara con una forma estructurada de Zeitgeist.

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