Cámaras de magma despierta antes de lo pensado

Hasta ahora se pensaba que una vez que un volcán de cámaras de magma se había enfriado lo mantuvo inactivo durante siglos antes de que pudiera ser removilizado por el magma fresco. Un modelo teórico desarrollado por Alain Burgisser del Instituto de Ciencias de la Tierra de Orleans (Institut des Sciences de la Terre d’Orléans – CNRS / Universidades d’Orléans et de Tours), junto con un investigador de EE.UU. (1), fue probado en dos grandes erupciones y completamente volcado esta hipótesis: el despertar de una cámara podría tener lugar en tan sólo unos meses. Esta investigación debe conducir a una nueva evaluación de la peligrosidad de algunos volcanes inactivos. Se publica en la revista Nature de fecha 3 de marzo de 2011.

Una cámara de magma es una gran reserva de roca fundida (magma), ubicado a varios kilómetros debajo de un volcán, que se alimenta con el magma. Pero ¿qué pasa con la cámara de magma, cuando el volcán no está en erupción? Según los vulcanólogos, que se enfría a una papilla muy viscosa hasta el magma fresco desde el interior de la Tierra ‘despierta’ que, en otras palabras, se fluidifica por calentamiento a través del contacto térmico. El gran tamaño de cámaras magmáticas (que van desde unas pocas décimas de unos pocos cientos de kilómetros cúbicos) explica por qué, de acuerdo con esta teoría, se necesitan varios cientos o incluso miles de años para que el calor se extendió a todo el depósito, el despertar del volcán de su estado latente. 

Sin embargo, de acuerdo con el modelo matemático desarrollado por Burgisser y su colega EE.UU., el recalentamiento se lleva a cabo en tres etapas. Cuando el magma caliente fresco se eleva desde abajo y llega por debajo de la cámara, se funde el magma viscoso en la base del depósito. Este magma fundido, por lo tanto, recién se vuelve menos denso y comienza a subir a través de la cámara, obligando al resto de la pasta de viscosa para mezclar. Este es el proceso de mezcla que permite que el calor se transmite a través de la cámara de un centenar de veces más rápido que los vulcanólogos habían predicho. Dependiendo del tamaño de la cámara y la viscosidad del magma que contiene, unos pocos meses puede ser suficiente para reavivar su actividad.

Los dos investigadores han probado la validez de su modelo contra tanto de la erupción del Monte Pinatubo en Filipinas en marzo de 1991, que causó 1.000 muertos y la evacuación de dos millones de personas, y la erupción continua del volcán Soufriere Hills, en el territorio británico de ultramar de Montserrat, en el Caribe. En ambos casos, las perturbaciones sísmicas que preceden a la erupción indica la llegada de magma fresco debajo del depósito de refrigeración. Al tomar en cuenta varios parámetros físicos conocidos de los dos volcanes (temperatura del magma, el tamaño de la cámara, la concentración de cristales inferirse a partir del estudio de los magmas, etc), los dos científicos lograron en aproximadamente la reproducción de los intervalos de tiempo entre estas señales de advertencia y las erupciones de los. Para Pinatubo, por ejemplo, el modelo matemático predijo que 20 a 80 días fueron suficientes para removilizar la cámara subyacente, mientras que la teoría convencional dio una cifra de 500 años. En realidad, había una brecha de dos meses entre los temblores y la erupción del volcán.

Esta investigación es probable que aliente a la comunidad vulcanología para echar un vistazo más de cerca a los parámetros físicos de cámaras magmáticas. Mediante la determinación de estos parámetros, puede que algún día será posible usar este nuevo modelo para estimar el tiempo que transcurre entre los temblores iniciales de un volcán y su erupción.

Notas:

1 – George Bergantz, de la Tierra y el Espacio del Departamento de Ciencias, de Seattle.

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