BIOLOGÌA DE LA RELIGIÒN

En pleno siglo xxi, ni la astrología ni la videncia ni la magia han desaparecido. Al contrario: entre los ciudadanos alemanes, por ejemplo, creer en los buenos o malos presagios resulta más común que hace un cuarto de siglo, según una encuesta realizada por el Instituto de Demoscopia de Allenbach en 2005. Así, el 42% de los encuestados consideraba un trébol de cuatro hojas como presagio de buena suerte. Datos de la National Science Foundation de 2002 muestran también que más del 40% de los norteamericanos están convencidos de que el demonio, los espíritus o los fenómenos sobrenaturales, como las curaciones milagrosas, existen.
Ni siquiera los científicos resultan inmunes a la superstición: en el año 2008, Richard Coll y sus colaboradores de la Universidad de Waikato en Hamilton (Nueva Zelanda) preguntaron a 40 representantes de distintas disciplinas, entre ellos, físicos, químicos y biólogos, acerca de sus ideas sobre los fenómenos sobrenaturales. Algunos manifestaban creer en el efecto curativo de las piedras preciosas; otros se mostraban convencidos de la existencia de espíritus o extraterrestres. La mayoría de los encuestados basaban tales afirmaciones en experiencias personales o publicaciones convincentes. De esta manera, algunos de los científicos sostenían que amigos o colegas suyos superaron una enfermedad grave apelando a un poder superior. Los científicos escépticos, en cambio, fundamentaban su rechazo a tal creencia, casi siempre, a través de consideraciones teóricas.

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