Bergoglio invitó a los cristianos a «desbordar de alegría»

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Bergoglio invitó a los cristianos a “desbordar de alegría”

Buenos Aires, 6 Jun. 11 (AICA)

Gigantografía de Juan Pablo II frente a la Catedral de Buenos Aires

El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Mario Bergoglio SJ, invitó a “desbordar de alegría”, en la misa anual de la Renovación Carismática Católica (RCC), que presidió en la catedral de Buenos Aires, colmada de fieles, el sábado 4 de junio, a las 15, víspera del domingo de la Ascensión.

En la homilía, el cardenal Bergoglio señaló que en la Ascensión se manifestó el Señor, “el que nos libró de las cadenas y nos cautiva”, y por quien llegamos a ser “prisioneros del amor de Dios”.

El cardenal entabló un diálogo con los asistentes, invitando a levantar la mano a quienes creyeran que Jesús mereció todo el amor de Dios Padre. Hubo una sintonía entre el arzobispo y el público, en un intercambio de expresiones coronado con aplausos.

Bergoglio invitó a una entrega total y dijo que sin embargo, hay cristianos que se quedan con algo para sí, por las dudas.

En lenguaje coloquial, dijo que los discípulos de Jesús “no habían entendido nada” cuando le preguntaban: “¿Vas ahora a restaurar el reino de Israel?” y comentó que “hay cristianos que se quedan papando moscas”. Usando un lenguaje turfístico, dijo que “hay cristianos que se sienten ganadores” y otros que “juegan a placé, que nunca juegan a ganador, por si acaso”. En sentido contrario, invitó a desbordar de alegría, a “sembrar la alegría de Aquel que ya ganó, seguros de nuestro triunfo” porque “nuestra cabeza, Cristo, está allá al lado del Padre”.

Pedimos a Jesús que desbordemos de alegría, esa alegría que es mansedumbre, que es conversión, que es oración, que es tratar bien a los demás”, dijo.

Y, provocando risas en un público muy bien dispuesto ante su prédica, Bergoglio pidió: “Por favor, échenle flit a los cristianos tristes”.

En la elevación de la hostia y el vino consagrados, se escuchaba un musitar de palabras de fondo por muchos de los asistentes, que antes guardaron absoluto silencio cuando el arzobispo y los 14 concelebrantes pronunciaban las palabras de la consagración.

La comunión se extendió un largo rato, mientras nutridas filas de fieles se acercaban al altar mayor o a algunos lugares laterales, cantando “Jesucristo tiene el poder para liberar”.

Entre otros, concelebraron el padre jesuita Alberto Ibáñez Padilla, que introdujo la renovación carismática en el país hace más de cuatro décadas; el presbítero Fernando Giannetti y dos sacerdotes de Chile.

A los costados del altar había dos grandes cuadros de un artista de apellido Tarifa, que pronto iban a ser enviados al palacio de San Calixto en Roma. Entre otros, estaba el pastor Jorge Himitian , de la Iglesia Evangélica Comunidad Cristiana y de Comunión Renovada de Evangélicos y Católicos en el Espíritu Santo (Creces).

Al concluir la misa, se entonó un canto de suave ritmo melódico, “Nadie como tú”. El sacerdote Carlos Acosta , asesor nacional de la RCC, pidió a todos que extendieran “la mano hacia el pastor” pidiendo al Padre que recayera sobre el arzobispo “la bendición que hiciste sobre Abraham”, al tiempo que hacía invocaciones a Dios Uno y Trino.

Un miembro del equipo nacional de la Renovación dijo al cardenal Bergoglio: “Gracias por arroparnos, gracias por esta fiesta, y por la tarea que nos dejó: queremos contagiar a Cristo por desborde de gracia y de alegría”. Pino Scafuro, dirigente de la Renovación, expresó al cardenal: “Gracias por el apoyo, al mundo le hace falta Jesús, le hace falta alegría”.+ (Jorge Rouillon)

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