Benedicto XVI: “Dios es el Pastor de la humanidad”

Castelgandolfo (Italia) (AICA): Al mediodía del domingo, durante el rezo del Ángelus, ante los fieles reunidos en el patio del palacio apostólico de Castelgandolfo, el papa Benedicto XVI dijo que “Dios quiere para nosotros la vida; quiere conducirnos a pastos buenos, donde podamos nutrirnos y descansar; no quiere que nos perdamos y muramos sino que lleguemos a la meta de nuestro camino, que es la plenitud de la vida. Dios es el Pastor de la humanidad”.
Al mediodía del domingo, durante el rezo del Ángelus, ante los fieles reunidos en el patio del palacio apostólico de Castelgandolfo, el papa Benedicto XVI dijo que “Dios quiere para nosotros la vida; quiere conducirnos a pastos buenos, donde podamos nutrirnos y descansar; no quiere que nos perdamos y muramos sino que lleguemos a la meta de nuestro camino, que es la plenitud de la vida. Dios es el Pastor de la humanidad”.

“Es lo que quieren –añadió- los padres y las madres para sus hijos: el bien, la felicidad, la realización. En el Evangelio Jesús se presenta como el pastor de las ovejas descarriadas de la casa de Israel. Posa sus ojos sobre la gente con una mirada pastoral”.

En referencia a la figura de Santa Magdalena que la Iglesia recordaba ayer, dijo el Papa: “Entre las ‘ovejas descarriadas’ que Jesús salvó había también una mujer llamada María, originaria del pueblo de Magdala, en el lago de Galilea, y apodada, por este motivo, Magdalena. El evangelista Lucas dice que Jesús hizo salir de ella siete demonios; es decir la salvó de una servidumbre total al maligno”.

“¿En qué consiste, dijo el Papa, esta curación profunda que Dios obra mediante Jesús? Consiste en una paz verdadera, completa, fruto de la reconciliación de la persona consigo misma y con todas sus relaciones: con Dios, con los demás, con el mundo”.

“Efectivamente el maligno intenta siempre arruinar la obra de Dios, sembrando separación en el corazón humano, entre el cuerpo y el alma; entre el hombre y Dios; en las relaciones interpersonales, sociales, internacionales y entre el ser humano y la creación. El maligno siembra guerra; Dios crea paz”, concluyó el pontífice.

El atentado en Denver, el accidente en Zanzíbar y las Olimpíadas
Después de rezar el Ángelus, el Santo Padre manifestó su profunda conmoción por la “violencia insensata desencadenada en Aurora, Denver” y su “tristeza por la pérdida de vidas en el reciente accidente naval cerca de Zanzíbar”. El Papa aseguró que compartía la pena de las familias y los amigos de las víctimas y de los heridos, especialmente de los niños y garantizó a todos su oración, impartiendo la bendición apostólica como prenda de consuelo y fortaleza en el Señor resucitado.

A continuación recordó que dentro de pocos días se inaugurará en Londres (Reino Unido) la XXX edición de los Juegos Olímpicos. “Las Olimpíadas -dijo- son el más grande acontecimiento deportivo mundial en que participan atletas de muchísimas naciones y, por lo tanto, asumen también un fuerte carácter simbólico. Por eso, la Iglesia Católica los contempla con una simpatía y una atención especiales. Recemos para que, según la voluntad de Dios, los Juegos Olímpicos de Londres sean una verdadera experiencia de fraternidad entre los pueblos de la tierra”.+

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