BAJA ENERGÌA NEURONAL

Es posible que ciertos casos de esquizofrenia se deban a una deficiencia en vitamina D? La idea fue propuesta hace más de un decenio por John McGrath, de la Universidad de Queensland, en Australia. Las pruebas circunstanciales encajan: los nacidos en invierno o en primavera, o en latitudes elevadas sufren un riesgo levemente mayor de desarrollar esquizofrenia; la deficiencia de vitamina D es más frecuente en los meses de invierno y en latitudes elevadas por la escasez de luz solar. Una carencia en vitamina D podría tornar a las gestantes más vulnerables a enfermedades (como la gripe) que a su vez sensibilizarían el cerebro fetal en maduración a lesiones asociadas al estrés en fases posteriores de la vida.
McGrath y sus colaboradores pusieron a prueba su conjetura. Analizaron muestras de sangre de 424 neonatos daneses que posteriormente desarrollaron esquizofrenia, así como de un número igual de bebés que nunca adquirieron la enfermedad. Se midió en cada caso la concentración de un compuesto denominado 250HD, que el organismo transforma luego en vitamina D. Los investigadores observaron que los niños con bajas concentraciones sanguíneas de 250HD –y, por consiguiente, de madres con escasez de vitamina D durante la gestación– eran más proclives a sufrir esquizofrenia a lo largo de su vida.
El resultado, publicado en septiembre de 2009 en Archives of General Psychiatry, podría resultar de especial interés para las comunidades de inmigrantes de piel oscura que residen en ciudades nórdicas. Se ha apreciado un impresionante incremento del riesgo de esquizofrenia en la proporción de niños de piel negra nacidos en familias emigradas a latitudes nórdicas, un hallazgo que podría explicarse si la vitamina D tuviera que ver en ello, pues la melanina que oscurece la piel bloquea la radiación ultravioleta B, componente de la luz solar necesaria para que el organismo humano sintetice la vitamina D.
No obstante, antes de recomendar a las gestantes del grupo de riesgo la administración de vitamina D se necesitan atar algunos cabos sueltos. El equipo de investigadores apreció que los niños con concentraciones elevadas de 250HD también corrían mayor riesgo de esquizofrenia. McGrath especula que estos niños podrían haber sido incapaces de generar vitamina D, lo que provocaría una elevada concentración sanguínea del precursor. No obstante, debe investigarse más para tener la certeza. En conjunto, el 44 por ciento de los casos de esquizofrenia del estudio eran atribuibles a concentraciones anómalas de vitamina D. «Aunque los suplementos de vitamina D lograsen reducir tan solo un poco los porcentajes de esquizofrenia, el resultado sería magnífico», asegura McGrath.

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