BACTERIAS Y ANTIBIOTICOS

Bacterias del suelo y patógenos humanos comparten varios genes de resistencia a los antibióticos

Los investigadores han utilizado un método metagenómico funcional de alto rendimiento, para demostrar que las bacterias del suelo han intercambiado genes de resistencia a los antibióticos con bacterias que causan enfermedades a los seres humanos.

Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington (St. Louis, MO, EUA) aislaron bacterias de muestras de suelo obtenidas en varios lugares de todos los Estados Unidos. Se utilizaron enzimas para fragmentar el ADN aislado de las bacterias del suelo, en segmentos cortos que fueron insertados aleatoriamente en el genoma de una cepa de Escherichia coli que era vulnerable a los antibióticos. Los cultivos de E. coli a los que se les habían añadido los genes de bacterias del suelo fueron enfrentados luego a diferentes antibióticos. Se obtuvo el ADN de cultivos de E. coli resistentes a los fármacos y se analizó.

Los investigadores usaron un método metagenómico funcional de alto rendimiento en combinación con una tubería para el montaje novedoso de la secuencia de datos de lectura corta a partir de selecciones funcionales (denominadas PARFuMS) e identificar los genes de resistencia a los antibióticos que habían sido intercambiados entre las bacterias ambientales y los patógenos clínicos. Se informó en la edición del 31 de agosto de 2012 de la revista Science el hallazgo de siete bacterias del suelo multirresistentes que contenían casetes de resistencia contra cinco clases de antibióticos (beta-lactámicos, aminoglucósidos, amfenicoles, sulfonamidas y tetraciclinas) que tenían una identidad total de nucleótidos con los genes de diversos patógenos humanos.

El Dr. Gautam Dantas, profesor asistente de patología e inmunología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, dijo: “Sospecho que el suelo no es un depósito lleno de genes de resistencia. Pero, si las granjas industriales y las clínicas médicas siguen liberando antibióticos al medio ambiente, pueden enriquecer esa reserva, lo cual podría hacer más accesibles los genes de resistencia a las bacterias infecciosas”.

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