BACON DE VERULAM

Entre los reformadores de la filosofía en los tiempos modernos ocupa un lugar distinguido Bacon de Verulam, nacido en Londres en 1561. No se le deben descubrimientos en las matemáticas ni en las ciencias naturales, como a Descartes, Galileo, Pascal y otros hombres insignes de aquella época; su nombradía procede de haber llamado la atención sobre lo errado de los métodos antiguos y la necesidad de interrogar a la experiencia. En sus famosas obras, de la Dignidad y del progreso de las ciencias, y el Nuevo Órgano, expone sus ideas y hace al propio tiempo una clasificación de todos los conocimientos humanos. Bacon, combatiendo el método abstracto de los peripatéticos, favorecía una tendencia que, según hemos indicado, se iba manifestando en toda Europa; y además, siendo hombre versado en los clásicos antiguos, y ocupando por añadidura el alto puesto de canciller de Inglaterra, reunía todas las circunstancias para que sus doctrinas ejercieran influencia. Sin embargo, Bacon no fundó escuela, porque para esto se necesita una doctrina, y él no daba más que un método. El contemplar la revolución filosófica estaba reservado a un hombre más eminente, que presentase un método y una doctrina: el instrumento y el artefacto.

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