Azaque

El azaque o zakat (en árabe زكاة, «aquello que purifica»,1 transcrito generalmente como zakaat o zakah; en turco zekât) es el tercero de los cinco pilares del islam —según la concepción suní— y uno de los diez principios secundarios o aspectos prácticos de la religión (forūʿ ad-dīn) —según la chií—. Es una proporción fija de la riqueza personal que debe tributarse para ayudar a los pobres y necesitados, para remunerar a los recaudadores de este tributo, manumitir esclavos y diversos destinos benéficos. Su significado literal es «crecer (en bondad)», «incrementarse», «purificarse», «hacer lo puro».2 Está prescrito en el Corán. En ocasiones, dado que el arabismo «azaque» no es muy conocido, en castellano se llama al azaque «limosna», aun cuando el concepto no es exactamente el mismo. No obstante, conforme avanzó el tiempo y la esencia del profeta se vio modificada e interpretada por sus seguidores, el zakat fue perdiendo su significado original, de tal manera que los tributos recibidos por la población musulmana como limosnas a los pobres se comenzaron a usar en los periodos de carestía para pagar una serie de pensiones a las élites árabes más poderosas. Pertenecer a la nobleza arábiga suponía tener toda clase de privilegios y el cobro de una pensión en las épocas donde las conquistas habían cesado y las ganancias escaseaban. Es ejemplo de las ventajas que aporta el pertenecer a las primeras familias árabes que apoyaron la causa del profeta.

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