Autobuses subterráneos

Scott Salton, Redux Pictures

Por primera vez en la historia, actualmente hay más personas que viven en zonas urbanas que en el campo. Entre los muchos problemas que esto crea, no es de los menores el de transportar a tantas personas dentro de las metrópolis en crecimiento. La contaminación y el tráfico sugieren la conveniencia de no basarse en los coches, mientras que los sistemas ferroviarios son lentos de construir y excesivamente costosos.
Una posibilidad extremadamente sencilla y barata consiste en utilizar los «autobuses de tráfico rápido», que vendrían a ser un metro sobre ruedas. En estos sistemas, medianas de cemento separan carriles reservados para autobuses de alta capacidad del resto del tráfico. Los pasajeros pagan antes de subir y, después, esperan en estaciones cerradas. Cuando llega un autobús, se abren las puertas correderas, para permitir que los pasajeros suban al autobús desde un andén que está al mismo nivel que el suelo del autobús.
Los carriles libres de tráfico, la rapidez en subir al autobús y las estaciones modernas y confortables se parecen más a los sistemas de metros urbanos que al caos habitual del transporte en autobús. En Bogotá, que tiene siete líneas en funcionamiento desde 2001 (derecha), se efectúan en esos autobuses 1.600.00 de viajes al día. Su éxito ha permitido que la ciudad retire 7000 autobuses privados de la ciudad, y reduzca el consumo de combustible de los autobuses y la correspondiente contaminación en más de un 59 por ciento.

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