Atrapar el viento

Si la energía renovable ha de constituir una solución de futuro, necesitamos sistemas que la almacenen para los momentos en los que no luzca el sol ni sople el viento.

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Si desea un ejemplo de las dificultades que aún debe superar la producción renovable de energía, fíjese en Dinamarca. El país posee algunas de las granjas eólicas más extensas del planeta. Sin embargo, dado que la demanda suele ser muy inferior a la energía producida en los momentos en los que el viento sopla con más fuerza, el país nórdico debe vender ese excedente a precio de saldo a los países vecinos… solo para volver a comprarlo a un importe muy superior cuando sobrevienen picos de demanda. Como consecuencia, las tarifas danesas se encuentran entre las más altas del mundo.
Las compañías eléctricas de Texas y California se enfrentan a un desajuste similar: en ocasiones, se ven obligadas a pagar a terceros para que admitan el excedente de energía procedente de sus centrales eólicas o solares. Sobre el papel, el viento y el sol bastan para cubrir las necesidades energéticas de EE.UU. y otros países. En la práctica, según el Departamento de Energía de EE.UU., ambas fuentes resultan demasiado erráticas para suministrar más del 20 por ciento del total. Pasado ese límite, equilibrar oferta y demanda se torna harto difícil. La solución pasa por hallar procedimientos baratos y eficientes que permitan almacenar la energía generada cuando el viento arrecia y el sol abrasa.

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