Atinar con el fármaco correcto




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Imagínese que está sufriendo la losa aplastante de una depresión grave, que logra por fin ser diagnosticada. Se le prescribe un tratamiento con fármacos… y tras dos meses de medicación, de soportar desagradables efectos secundarios, la depresión no remite. Esta desdichada experiencia dista de ser rara: más de las dos terceras partes de quienes sufren depresión no tienen suerte con el primer medicamento que se les prescribe y han de soportar los efectos de la retirada del fármaco antes de empezar con una medicación nueva.
La determinación del tratamiento correcto puede convertirse en un proceso largo y penoso, a base de tanteos. Es posible, empero, que una técnica nueva, basada en las ondas cerebrales del paciente, permita eludir semejante inconveniente, al calibrar casi desde los comienzos la posible eficacia del tratamiento.
En la técnica de marras, denominada electroencefalografía cuantitativa (EEGC), se miden las pautas de ondas cerebrales del paciente mediante EEG, y se comparan después con una base de datos de muestras normales, para detectar las anomalías funcionales. En un estudio publicado en septiembre de 2009 en Psychiatry Research, los investigadores se valieron de EEGC para registrar la actividad cerebral de sujetos con desórdenes depresivos graves: antes de que comenzasen el tratamiento; tras una semana de la administración de un antidepresivo, y al cabo de ocho semanas de medicación, que es el periodo que suelen requerir estos fármacos para alcanzar efectos plenos.
Las variaciones observadas en las lecturas de EEGC al cabo de sólo una semana de medicación permitieron pronosticar en un 74 por ciento de los casos si los pacientes experimentarían recuperación o regresión de sus síntomas al cabo de ocho semanas.
«Existen, al parecer, cambios en la actividad eléctrica cerebral que se producen al cabo de sólo una semana, cuando el paciente todavía no percibe ningún cambio», explica Andrew Leuchter, de la Universidad de California en Los Angeles, autor principal del estudio. El resultado «demostró que [la técnica basada en EEGC] podría resultar de utilidad para los pacientes», afirma.
Se requiere una investigación más completa para comprobar si la técnica es algo más que una promesa. Leuchter considera que podrán pasar varios años antes de la EEGC llegue a ser utilizada en la clínica. Aun así –opina D. Corydon Hammond, de la facultad de medicina de la Universidad de Utah, y participante en el estudio– existe gran necesidad de juzgar la eficacia de estos fármacos, y la técnica ofrece una posible solución. «La psiquiatría lleva años con la apremiante necesidad de métodos más científicos y objetivos en la elección de medicamentos», opina Hammond. Tras alabar el estudio, al que considera «importante», añadió: «Hacen falta muchos más como éste, y no sólo para la depresión».

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