Astrología Vivencial: una guía práctica

En algún otro artículo (Revista Mediumcoeli N°3) me he dedicado con cierta extensión a tratar las implicancias del Astrodrama o Astrología Vivencial. Como dijera entonces, esta rama reciente de la Astrología, nacida hace dos décadas en California, ya ocupa un puesto importante en todos los congresos astrológicos internacionales y en muchas escuelas. Tiene aplicaciones pedagógicas, terapéuticas, recreativas y de investigación. Se la podría definir como la rama de la Astrología que se encarga de comprenderla a través de métodos vivenciales tanto estéticos (plástica, dramatización, etc.) como psicoterapéuticos (psicodrama, gestalt, programación neurolinguística, etc.). Su valor o característica principal es el haber agregado a la aproximación puramente intelectual que en los últimos siglos teníamos hacia la Astrología, las dimensiones más reales y humanas de la emoción, la sensación, el movimiento, la percepción estética e interactiva, la intensidad catártica y la «revelación», permitiendo, finalmente, una mayor comprensión intelectual y concreta del simbolismo astrológico.

Sobre los cómos y porqués de todo ésto, prefiero remitir al lector al artículo mencionado. En cambio, en este artículo simplemente voy a proponerle algunos ejercicios muy básicos y fácilmente abordables de Astrología Vivencial. Si bien una de las formas más espectaculares de expresión del Astrodrama es la actuación de la carta natal de algún individuo por parte de un grupo de personas con conocimientos astrológicos y actorales, creo conveniente empezar primero a transitar experiencias como las que ahora charlaremos, ya que pueden ser realizadas en forma individual o en pareja o pequeños grupos. Más adelante, sintiéndose más seguros y habiéndoles «tomado el gusto», así como visto el valor de las mismas, se puede pasar a propuestas más complejas.

Vamos a cubrir diversas gamas de posibilidades que puedan ajustarse a distintos temperamentos, medios e inquietudes. Todas estas propuestas las he venido realizando desde hace siete años en forma individual, en talleres vivenciales, en grupos de investigación (Sephirot) y en clase, y las he visto siempre dar frutos hermosos e instructivos. Provienen de mi experiencia como director y profesor teatral, de mi tránsito por diversas técnicas psicoterapéuticas y alternativas y de experiencias realizadas con los pioneros del Astrodrama en Estados Unidos y en la India.

Podemos elegir cualquiera al azar o según el propio gusto e inclinaciones. Lo que sí es muy importante para que valga la pena, es que aquello que elijamos, lo juguemos a fondo, y tratemos siempre de pedirnos más durante el mismo. Si hay algún amigo o amigos que estén estudiando Astrología y con un nivel similar al propio, es muy interesante verse periódicamente para hacer estas experiencias juntos y poder así contrastar resultados y dudas, nutrirse de lo exprimentado por el otro y disfrutar la experiencia compartida. No importa de ninguna manera cuál sea el nivel de conocimientos que se crea tener para llevar adelante estos ejercicios: cualquier nivel vale, y lo interesante es que justamente se parte de las asociaciones conceptuales que uno ya tiene, y se las potencia y enriquece, así como se facilita la aparición tanto de los baches como de nuevas asociaciones, sea desde uno mismo o desde algún eventual compañero.

Bueno, basta de palabras (¡porque de eso se trata!) y empecemos.

1. El más elemental de todos: durante un rato, «SER» un signo astrológico o planeta cualquiera. O, enunciado de otro modo, hacer «como si» se fuera el mismo. Empezar a preguntarse, imaginar y ACTUAR inmediatamente cómo respiraría, postura corporal, gestos, cómo y qué mira del entorno, qué quisiera hacer en este mismo instante, qué quisiera hacer en general en la vida, sensaciones físicas, etc. Hacer un solo símbolo por vez, o mejor todavía, ir pasando por varios.

2. Como el anterior, pero DANZADO, símil expresión corporal. Ir pasando por la secuencia zodiacal, empezando por Aries, moviéndose ampliamente y recreando desde sensaciones interiores y/o asociaciones por palabras claves, imágenes, etc., la particular dinámica y estilo de cada signo zodiacal. Darle siempre un poco más de intensidad o exageración a lo que uno ya está haciendo. Repetir más de una vez el Zodíaco, pero haciendo los tiempos cada vez más cortos, de modo que en un momento determinado cada signo dure sólo dos o tres segundos, y la danza, sin solución de continuidad, nos exprese la dinámica y sentido de la Rueda de la Vida toda. También se pueden investigar los elementos, haciendo el triángulo de sus signos en secuencias, etc., así como realizar la misma experiencia con los planetas en vez de los signos.

3. Versión «de cámara» de lo anterior: lo mismo, pero no es todo el cuerpo el que se mueve, sino sólo una MANO. Llevar al máximo de su expresión esta parte del cuerpo, y también hacer que desarrolle acciones específicas afines al signo o planeta (por ejemplo, con un almohadón o una fruta). Alternar de una mano a la otra, y luego intentar hacer en cada mano un planeta distinto al mismo tiempo, para luego hacerlos interactuar. Pueden ser, por ejemplo, dos planetas de la propia carta en aspecto y que uno quiere investigar, o dos signos que a uno le interesa experimentar cómo se vinculan a nivel de sinastría.

4. Como los anteriores, pero en vez de movimientos que reflejen al signo, ir componiendo ESTATUAS o FOTOS instantáneas congeladas que expresen intensa y claramente al signo para, por ejemplo, un posible espectador neófito. Tener particular cuidado en usar todo el espacio circundante, tanto hacia los costados como en la dimensión arriba/abajo.

5. Ante el espejo, o mirándose con otro compañero, ir componiendo caras exageradas hasta el grotesco, que queden congeladas en MASCARAS representativas de los distintos signos y planetas. Inspirarse también en personas que uno conoce que le sugieren ese signo, o en animales.

6. Buscar un corto TEXTO (teatral, de tira cómica, etc.) o aunque sea una o dos frases cualesquiera. Ir diciéndolo con las distintas inflexiones, tonos, actuación en general y sobre todo intencionalidades propias de cada signo zodiacal. Se puede llevar adelante también con algún corto diálogo, en donde el texto sea invariable pero la situación, motivaciones, intenciones y clima cambien completamente en cada caso al ir rotando el par de planetas o signos que van pasando por esos dos roles.

7. Imaginar una SITUACION muy simple («de compras en el supermercado», «accidente en la vía pública», «esperando al colectivo») o inclusive meramente una ACCION FISICA («peinar al perro», «cambiar una bombita en la lámpara del techo»), e ir realizándola tal como la haría cada signo. Tratar de atender hasta los más mínimos detalles que naturalmente surjan de la situación, y que todo: movimientos, posturas, acciones, pensamientos, frases, idiosincrasia, etc. sean coherentes con el signo. De ser más de una persona, cada uno puede asumir un signo o planeta diferente. Esto último también se puede hacer estando sólo, pero por escrito, como si uno fuera un guionista o dramaturgo que se va poniendo en el lugar de cada personaje. Para quien no sienta escribir, puede hacerlo frente a un grabador, o sencillamente cerrar los ojos e ir imaginando la situación. Es instructivo empezar, sencillamente, con los cuatro elementos.

8. Hojear PINACOTECAS e ir clasificando cada cuadro según el signo o planeta que mejor exprese.

9. Como el anterior, pero con fotos de revistas de actualidad. Recortarlas e ir armando COLLAGES para cada signo o planeta.

10. Como con el anterior, pero realizar un collage sobre la propia carta natal, y guardarlo como un MANDALA al que se le pueden ir haciendo cambios a medida que va evolucionando nuestra comprensión de la carta.

11. Como el anterior, pero en vez de collage, realizar un DIBUJO LIBRE sobre la propia carta natal valiéndose de témperas, crayones, etc., o lo mismo sobre alguna configuración planetaria que uno siente que necesita elaborar. Permitir mucha espontaneidad en las asociaciones, como si fuera escritura automática, y en el resultado final tratar de que queden expresadas las cosas que uno siente más clara e intensamente sobre dicho conjunto de símbolos.

12. Actuar un planeta cualquiera «en general», es decir, en su expresión pura. Luego ir actuando «cómo sería» EL MISMO PLANETA EN CADA SIGNO DEL ZODIACO, cuidando que nunca deje de ser la expresión arquetípica inicial pero que al mismo tiempo aparezca totalmente incorporado y representado el signo.

13. Actuar la «mezcla» (aspecto, etc.) de un PAR DE PLANETAS cualesquiera. Cuidar que en esa mezcla (puede ser actuación naturalista, danza o, mejor, una estatua) aparezcan totalmente contenidos y reflejados ambos planetas por igual. ¡Se puede! En parejas o en grupo, se lo puede ir jugando en forma de adivinanzas, al estilo de «Dígalo con Mímica».

14. Ir danzando los distintos signos como en (2), pero incorporando SOL, LUNA Y ASCENDENTE del siguiente modo: al signo solar, danzarlo con una actitud o postura corporal «convexa», como si la cara anterior del cuerpo «irradiara» toda hacia afuera los contenidos del signo; al signo lunar, danzarlo con una actitud y postura corporal «cóncava», de modo que la cara anterior del cuerpo se convierta en las paredes interiores de una esfera cuyo contenido es el signo que se transita; para el signo ascendente (y esto es una excelente observación de la astróloga norteamericana Laurie Effrein), moverse de modo que el cuerpo todo sea «tironeado» por aquella parte del cuerpo que la tradición asocia con el signo, como si tuviera hilos invisibles, de modo que sea esa parte del cuerpo la que inicia todo movimiento y «entra en el mundo»; ir probando distintos tipos de movimientos, acciones, velocidades, etc., y sentir y observar cómo el cuerpo se va acomodando a cada «órgano ascendente». Con esta propuesta de signos solares, lunares y ascendentes, se puede entonces ir pasando en cada una por los doce signos, y también jugar con la combinación particular de una carta, tal como la propia o la de personas conocidas. Es inmensamente revelador y descriptivo.

15. Ir danzando los signos como en (2), ejercitando la comprensión de SIGNOS Y CASAS del siguiente modo: el movimiento parte claramente del interior en el caso de los signos, e imaginar que lo que corresponde a casas «proviene» del exterior y uno reacciona. Ir probándolo con diversas combinaciones, tales como el propio Sol por signo y casa. Por ejemplo: Sol en Géminis en Casa XII, actúo y danzo Géminis, e imagino que «estoy en, me rodea y avanza hacia mí» Piscis (por Casa XII), hacia el cual reacciono «geminianamente», etc.

16. LA HISTORIA DEL PLANETA: esta ejercitación no pretende reflejar la historia personal de una carta, sino vivenciar intensamente la particular combinación de Planeta, Signo y Casa de un planeta cualesquiera de la misma. Se puede hacer actuándolo físicamente, o relajándose y visualizándolo, o narrándolo a un grabador, o escribiéndolo en forma de cuento. Comenzar imaginando al planeta en su expresión más pura, independiente del signo y casa en el que se halla, como si fuera un bebé en la cuna. Imaginar qué movimientos le agrada realizar, qué quiere hacer, qué le gusta, qué necesita. Comenzar a imaginar el signo como si estuviera plenamente expresado por la cuna misma y los juguetitos. Ir viendo cómo reacciona y se adapta este bebé a este entorno y qué siente ante los diversos estímulos. Es muy importante en todo este ejercicio extremar la descripción de los detalles sensoriales: colores, aspecto de las cosas, olores, texturas, sonidos. Imaginar que el cuarto es plenamente del signo: objetos, colores, etc. Luego, que entra la madre, la cual refleja arquetípicamente a dicho signo en su aspecto, ropa y actitud (describir), y cambia al bebé con ropita del signo. Luego éste, sólo, se sale de la cuna y recorre la casa, que es como el signo. Entra en habitaciones, hace cosas con objetos (hasta ahora todo lo exterior es, recordemos, el signo). Luego, almuerzo familiar: la familia toda, la mesa, la comida, las situaciones, reflejan al signo. Ir describiéndolos, y cómo el bebé se va sintiendo y reaccionando. Luego, juego familiar de sobremesa. Pocos años más tarde, va al colegio: el uniforme, la escuela, la maestra, los temas de clase, todo es como el signo. Más tarde, ya mayor de edad, el planeta, habiendo asimilado el signo, consigue un trabajo, el cual reflejará en nuestra ficción a lo que asociemos astrológicamente con la casa. Imaginar entonces con todo detalle qué tareas específicas tiene que realizar en ese trabajo, y cómo se las arreglaría para desempeñarlas. Imaginar la disposicióm original de los muebles y demás objetos, y cómo las reordenaría según su particular movilidad y espontaneidad (planeta: recordar la cuna) y gustos (signo: recordar su educación). Qué cosas le gustarían más, y cuáles menos, en cuáles tendría más dificultades, y cómo las resolvería. Imaginar también en qué cosas lo critican otros compañeros de trabajo, y en cuáles es particularmente eficiente. Finalmente, imaginarlo maduro, exitoso en dicha tarea, realizando plenamente sus obligaciones, inclinaciones y potenciales, y una eventual entrevista con una revista especializada, con fotos de tapa, imaginando todos los detalles de dicha foto y, particularmente, su rostro feliz.

17. De una combinación cualesquiera de PLANETA, SIGNO Y CASA imaginar múltiples variantes, forzando hasta el límite las asociaciones, desde lo más trillado y conocido hasta lo más absurdo e inusual, pasando por interpretaciones psicológicas, espirituales, médicas, vocacionales, deterministas, escenas triviales, «con buena onda», «con mala onda» (como en los libros de principio de siglo), objetos, lugares, etc. Meramente imaginarlas visualizándolas o mencionarlas, o, mejor todavía, actuarlas.

18. DIALOGO CON UN PLANETA. Es un ejercicio puramente individual y muy personal, aunque se puede hacer en grupo, cada uno trabajando lo suyo. Se trata de lisa y llanamente charlar con un planeta de la propia carta o en tránsito del cual uno necesite en ese momento tener una mayor comprensión. Sentarse en penumbras en una silla, con otra silla vacía enfrente, e imaginar que el planeta está sentado dicha silla. Verlo en todos sus detalles, rostro, expresión, atuendo, colores, etc., sosteniendo sobre todo la mirada el uno con el otro. Comenzar a hablarle en voz baja con la mayor sinceridad posible, y, en algún momento, imaginar que contesta y entablar un diálogo sostenido. Una vez agotada la situación, pedirle un regalo y un consejo finales, los cuales serán entregados imaginariamente en el momento. Recibirlos y agradecerle despidiéndose con un abrazo. En algún momento se puede y conviene pasarse también a la otra silla y personificar al planeta, imaginándose a uno mismo en la silla de enfrente (se basa en el famoso ejercicio de la silla caliente de las terapias Gestalt y Transaccional). También se puede hacer frente a un grabador, privilegiando lo auditivo, o en forma de una carta escrita muy personal (y escribiendo la respuesta).

19. DIALOGO ENTRE DOS PLANETAS. El ejercicio anteriormente descripto puede realizarse también entre dos planetas de la carta natal que uno quiera comprender mejor en su relación, o uno en tránsito a otro natal, o en alguna conjunción u oposición por sinastría. Consiste en ir actuando uno y otro planeta en cada silla, mientras se visualiza constantemente al otro en la otra silla y se va pasando por los dos roles a voluntad. Sincerarse descarnadamente, y buscar finalmente puntos de acuerdo o pactos. También se puede desarrollar frente al grabador, actuando, o en forma de un guión teatral. Otra alternativa es hacerlo entre dos personas, cada una actuando constamente un planeta y sin nunca dejar de mirarse a los ojos ni salirse de la silla.

20. Inspirándose en algunas ejercitaciones ya descriptas (11, 12, 13, 15, 16, 17, 19), escribir un GUION con diálogos que reflejen los contenidos principales de la carta natal, o actuarlos improvisando frente al grabador, o moviéndose alrededor de la carta puesta en el piso y pasando por uno y otro planeta. Definir un claro personaje para cada cada planeta, con características y motivaciones muy definidas (tratando de incluír signo y casa), así como los «protagonistas» (regente del ascendente, planetas angulares, Sol, etc.) y los principales «temas» de la carta.

21. Un poco como en el anterior, escribir o contarle al grabador o a un compañero un CUENTO DE HADAS cuyos personajes arquetípicos (el Sol, el Rey; Marte, el soldado; Venus, la princesa, etc.) reflejen a cada planeta de la carta natal, y el Ascendente, al reino en su aspecto físico y temático.

22. Escribir o contar un CUENTO BREVE con estilo y tema libres que refleje suscintamente los contenidos principales de una carta natal (aquí no es deseable que esté representado uno por uno cada planeta).

23. DANZAR UNA CARTA NATAL en forma libre y sintética, pasando por sus contenidos principales. Tratar de componer, en algún momento, una estatua que condense expresivamente la totalidad.

24. EL CIRCULO MAGICO. Es el nombre que se le da tradicionalmente en Astrodrama al círculo zodiacal dibujado en el piso, y con el cual se pueden realizar algunas de las ejercitaciones mencionadas. Algunos astrólogos lo utilizan inclusive para la consulta, trabajando las vivencias que el consultante va teniendo al pasar por zonas de su carta. Una versión más modesta pero también eficaz es que el consultante tome contacto a través del dedo con las diversas partes de la carta que habitualmente dibujamos en una hoja y con la cual se lleva a cabo la consulta tradicional.

25. LA SOMBRA. Evocar tres o cuatro personas con las que tenemos problemas emocionales y quizás sintamos aversión o fuertes objeciones. Hacer una lista de los defectos o cosas que nos molestan de estas personas, y aislar del total los tres o cuatro que más nos desagradan o perturban. Luego, olvidarnos de las personas en cuestión, y dedicarnos a buscar en nuestra propia carta natal qué cosas podrían reflejar mejor dichas defectos. Si tenemos dificultades para ver lo obvio, es muy instructivo pedir ayuda a cualquiera con mínimos conocimientos de Astrología. Acto seguido, buscar en la misma carta cuáles son los factores astrológicos «desde donde» se critica o condena a las partes que antes aislamos como posible expresión de ese mismo defecto. Finalmente, usar alguna de las técnicas anteriores de diálogo, etc., para que dichas partes puedan interactuar más creativamente y llegar a un acuerdo. A veces, esto no es necesario, ya que meramente el verlo produce la consciencia necesaria como para reírse del asunto, y listo.

26. LOS MIEDOS. En una hoja anotemos textualmente aquellos miedos que más nos acucian, comenzando cada frase con «Tengo miedo de…», y completándola. Elegir los tres más potentes, y reemplazar la formulación «Tengo miedo de…», por «Quiero…», y leer la frase con esta nueva perspectiva. Luego, buscar en la propia carta natal qué partes de hecho podrían claramente «querer» aquello, y cuáles categóricamente «no quieren» eso mismo. Una vez definidas, mantener contacto con cada una, permitirles expresarse con alguna de las técnicas ya referidas en temas que no tengan necesariamente que ver con el miedo formulado, y propiciar el diálogo.

27. EL ODIADO. Si tenemos particulares problemas con una persona cualesquiera y su existencia nos produce emociones negativas, molestia, etc., podemos ensayar ante el grabador o ante alguna otra persona el leer la propia carta natal (¡si!, la de uno mismo), «como si» fuera de la de la persona en cuestión. Tratamos así durante esta experiencia a la propia carta como si fuera «su» carta, desde la cual tratamos de explicar astrológicamente la mayor cantidad posible de cosas de la vida del otro, tanto desde lo caracterológico como desde lo que hace a su destino en general. Es sumamente revelador.

28. PAPA Y MAMA. Como en el ejercicio anterior, pero en vez de «el odiado», esta vez vamos a leer nuestra propia carta natal «como si» fuera la de uno de nuestros padres. Durante la experiencia, entonces, dicha carta será «su» carta, y trataremos de explicar a través de la misma la mayor cantidad de cosas que podamos de la vida y carácter del él o ella, hasta agotarnos. Se hace de a un progenitor por vez.

29. ALBUM DE FOTOS. Imaginamos cinco fotos que expresen al máximo cada una y en secuencia nuestra propia vida. Luego, actuamos físicamente la escena retratada, primero congelada, como en la foto, y luego en movimiento, recreando hasta donde uno lo sienta las vivencias correspondientes. Le ponemos un nombre a cada foto, y también «nos vemos desde afuera, ahora» y hacemos comentarios. Agregamos una sexta foto que expresa un hipotético futuro relativamente próximo. Luego, de nuevo posicionándonos en cada foto/estatua, tratamos de evocar qué partes de la carta natal aparecen mejor expresadas en cada una. A continuación visualizamos nuestra carta como un mandala en el cual se fueron o van activando secuencialmente dichas partes, al pasar por cada una de las seis fotos. Ver qué partes de la carta no han sido incluídas, o cuáles sentimos que fueron transitadas «mal». Imaginar una séptima foto/escena que incluya una expresión que sintamos posible y positiva de dichas partes, y actuarla. Permitirnos tanto vivenciarlas como desdoblarnos y observar desde afuera.

30. LOS MITOS. Parecido al anterior, evocar con qué mitos (no tanto de la mitología clásica, sino más bien películas, series televisivas, personajes históricos, novelas, óperas, etc.) tenemos una mayor identificación, en cuanto a que nos gustan muchísimo, o inclusive sentimos que «nos reflejan». Elegir uno o dos, los más potentes para uno, y desglosarlos en escenas, siguiendo luego los lineamientos del ejercicio anterior. Tomar contacto también con cómo estamos expresando dichos componentes en nuestra vida, y, sobre todo, cómo nos sentimos con el final de la historia que le corresponde al mito: ¿nos gusta para nosotros dicho final?

Algunas palabras finales

Muy probablemente más de un lector habrá sentido o pensado, en más de un momento, «¡Qué pavadas!», «¿Y ésto para qué sirve?». No tengo respuesta para ello. La Astrología Vivencial, como todo lo vivencial y la Vida misma, excede el marco de las palabras y la utilidad, pese a que a veces las necesite para hacerse entender. Experiencias tales como el amor, el sexo o la revelación no se las refleja ni por asomo a través del discurso, pero el transitarlas cambia completamente la calidad de nuestra vida toda. Sé por experiencia que la mayoría de los astrólogos de hoy se acercan a la Astrología desde una postura y expectativas completamente mentales, de modo que quizás puedan sentir un rechazo hacia tal tipo de abordajes, o sencillamente no creer que tengan ningún valor.

Muy probablemente, también, más de un lector haya sentido o pensado que estos ejercicios no sólo nos permitan comprender mejor a la Astrología toda, sino que incluso pueden facilitar la elaboración de problemas personales, tanto emocionales como otros más prácticos o triviales. Al respecto, las posibilidades son infinitas, y es sencillamente cuestión de sentarse a imaginar cómo abordarlo con la Astrología Vivencial. Espero que los ejemplos dados sirvan de inspiración y estímulo, así como también para aquellos que tengan experiencia en terapias o situaciones grupales y se sientan capacitados y con ganas de aplicarlos a sus encuentros con otros buscadores.

Al fin y al cabo, aunque a veces nos guste creer lo contrario, nadie «tiene» una Verdad que nos pueda «dar» como si fuera un objeto. Existimos en un mundo misterioso en el cual constamente apenas si se vislumbra un sentido, y en el cual podemos, sí, elegir sumergirnos en la emoción de este Misterio, jugar con él para celebrarlo, empaparnos de él y, por qué no, disfrutarlo.

Antes de finalizar este artículo, quisiera agradecer profundamente a todas las personas que me han acompañado de tan diversas maneras en este tránsito por esta rama de la Astrología, y por el cual he podido comprenderla y amarla cada día más y más. Muy especialmente para los miembros del grupo «Sephirot», todo mi afecto y reconocimiento.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *