Aromaterapia o la terápia de los aromas

La aromaterapia comprende el uso de aceites esenciales para una amplia variedad de propósitos. Empleados correctamente, los aromas pueden proporcionar un espectro ilimitado de beneficios, no sólo sobre los cuerpos sutiles o energéticos del hombre, sino también con respecto a problemas físicos.
Es muy importante que la aromaterapia no se confunda con el arte de la perfumería. Las fragancias comerciales son diseñadas fundamentalmente para agradar los sentidos. Pueden seducir, atraer, estimular, pero no elevan la consciencia. Los aceites esenciales en cambio proveen estas propiedades a través de la fuerza vital de la naturaleza, pues nunca se emplean sustancias sintéticas.
Estos transforman la acción meramente química en una acción alquímica, curando en diferentes niveles (físico, mental, emocional y espiritual) a la vez. En la antigüedad se usaron diferentes esencias para agradar a los dioses y divinidades, luego se utilizaron para purificar ambientes, alejar influencias negativas y en un plano más avanzado, para despertar estados de conciencia.
Los aceites esenciales se encuentran ampliamente distribuidos en unas 60 familias de plantas a partir de sus flores, frutos, hojas raíces, semillas o corteza. Los aceites se forman en las partes verdes (con clorofila) del vegetal y al crecer la planta, son transportadas a otros tejidos, en concreto a los brotes en flor.
Se desconoce la función exacta de un aceite esencial en un vegetal, puede ser para atraer los insectos, para la polinización, o para repeler a los insectos nocivos, o puede ser simplemente un producto metabólico intermedio.
La aromaterapia es la curación de las enfermedades y el desarrollo del potencial humano mediante la utilización de los “olores” de los aceites esenciales. Es una disciplina terapéutica que aprovecha las propiedades de los aceites esenciales extraídos de las plantas aromáticas, para beneficio de la salud y la belleza. Esta antigua ciencia encuentra en la naturaleza la solución para muchos malestares del hombre. En la actualidad muchos países la han incorporado como terapia complementaria de la medicina ortodoxa en sus hospitales y clínicas.

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