ÁREA 51 ¿BASE TERRESTRE O EXTRATERRESTRE?

Proyectos Secretos

La Base de Dulce y las «Facilidades» 


Construcciones subterráneas

ipótesis de una invasión consumada.

Al margen del nivel de credibilidad o verosimilitud que por lo general exigen los escépticos y la ciencia en particular, el caso de las construcciones subterráneas, no sólo en los Estados Unidos sino en todo el mundo, es un caso que preocupa verdaderamente en los círculos de investigación sobre el fenómeno Ovni.

Lógicamente pruebas concretas no existen, ni fotografías, aunque sí filmaciones no comprobadas y cuya procedencia es, al decir lo menos, desconocida.

Mucho menos existe acceso a los sitios encuadrados como entradas a las «facilidades» o construcciones, e incluso algunas de éstas no figuran en mapa alguno.

Pero precisamente este último dato, junto a los testimonios confiables de abducidos, militares, trabajadores y científicos que han trabajado allí relacionados directamente con Ebes en estas construcciones -oficialmente inexistentes-, es muy importante para comenzar una aproximación al fenómeno anexo de las «Underground Facilities», inscriptas ya no en la Ufología propiamente tal, sino en una de sus recientes disciplinas, la Ebelogía .

La situación sale a la luz cuando algunos abducidos, tratados con terapias para poder sobrellevar la carga psíquica de haber sido secuestrados y manipulados, entregan su testimonio a medios cercanos a los círculos de investigación del fenómeno como MUFON, APRO, BUFORA, y otros de igual importancia.

Sus casos no hubiesen pasado de ser una simple histeria con alucinaciones post abductivas si no fuera por los exhaustivos exámenes a que fueron sometidos, tanto físico-biológicos como psiquiátricos, y a que simultáneamente comenzaron a aparecer otros testimonios, en especial de personas relevantes.

El ingeniero electrónico, científico y empresario Paul Bennewitz, el Coronel Wolf de la Fuerza Aérea de los EE.UU., El Agente de la CIA e Ingeniero en Geología Philip Schneider, y el caso del Coronel Corso, sumado al del científico Robert Lazar y muchos otros -a los que se agregan nombres de sitios como: Groom Lake (Área 51), Archuleta, Sandía, Dulce (nuevo México), toda el área del desierto de Nevada-, son las personas y situaciones que le entregan al tema de las «Underground Facilities» su debido certificado de credibilidad.

Pero lo más curioso de estos sitios es su conexión subterránea con otros lugares, no sólo en los Estados Unidos sino además en México, Perú, Antártida, Argentina, Brasil, Puerto Rico[2] ; además de la constante aparición de los nombres de grandes compañías y complejos industriales como Wackenhut, Bell, Rand Corporation, Lookheed Martin, ITT, IBM, etc.

Estos elementos, entre muchos otros, son los que configuran una historia real y en ciernes que aún no ha explotado en el rostro de quienes están implicados en la «gran decepción» y en mentirle a los habitantes del planeta en relación con lo que realmente está ocurriendo bajo nuestros pies.

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