Aplicaciones Nucleares

Forense

Física Forense

La física forense consiste en aplicar métodos de investigación científica que aportan datos verosímiles en una discusión judicial, en el marco de un proceso legal.

Como verdaderos detectives, los profesionales que forman parte del Grupo Física Forense de la CNEA, están altamente especializados e investigan nuevas técnicas que proporcionan pruebas concluyentes en las causas estudiadas. Otro de sus objetivos es la capacitación, tarea que el grupo lleva adelante a través de servicios de asistencia que brinda al Poder Judicial y a distintas Fuerzas de seguridad.
Así, este equipo de investigación formado por científicos, contribuye a forjar un sólido lazo entre Ciencia y Justicia en Argentina e Hispanoamérica y ayuda -con su paciente y valioso trabajo- al esclarecimiento de causas judiciales.

Ciencia y justicia, un vínculo en crecimiento

Cuando ocurre algún delito, muchas veces la policía y la justicia necesitan las herramientas que brindan la ciencia y la tecnología para complementar sus investigaciones. Por eso, el Grupo de Física Forense, estudia con el mayor detalle posible aquellas muestras de interés pericial para los investigadores de las fuerzas de seguridad o del Poder Judicial. En este sentido –aplicando el método y conocimiento científico- se ocupan de aquellas pruebas que pueden brindar datos para esclarecer un caso criminal.

En la práctica, los investigadores logran este objetivo a través del análisis de indicios u objetos que se encuentran, por ejemplo, en la escena de un crimen o a partir de elementos vinculados a la víctima o al victimario.

Así, logran brindar resultados verosímiles, informes técnico-científicos acompañados de imágenes y análisis que permiten dictaminar la vinculación entre sí, para verificar la existencia o no del delito.

Ensayos y experiencia

Proyectiles

Una de las ramas de la ciencia forense es la balística forense. A partir de ella se pueden analizar las armas de fuego utilizadas en los crímenes. Uno de los numerosos estudios que abarca es la comparación balística, que permite a los investigadores determinar la correspondencia entre proyectiles y vainas.
Asimismo, la balística forense se utiliza para relacionar las balas con algún arma hallada en poder de un sospechoso o en el lugar del hecho.
Al realizar un análisis balístico, el científico forense irá en busca de unas marcas especiales que tienen en la superficie todos los proyectiles que han sido disparados y sus vainas. Para observarlas en detalle se las somete al ojo del microscopio o, simplemente, se las mira a través de una lupa. Estas marcas -denominadas “estrías”- dan información acerca de su cantidad y del sentido de giro del proyectil investigado, que es propio de un único tipo de arma.

Las estrías se comparan entre proyectiles de la escena de un crimen con la de aquel que se genera como testigo y que fue extraído del arma de fuego hallada en poder de un presunto autor.

Entonces, se buscan estrías y marcas que den señas particulares de comparación, lo que permite decir si se corresponden o no.

Pelos

Numerosos casos criminales se han resuelto gracias a los pelos encontrados en la escena del crimen. Su estudio se basa en aplicar las más recientes técnicas y así obtener el máximo de información. Para el análisis forense de pelo, una de las principales conclusiones a las que debemos arribar -luego de someterlo al examen microscópico- es determinar si su origen es animal o humano.

Además es útil observar si estamos en presencia de un pelo arrancado o caído naturalmente. El pelo, además, brinda información acerca del origen racial, el perfil genético del sospechoso, si consume o no drogas o si padece una enfermedad específica. Todos estos datos siempre aportan evidencia potencial para ser utilizada en los juicios criminales.

Escamas de Pinturas

Estudiar en detalle las escamas de pinturas resulta valioso para arribar por ejemplo, a conclusiones en casos de accidentes de tránsito. Así, observar la pintura a través de un microscopio permite analizar las capas que la componen y determinar roces entre vehículos.

Aplicaciones forenses del SEM

Una de las principales herramientas con la que cuentan los detectives científicos es el Microscopio Electrónico de Barrido (SEM).
A diferencia del microscopio óptico convencional, que utiliza un haz estacionario de luz, el SEM produce una imagen a partir del uso de un haz de electrones que inciden en la muestra.

El uso de electrones posibilita llegar a aumentos muchos mayores. Se puede trabajar desde 10.000 aumentos hasta con 180.000, dependiendo de la muestra.
El SEM produce imágenes similares a las ópticas, pero con gran profundidad de campo que les confiere una apariencia tridimensional que brinda información más detallada.

Cuando el haz entra en contacto con la muestra, la interacción entre los electrones y los átomos dan origen a distintos tipos de señal que, a su vez, brindan al investigador información de la composición de esa muestra.

El SEM, entre otros fines forenses, se usa para la búsqueda de restos de Plomo (Pb) , Bario (Ba) y Antimonio (Sb), considerados componentes característicos de los residuos de disparo.
También se puede observar la morfología y distribución de partículas en la superficie de la muestra. Este tipo de análisis permite identificar un orificio de entrada de la bala, estimar una distancia de disparo, determinar si una persona ha disparado o no un arma de fuego o comparar una bala o esquirla recolectada en la escena del crimen con balas encontradas en el cargador de un arma sospechosa.

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