Apiterapia

La picadura de abejas dejó de ser simplemente una incómoda punzada con efectos inflamatorios. Hoy, laapitoxina, veneno de la abeja, que inocula a través de su aguijón, se constituye en el fundamento de un tratamiento médico llamadoapiterapia.

Stella Domínguez es una de las pacientes que atestigua los notables resultados de esta terapia en su salud. Padece de esclerosis múltiple desde hace 20 años, tiempo durante el cual ha probado todo tipo de tratamientos. Sin embargo, desde hace seis meses decidió apostarle a la apiterapia.

“Me sometí a tratamientos homeopáticos, naturistas, al interferon Beta, pero no veía resultados. Estaba desilusionada. Ya había gastado mucho dinero, sin mejoría” afirmó Domínguez.

La apiterapia es utilizada en la medicina para tratar diversas clases de enfermedades, como la artritis, y para atenuar dolores, como los del cáncer. Según el médico Stefan Stângaciu, Presidente de la Asociación Alemana de Apiterapiaeste método de curación puede ayudar en más de 500 enfermedades y en diferentes especialidades, como la cardiología y la oftalmología.

En la apiterapia no sólo se trabaja con la apitoxina, sino también con otros productos derivados de la colmena, como el polen, la miel y el propóleo.

Domínguez un día vio un programa de televisión estadounidense en el que trataban a una paciente con abejas. Esta se recuperó de manera significativa y por eso ella decidió llamar a la Universidad Nacional a preguntar si había algún profesional dedicado a este tema. Así consiguió acercarse al apiterapeuta David García, estudiante de medicina de la Universidad Nacional de Colombia y uno de los pioneros de esta terapia en el país.

Los resultados

Aunque en la apiterapia es muy común que el paciente sea sometido a la picadura directa de las abejas, García prefiere extraer la apitoxina y utilizarla en diferentes presentaciones farmacológicas: ampolletas, gotas y crema. Estos productos son fabricados en la Universidad Nacional, por investigadores de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UN.

En el caso de Domínguez el tratamiento se ha adelantado con ampolletas y gotas sublinguales durante 6 meses.

“Al mes de empezar el tratamiento empecé a sentir una leve mejoría. Podía mover mejor los dedos de las manos, por ejemplo”. Hoy, señaló, ya no siente dolor en la rodilla ni le cuesta mover sus manos.

Además, según lo expresó Domínguez, el dolor disminuyó, ahora duerme más e incluso sufre menos de gripas.

Encuentro con la apiterapia

El apiterapeuta García conoció este método médico gracias a su abuelo paterno, que lo instó a averiguar más sobre el tema. Para ello, recurrió a investigaciones y artículos científicos.

“En Santander, los campesinos van a dejarse picar de las abejas para aliviar el dolor en las articulaciones. Mi abuelo tiene una finca en esta región y es testigo de ello”, contó.

García conoció al profesor de la UN Jorge Tello, quien con un grupo de trabajoextrae la apitoxina y fabrica las diferentes presentaciones. El estudiante empezó a probarla él mismo y con algunos miembros de su familia.

Después de ello, comprobó que había tenido un aumento notable de su energía mental y una mejoría de su actividad intelectual. En el caso de su abuelita, que sufre del túnel carpiano, también se hizo evidente una recuperación. A partir de allí, empezó a probar la apitoxina en pacientes.

Cuidados y contraindicaciones

Antes de iniciar cualquier tratamiento médico, García hace una prueba de sensibilidad en el paciente, con una dosis mínima, para comprobar si es alérgico a la apitoxina. “A veces se produce brote y, por ende, se procede a establecer el grado de sensibilidad del paciente”, explicó el apiterapeuta.

Así mismo, García señaló que ha tenido algunos casos en que los pacientes no reaccionan bien al someterse a la apiterapia, pues aumentan los efectos de la enfermedad.

“Un paciente con artritis reumatoide tuvo que suspender el tratamiento, porque con el paso de los días se acrecentaba más el dolor en las articulaciones. Aunque en algunas personas empieza aumentando el dolor y después disminuye de forma significativa, con este paciente no fue así”, dijo García.

Hasta el momento, este apiterapeuta ha atendido cerca de 40 pacientes, de los cuales aproximadamente el 90% ha reaccionado bien. Casi todos los casos han sido de la misma patología: artritis reumatoide.

No obstante, también pueden tratarse otras enfermedades, como esclerosis múltiple, fibromialgia, psoriasis, esclerodermia, dolor crónico e inflamación.

Lo que viene

En la actualidad, García planea la organización de un grupo de investigación en elDepartamento de Terapias Alternativas de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional. Así mismo, tiene el proyecto de que en la Maestría en Terapias Alternativas y complementarias de la UN se incluya la apiterapia.

Gracias a la investigación de la Universidad Nacional, Colombia podría llegar a convertirse en potencia en el uso de la apitoxina. Es importante señalar que en otros países los tratamientos se llevan a cabo mediante la picadura directa de abejas. “La picadura de abejas es muy artesanal y puede resultar incómoda y peligrosa para el paciente”, afirmó García.

El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, a través de la Cadena productiva de abejas y apicultura, está colaborando con el desarrollo de la apiterapia en Colombia, pues como lo afirma el secretario técnico de la Cadena, Juan Manuel Rosso, el país tiene más de mil especies de abejas nativas y se debe aprovechar este potencial para impulsar la apiterapia.

“Tenemos mucho que investigar aún, para conocer los productos relacionados con la apicultura. De igual forma, debemos aprovechar toda la reserva apícola con la que contamos. Y la apiterapia es uno de los importantes campos de aplicación que tenemos visualizados”, comentó Rosso.

Y es que, como lo expresó García, la apiterapia es un tratamiento muy efectivo. Sobre todo, para el tratamiento del dolor y la inflamación. “Es una verdadera opción para muchas personas y una alternativa muy importante en el caso de la esclerosis múltiple”.

Prueba de ello es la mejoría de Stella Domínguez, que sigue fielmente las indicaciones de García y no duda en recomendar la apiterapia como una alternativa para muchas personas enfermas, pues gracias a ésta terapia hoy puede levantarse y, apoyada en su bastón, dar algunos pasos.

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