ANTE LA LEY

En los Estados Unidos, por ejemplo, son considerados como delictivos los actos homosexuales entre varones, pero no existe jurisprudencia para la homosexualidad femenina en ningún Estado. No obstante, existe una gran variedad de criterios sobre la pena a atribuible a los actos homosexuales, e incluso en la calificación misma de tales actos.

En principio se prohíben los actos <> y se valora tanto el acto en sí como el consentimiento o violencia existente en la realización del acto.

Por lo general, la ley no especifica claramente lo que constituye el delito del acto sexual <>. Las penas comprenden privación de libertad, que puede oscilar entre uno y diez años.

Los <> también caen dentro de la sanción legal, y las penas oscilan de uno a quince años de reclusión.

Las calificaciones legales de <<psicópatas sexuales>> comprenden asimismo penas de reclusión, tanto en instituciones penales ordinarias como en psiquiátricas.

Sobre este punto se señalan situaciones verdaderamente abusivas de las instituciones legales y médicas, que realizaban experimentaciones mutiladoras (esterilización), o terapéuticas psiquiátricas, al margen de toda ética humana y científica.

En algunos estados americanos, los actos homosexuales son calificados de sodomía y su castigo oscila entre uno y cinco años de reclusión. Se considera sodomía al coito anal u oral con cualquier ser humano. Considerándose, pues, como delito tanto si es realizado con una mujer que con otro hombre, con consentimiento o sin él, con un niño o con un adulto.

En otros estados en los que su jurisprudencia no habla de delitos contra natura, se engloba con el término de sodomía toda una serie indiscriminada de actos tanto homo como heterosexuales, definiéndolo como: <<vinculación carnal contra el orden de la naturaleza de hombre con otro hombre, o de la misma manera antinatural con una mujer>>.

Ya se ha dicho que además de las leyes civiles, los homosexuales pueden ser incluidos en la categoría de psicópatas sexuales, cayendo entonces dentro de los controles psiquiátricos que, a menudo, merecen muy poco el calificativo de científicos.

La intención de esta legislación es en principio la protección de los menores, y evitar los actos de violencia hacia otras personas. Difícilmente la ley podrá alcanzar a dos personas adultas que en privado y libremente, realizan actos homosexuales u otros calificados de antinaturales.

En Inglaterra, todavía se consideraba un delito todo tipo de conducta homosexual hasta la última reforma legislativa de 1967.

En 1885, la Criminal Law Amendment Act, determinó que todo individuo que intervenía en un acto sexual o indecente con otro varón en público o en privado, sería culpado de mala conducta y castigado hasta un máximo de 2 años de reclusión. Esta ley no sufrió cambios substanciales hasta 1954, en que una Comisión de la Cámara de los Lores, presidida por Sir John Wolfenden, fue designada para estudiar el problema de la homosexualidad. El informe Wolfenden proponía que la homosexualidad no fuera considerada como un delito criminal cuando se realizaba entre adultos que presentasen su libre consentimiento y la realizaran en privado, considerando que en una sociedad libre tiene que existir un campo en la expresión privada de la moral individual en el que la ley no debe intervenir.

Presentada la moción en la Cámara de los Comunes, en 1960, fue rechazada por 213 votos contra 99.

En julio de 1967, la misma Cámara de los Comunes aprobó una ley que permitía las relaciones entre homosexuales mayores de 21 años, reformándose y atenuándose las sanciones que se aplicaban en los otros casos. Quizás alguien que haya seguido este caso en la legislación inglesa haya interpretado erróneamente que se autorizaba el llamado <>. Tan sólo se eliminaron los efectos penales sobre actos homosexuales efectuados por adultos, en privado y libremente.

Es evidente que la mayor parte de las legislaciones vigentes en materia de homosexualidad está por completo en desacuerdo con los derechos humanos. En muchos casos es incluso poco racional, al situar bajo el mismo calificativo de sodomía o delito contra natura a actos tan diferentes como pueden ser los atentados contra la moral realizados sobre una menor, y las relaciones sexuales oro-genitales practicadas voluntariamente entre dos esposos.

No parece ser de derecho que la sociedad, a través de sus legisladores, (grupo de individuos con sus prejuicios, condicionamientos, desconocimiento y parcialidad en el terreno de la sexualidad) se proponga influir sobre los miembros adultos de la comunidad, sin realizar distinciones entre los actos sexuales que atentan a la seguridad pública de aquellos otros que son expresión privada del libre juego de las tendencias amorosas y sexuales entre las personas maduras.

De las leyes vigentes sobre la homosexualidad, Szasz desprende algunas conclusiones ciertamente paradójicas:

Que la homosexualidad masculina es un delito mayor que la femenina, puesto que prácticamente en ninguna legislación se regula la homosexualidad entre mujeres. Parece ser que tal distinción deriva de las leyes rabínicas que consideraban un delito grave la homosexualidad masculina. Nuestras leyes actuales reflejan esta concepción antigua aún no superada en nuestra sociedad, en el sentido de que las mujeres, al igual que los niños, son seres inferiores: los varones que legislan no tienen por qué interesarse por las relaciones sexuales que tengan entre ellas.

También se desprende que la homosexualidad es considerada un delito por ser <>. Este concepto refleja otro criterio tradicional judeocristiano sobre la llamada ley natural, bajo la cual engloba incluso los actos <> entre esposos, parangonándolos jurídicamente con los actos sexuales realizados con animales.

Otra conclusión es la que castiga al homosexual en cuanto es miembro de un grupo minoritario, siendo discriminado por la mayoría heterosexual que es la que impone la norma, las leyes y el tipo de sanciones.

Por último, se considera al homosexual común enfermo psíquico o mental. Además de delincuente, se le considera enfermo. El homosexual puede ser, pues, tributario de tratamiento social y psiquiátrico obligatorio, sea en la cárcel, sea en un hospital psiquiátrico.

ANTE LA RELIGION

El rechazo a la homosexualidad que ha existido tradicionalmente en el mundo occidental proviene de la tradición judeocristiana, que condenó éstas prácticas desde los tiempos más remotos. A partir de la Edad Media la influencia de la Iglesia Católica fue creciendo, de tal manera que al llegar el 1500 se había pasado de la indiferencia relativa hacia estas prácticas sexuales que existía en el año 500 d. De c., a considerarlas un grave delito, con la consiguiente aplicación de crueles castigos en muchos casos.

De hecho, el nuevo pensamiento moral que comenzó a imponerse en Europa a principios de esta época, promovido por teólogos como Tomás de Aquino, condenaba toda forma de placer sexual que no tuviera el fin de procrear. Tanto las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo como la masturbación o el sexo oral pasaron a ser considerados ilegítimos.

Así, la Inquisición empezó a perseguirlos bajo el pecado de la sodomía. Además, esta acusación se relacionó con la de herejía y se utilizó también como arma política para perseguir a judíos -la legislación inglesa del siglo XIII estipulaba que las personas que habían mantenido relaciones con judíos o con gente del mismo sexo fueran enterradas vivas-, árabes o individuos con demasiado poder político. Un ejemplo de ello fue el desmantelamiento de la Orden de los desmantelamientos en el sur de Francia, bajo los cargos de herejía y sodomía, a comienzos del siglo XIV.

Lev. 18, 22: «No te acostaras con varón como con mujer, es abominación».

Lev. 20, 13: «Si alguien se acuesta con varón, como se hace con mujer, ambos han cometido abominación: morirán sin remedio, su sangre caerá sobre ellos».

Rom. 1, 27: «Igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseo los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre, recibiendo en sí mismos el pago merecido de su extravío»

1 Cor 6, 9-10: «… No erréis; ni los fornicarios,… ni los afeminados, ni los que se echan con varones… heredaran el reino de Dios».

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