ANGELUS Plaza de San Pedro Cuarto Domingo de Adviento, 21 de diciembre 2008

Queridos hermanos y hermanas:

El Evangelio de este cuarto domingo de Adviento nos propone el relato de la Anunciación (Lc 1, 26-38), el misterio al que volvemos cada día al recitar el Angelus . Esta oración nos hace revivir el momento decisivo en que Dios llamó al corazón de María y, después de recibir su «sí», comenzó a tomar carne en ella y de ella. La Colecta de la Misa de hoy es la misma que la que se recita al final del Angelus que en italiano, dice: «nel nostro Infondi spirito la tua grazia, oh Padre Tu che ci all’annunzio dell’Angelo hai rivelato l ‘. tuo Figlio del incarnazione, per la sua Passione e la sua Croce guidaci alla gloria della risurrezione « [Llena nuestros corazones con tu amor, y como usted nos ha revelado por un ángel de la venida de tu Hijo como hombre, por lo que nos llevará a través de su sufrimiento y la muerte a la gloria de su Resurrección]. Con sólo unos pocos días hasta la fiesta de Navidad, se nos invita a fijar nuestra mirada en el misterio inefable que María guardaba durante nueve meses en su seno virginal: el misterio de Dios que se hizo hombre. Esta es la primera fundación de la redención. El segundo es la muerte y resurrección de Jesús y de estos dos aspectos inseparables expresar un único plan divino: salvar a la humanidad y su historia, asumiendo su plena al asumir toda la carga de todo el mal que la oprime.

Más allá de su dimensión histórica, este misterio de la salvación también tiene una dimensión cósmica: Cristo es el sol de gracia que, con su vida, «transfigura y enciende el universo expectante» (Liturgia). La fiesta de Navidad se coloca dentro y vinculada al solsticio de invierno, cuando en el hemisferio norte, los días comienzan a alargarse de nuevo. En este sentido quizá no todo el mundo sabe que en la Plaza de San Pedro, también hay un meridiano, de hecho, el gran obelisco proyecta su sombra en una línea que corre a lo largo de los adoquines hacia la fuente debajo de esta ventana y en estos días, la sombra es la más larga del año. Esto nos recuerda el papel de la astronomía en el establecimiento de los momentos de oración. El Angelus , por ejemplo, se recita por la mañana, al mediodía y por la noche, y los relojes se rige por el meridiano que en los tiempos antiguos ha permitido conocer el «mediodía exacto».

El hecho de que el solsticio de invierno ocurre exactamente hoy, 21 de diciembre, y en este mismo momento, me ofrece la oportunidad de saludar a todos los que van a participar en varias capacidades en las iniciativas para el Año Mundial de la Astronomía, 2009, establecido en el cuarto centenario de las primeras observaciones de Galileo Galilei con el telescopio. Entre mis predecesores de venerada memoria, hubo algunos que estudia esta ciencia, como Silvestre II, quien la enseñó, Gregorio XIII a quien debemos nuestro calendario, y san Pío X, que sabía construir relojes de sol. Si los cielos, de acuerdo con bellas palabras del salmista, «narran la gloria de Dios» (Sal 19 [18]: 1), las leyes de la naturaleza que en el transcurso de los siglos tantos hombres y mujeres de ciencia nos han permitido comprender mejor son un gran incentivo para contemplar las obras del Señor con gratitud.

Volvamos ahora nuestra mirada de nuevo a María y José los que esperaban el nacimiento de Jesús y aprender de ellos el secreto de reflexión con el fin de gustar la alegría de la Navidad.Preparémonos a acoger con fe al Redentor que viene a estar con nosotros, la palabra del amor de Dios para la humanidad de todos los tiempos.


Después del Ángelus

Me complace saludar a todos los peregrinos de habla Inglés se reunieron en esta oración mariana.En la liturgia de hoy, recordamos cómo la Virgen María fue invitado por el Ángel de concebir el uno en el que la plenitud de la divinidad que habitan: Jesús, el «Hijo del Altísimo». Mientras nos preparamos para celebrar su nacimiento, no debemos tener miedo de decir «Sí» al Señor, para que podamos formar parte de nuestra Señora en el canto de su bondad para siempre. Que Dios los bendiga a todos!

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