Aliviar los síntomas de la madurez mediante la soja

La soja es uno de los alimentos que tanto hombres como mujeres deberían de incorporar a su dieta al entrar en la madurez.

Las propiedades anticancerígenas de la genisteína, un potente antioxidante, se conocen desde hace tiempo y los científicos aseguran que esta sustancia detiene el crecimiento de células humanas de próstata en cultivo celular.

Además, la soja no solamente permite prevenir el cáncer, sino todo tipo de problemas ligados con la próstata, como por ejemplo el ensanchamiento de la glándula prostática, mecanismo que tiende a efectuarse con la edad, causando varios tipos de dificultades urinarias como la necesidad de levantarse durante la noche para orinar.

Para las mujeres, se trata de un alimento que minimiza los síntomas molestos de la menopausia al ser un coeficiente que permite equilibrar las hormonas femeninas pero también prevenir aquellas enfermedades que tienden a desarrollarse durante este periodo sexual de la mujer.

Además, la soja permite eliminar el colesterol “malo” y aumentar el “bueno”, gracias a las isoflavonas que contiene, reduciendo así el riesgo de enfermedades cardíacas tanto en los hombres como en las mujeres.

La proteína de soja protege también contra la osteoporosis, una enfermedad propia de la tercera edad que se caracteriza por la disminución de la cantidad de minerales en el hueso, volviendo quebradizos a los huesos y susceptibles de fracturas, pudiendo llevar a la anemia o incluso la ceguera.

Así, la proteína de soja aumenta la capacidad del organismo tanto para retener como para absorber el calcio presente en los huesos y las isoflavonas de la soja ayudan a retardar su deterioro y rotura, interviniendo también en la formación de huesos nuevos.

Veamos otros beneficios de este increíble alimento:

1. La soja contiene isoflavonas, compuestos que se encuentran sólo en las plantas y que tienen alto poder antioxidante. Estos compuestos reparan y ayudan a prevenir los daños celulares causados por la contaminación, la luz solar y los procesos normales del organismo, como la producción de radicales libres. Los radicales libres perjudican al sistema inmunológico, cuyas células se dividen con alta frecuencia y son responsables de los cambios propios del envejecimiento.

2. Reduce el riesgo de enfermedades cardíacas. La proteína de soja y las isoflavonas reducen el colesterol “malo” y disminuyen la coagulación sanguínea, bajando los riesgos de ataques al corazón y apoplejía. En un estudio realizado, los individuos que bebieron un batido con 25g de proteína de soja durante nueve semanas, redujeron sus niveles de colesterol malo en un 5%. Las personas que tenían más altos niveles de colesterol experimentaron una disminución del 11%. Por cada 10 a 15% de disminución en los niveles de colesterol malo, el riesgo de ataque cardíaco disminuye entre un 20 y un 25%.

3. Protección contra el cáncer. Las fibras solubles de soja protegen al cuerpo contra muchos tipos de cáncer digestivo, tal como el cáncer de colon y de recto. Sus isoflavonas previenen contra formas de cáncer relacionadas con las hormonas, como el cáncer de mama, de endometrio (uterino) y de próstata. Las isoflavonas actúan contra las células cancerígenas del mismo modo que muchas drogas que se aplican en los tratamientos contra el cáncer.

4. Contrarresta los efectos de la endometriosis. Las isoflavonas en los productos de soja pueden ayudar a detener la acción de los estrógenos naturales, mayores causantes del dolor premenstrual, la metrorrea y otros síntomas de endometriosis.

5. Previene problemas de próstata. La ingestión de productos de soja previene el ensanchamiento de la glándula prostática. El tamaño de la misma tiende a aumentar con la edad, causando varios tipos de dificultades urinarias, como la necesidad de levantarse durante la noche para orinar.

6. Protege contra la osteoporosis. La proteína de soja aumenta la capacidad del organismo para retener y absorber calcio en los huesos, mientras las isoflavonas retardan el deterioro y la rotura de los huesos, lo que ayuda a prevenir la osteoporosis. Hay evidencias de que las isoflavonas también intervienen en la formación de hueso nuevo.

7. Controla los síntomas de la menopausia y post-menopausia. Las isoflavonas de soja ayudan a la regulación de estrógenos en el cuerpo cuando esta hormona comienza a declinar o a fluctuar. Ésto ayuda a aliviar muchos de los síntomas de la menopausia y post-menopausia. Las investigaciones han demostrado que las isoflavonas de soja también ayudan a disminuir los acaloramientos propios de la menopausia.

8. Ayuda a controlar la diabetes y las enfermedades del riñón. La proteína de soja y su fibra soluble ayudan a regular los niveles de glucosa y las filtraciones renales, lo que contribuye a controlar la diabetes y las enfermedades renales.

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