Algo sobre Cultos Afroamericanos

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Boletín electrónico de información sobre el fenómeno de las sectas y la nueva religiosidad.

Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas – Rede Ibero-americana de Estudo das Seitas | Contacto
Nº 189

20 de Feb. 2011

BOLETÍN MONOGRÁFICO: CULTOS AFROAMERICANOS

1. El día de Yemanjá congrega en Uruguay a miles de adeptos del culto umbanda.

2. Antropólogo uruguayo explica el origen del culto umbanda, “culto de posesión”.

3. Destapan un nuevo caso de extorsión con vudú a mujeres obligadas a prostituirse.

4. Detienen a 14 proxenetas que amenazaban con vudú a mujeres nigerianas en España.

5. Santero mexicano asesinado por alguien que decía ser víctima de sus rituales.

6. Procesan en Valencia a un santero por violar y abusar de sus clientas.

7. Santería, macumba y vudú.

8. Representante uruguaya del culto umbanda afirma que sufren discriminación religiosa.

9. El culto umbanda se populariza entre las clases humildes de Argentina.

10. Una revisión exhaustiva de la presencia del candomblé en Brasil.

1. El día de Yemanjá congrega en Uruguay a miles de adeptos del culto umbanda. FUENTE: Varios medios

El pasado 2 de febrero se celebró otro día de Iemanjá. Para quienes profesan las religiones afro, es una buena oportunidad para cumplir con el ritual de ofrendar a la Diosa del Mar, pedir por el cuidado de la naturaleza, dar a conocer el credo y desmitificar la «mala fama» impuesta desde otros sectores. Así iniciaba Matías Rótulo su artículo sobre este acontecimiento en el diario uruguayo La República.

Mate y termo bajo el brazo, pocos montevideanos rechazan ir a la rambla a disfrutar de un espectáculo que una vez por año se presenta a orillas del Río de la Plata. Para otros, más que un espectáculo, es un momento de recogimiento, ritual y pedidos. Pues Iemanjá volvió a las costas uruguayas. Como es tradicional, los fieles a la Diosa del Mar le hicieron ofrendas al igual que cada 2 de febrero. La Playa Ramírez cobijó la mayor parte de esas ofrendas, pero a lo largo de la costa del país se vivió una jornada de celebración.

Del culto íntimo a la proyección pública

Como muestra de apoyo a la diversidad religiosa -que Uruguay como país laico permite-, el propio ministro de Educación, Ricardo Ehrlich, visitó la playa junto con la intendenta de Montevideo, Ana Olivera, y otras autoridades nacionales. Paradójicamente, una religión que el resto del año tiene sus adeptos y retractores, el 2 de febrero se abrió al gran público sea o no religioso.

La procuradora mae Susana Andrade, presidenta de la Federación Afroumbandista (IFA) del Uruguay y representante del Grupo Afroamerindio Atabaque, explicó a La República que la presencia de miles de personas en la costa, presenciando los rituales de culto a Iemanjá, «es un agasajo» ya que se da un contrasentido, porque «se supone que las ceremonias son más reservadas e íntimas». Si bien no hay un número estimado de visitantes, las playas montevideanas no reúnen tanta gente en un solo día como en los momentos de esta celebración. Andrade destacó que la presencia de público ajeno a la religión «es muy beneficioso ya que es una oportunidad de mostrar lo que proponemos».

Para la subsecretaria de Turismo, Liliam Kechichian, la fiesta de Iemanja «atrae a mucha gente y estéticamente tiene su belleza, porque es algo lindo de ver». De hecho, el mar sirve de escenografía para una jornada que en la noche se viste, en la arena, de gente participando en los rituales tradicionales, velas encendidas, barcazas en el mar y ofrendas (flores, frutas, entre otras), yendo mar adentro. «Son frutas porque ofrendamos a la naturaleza con productos naturales», aclaró Andrade.

Los sonidos, a partir de la música y los cantos, son otra de las peculiaridades del 2 de febrero en las playas, lo cual no pasa inadvertido. Esto genera que desde el rito que los creyentes realizan, los curiosos se interesen por una fiesta que «hasta el momento no es un producto turístico, pero que sí tiene un importante atractivo», explicó Kechichian. Según la jerarca «para que sea un producto turístico, los operadores deberían organizar viajes para llevar a la gente, algo que hasta el momento no está sucediendo».

Junto con la fiesta de San Cono, la de Iemanjá encabeza, como uno de los eventos religiosos, el calendario que lleva el Ministerio de Turismo en cuanto a la cantidad de público que concurre. «No sé si la fiesta de Iemanjá entra en la categoría de ‘fiesta popular’ ya que las fiestas populares son aquellas donde quienes participan, comparten intereses particulares con un arraigo simbólico», dijo Antonio de Di Candia, antropólogo e investigador, que en 2009 publicó en la editorial Agua de Mar el libro Fiestas Populares, una investigación sobre las fiestas populares en el Uruguay).

Explicó que el gran salto de público del día de la Diosa del Mar «fue a principio de los 90 cuando se inauguró la estatua en homenaje a Iemanjá en el Parque Rodó (frente a la Playa Ramírez)». «La curiosidad tanto de turistas como de los propios montevideanos lleva a que cada año las playas, particularmente la Ramírez, sean puntos de encuentro, aunque no se pertenezca a la religión», explicó Di Candia.

Según Andrade, «se ha convertido en una fiesta popular y en un evento cultural». Según la entrevistada, «Umbanda» significa «camino a Dios». Sobre la presencia de gobernantes en el evento, Andrade consideró que es «positiva» ya que «se ha convertido no sólo en una fiesta de un sector de la sociedad, sino de toda la sociedad».

Los umbandistas se distancian de su mala fama

Desde otras religiones se ha hecho «mala fama» al afroumbandismo al relacionarlo con «magia negra» o «trabajos» para hacer mal, explica el artículo. Pero para quienes participan en religiones provenientes de Africa, el objetivo es otro. «La macumba era un tambor africano y el rito que hacían los esclavos lo practicaban a escondida de los blancos, ya que esclavizaban a los negros, les imponían su religión y les impedían la suya», explicó Andrade.

El llamado a un supuesto «diablo» en los rituales afroumbandistas «no es así», afirmó. «Hay energías negativas pero no hay una representación del mal para nuestra religión, tal como existe en otras», destacó. Aseguró que uno de los mecanismos de defensa que tenían los esclavos frente al poder que ejercían los blancos esclavizantes era «el no desmentirles la creencia sobre la supuesta y no real relación entre los rituales y el diablo». Eso «era una forma de defensa que tenían frente a los abusos», dijo Andrade.

«Yo no creo que la población tenga una mala imagen del culto», sostuvo Di Candia, y propuso que debería realizarse una encuesta para saber si es que existe esa mala imagen que «generalmente surge de religiones pentecostales». «No tenemos un diablo, no lo invocamos con magia negra tal como se dice, porque nuestra religión, como todas las religiones proponen buenas cosas», aseguró Andrade. Según su explicación, «la gente piensa que somos brujos, y en realidad somos una religión milenaria, africana, igual que el candombe es una tradición de aquel continente». Lejos de representar el miedo que el ideario popular y otras religiones depositan en el umbandismo, esta religión apuesta a la paz y a la sabiduría de la naturaleza.

Una fiesta popular

Desde el punto de vista da la agencia Efe, un año más, como cada 2 de febrero desde hace décadas, el culto popular a Yemanjá, la divinidad del mar y la feminidad para los seguidores de la religión umbanda, volvió a sacar a la calle de forma masiva en Uruguay los ritos de esa creencia de origen africano. Miles de uruguayos de toda condición se acercaron a las playas de Montevideo, principalmente a la de Ramírez, en el centro de la capital, para depositar sus ofrendas a Yemanjá en las aguas del Río de la Plata en forma de flores, frutas y velas y pedir que se cumplan sus deseos para el futuro.

Allí, en las arenas habitualmente repletas de turistas al sol, docenas de sacerdotes y sacerdotisas umbanda bendecían a los participantes del rito entre cánticos y el ritmo de los tambores, mientras curiosos y turistas observaban el poco habitual espectáculo religioso. Tras la bendición, los adoradores de Yemanjá acercaban sus ofrendas al agua y observaban cómo se las llevaba la corriente junto con las cartas en las que habían anotado sus peticiones a la divinidad, o bien las enterraban en la arena junto con velas con la esperanza de que la diosa se las llevara con la marea.

Según explicó a Efe la sacerdotisa umbanda, o mae, Susana Andrade, este día, que ha sido declarado de interés cultural tanto por el Gobierno uruguayo como por la municipalidad de la capital, es un día «muy feliz» no sólo por la celebración de Yemanjá, una de las «orisas», o divinidades, más queridas por los seguidores de la religión, sino porque «es la oportunidad de sacar el culto a la calle». «Existen muchos preconceptos respecto a umbanda, en los que predomina la cultura europea etnocentrista que relega todo lo africano. Así que esta fecha tan pública, que se disfruta como fiesta popular, nos permite integrarnos, ser conocidos y dejar de ser mal juzgados», dijo Andrade.

Esta celebración, que comenzó hace años de forma prácticamente clandestina, se ha convertido con el paso del tiempo en una fiesta popular que congrega a muchos ciudadanos que acuden a las playas a ver el ritual o a practicarlo ellos mismos, al tiempo que los vendedores ambulantes de ofrendas para Yemanjá, baratijas, comida y refrescos hacen su agosto. «Al ser de origen una religión estigmatizada por los poderes políticos y culturales, el poder llevar esto al público, que no acude a los templos porque creen que somos una especie de brujos macumberos, nos parece muy positivo», apuntó la sacerdotisa.

Así, para Andrade, el festival de Iemanjá trasciende su papel religioso y primordialmente afrouruguayo para ser una festividad «para todos», desde las «maes y paes» hasta los paseantes o vendedores, cuya presencia demuestra «que la celebración crece, fuera del culto, pero en lugar de mermarlo, lo legitima». «Yemanjá es compartir, es una fecha de integración», sentenció.

La religiosa explicó además que los umbandistas son monoteístas que creen en las fuerzas de la naturaleza, y que este festejo rescata «la sabiduría ancestral del africano, que veneraba el agua como algo imprescindible para la vida en la tierra». En este sentido, la mae destacó la importancia de que una veneración como esta esté creciendo en importancia «en épocas de calentamiento global y conflictos ambientales».

«Nuestras ofrendas buscan restablecer el equilibrio, agradar a la naturaleza para que permanezca sana y nos retribuya permitiendo la vida en este plantea», acotó Andrade. Así, explicó que a Yemanjá, como mujer que es, se le ofrecen cosas como flores, hierbas aromáticas, velas, perfumes y jabones, al tiempo que se le piden cosas de todo tipo, como salud para los hijos, éxito, «e incluso amor».

«Como madre, Yemanjá es educadora, imparte valores, pone límites, y por eso puede ser severa. Es la mujer dominante», afirmó la sacerdotisa. Quizá por ese carácter marcadamente femenino, la mayor parte de los participantes en la celebración eran mujeres, muchas de ellas embarazadas o con niños pequeños, que se acercaron hasta la playa para pedirle a la «orisa» su bendición.

Un culto que atrae a blancos y negros

Yemanjá fue agasajada el 2 de febrero en Uruguay por decenas de miles de personas congregadas para rendir culto a la diosa del mar, en una tradición sincrética que nació hace menos de 30 años en el país, oriunda de Brasil, y que Cuba, Argentina y Venezuela también celebran. Según explica Elodie Martínez en un despacho de la agencia AFP, decenas de miles de creyentes y curiosos acudieron, desde primeras horas del miércoles hasta altas horas de la noche, a las riberas del país para rendir homenaje Yemanjá, diosa del mar según el credo afroumbandista, a quien realizan ofrendas a cambio de protección, salud, amor, trabajo, o cualquier objetivo que se anhele.

En los templos umbandistas «uno encuentra mucha preocupación por (…) asuntos absolutamente básicos para cualquier ser humano que uno no encuentra en instituciones eclesiásticas grandes», dijo a AFP el sociólogo Néstor da Costa. Las ofrendas, que son arrojadas al agua, depositadas o incluso enterradas en la arena, van desde frutos -con la sandía como predilecto-, hasta alhajas pasando por perfumes, espejos o flores.

«Umbanda es una religión en evolución, hay cosas que van cambiando», afirma ‘mae’ (sacerdotisa) Susana Andrade, afrodescendiente y presidenta de la Asociación Afroumbandista del Uruguay, quien tras haber recibido una educación evangélica fue iniciada al culto a través de su esposo, Julio Kronberg, de origen alemán. Un censo del Instituto Nacional de Estadística reveló en 2006 que un 0,6% de los 3,4 millones de habitantes que tiene el país practicaba el umbandismo, y se estima que menos de un 10% de ese grupo son afrodescendientes, porción que representa el total de la población.

Si la mayoría son blancos, afirma el antropólogo uruguayo Renzo Pi Hugarte, «se debe a que los negros son una minoría y cada vez son menos por el fenómeno del mestizaje»; «en Argentina no encontrás un negro ni en figurita». «Algunos lo reivindican (el umbandismo) como propio de los negros, pero no es verdad. Los negros de allá no trajeron ninguna religión, eso vino de Brasil en un tiempo relativamente reciente», observa Pi Hugarte, quien señala que «en toda la época colonial o republicana no hay ninguna referencia» a este culto.

Yemanjá, diosa del río Ogún (Nigeria), nació como diosa de las aguas saladas en la mitología Yoruba, pueblo oriundo de África occidental, antes de ser retomada por los bantúes (grupos étnicos de África subsahariana), que la trajeron a América con la esclavitud. Su figura es hoy producto «de un sincretismo a lo largo del tiempo por efecto de la religión oficialmente impuesta en distintos lados de América: hubo una identificación con el personaje mítico de la sirena europea y con distintas advocaciones de la virgen», señala Pi Hugarte.

«En Bahía es la Virgen de la Concepción; en Rio de Janeiro, la Virgen de Gloria; en Porto Alegre, la de los navegantes; en Cuba es la Virgen de Regla y aquí no se identifica con ninguna», detalla el catedrático de la Universidad de la República. Uruguay, uno de los primeros países laicos que tuvo América Latina, con un 47% de sus habitantes declarados católicos, vio llegar en 1968 y desde Brasil el afroumbandismo, que desde el final de la dictadura militar (1973-1985) no dejó de ganarse adeptos, según Pi Hugarte.

«En 1968 vinieron dos líderes religiosos: uno de Porto Alegre, preparado en Batuque, una forma del candomblé del sur, y una de Livramento, preparada en Umbanda. En esa época estaba surgiendo pero nadie se daba cuenta. La primera fiesta masiva de Yemanjá fue en 1987 o 1988, y después siguió», recuerda el antropológo, aunque descarta que este movimiento pueda seguir creciendo. Sin embargo, el año 2011 fue declarado por la ONU ‘Año Internacional de los Afrodescendientes’ y esta celebración fue una vez más reconocida de interés municipal, turístico, y cultural por las autoridades uruguayas.

Yemanjá genera interés, y tanto, que en la región brasileña de Rio Grande del Sur el 2 de febrero es feriado y en Argentina se resolvió postergar en Mar del Plata la XXVII edición de las celebraciones al domingo 6, posiblemente para lograr una mayor afluencia de público.

Desarrollo de un culto

«Bienvenidos y buenas noches a todos», saluda el hombre de 50 años, orejas grandes, labios gruesos y mirada oscura, ante las decenas de asistentes ansiosos. «Con esta sesión inauguramos los trabajos del año», prosigue con ritmo pausado fomentando el nerviosismo acumulado en horas de cocina, espejo y preparativos. Así relata la sesión umbandista Paula Barquet en el diario uruguayo El País.

Quien dirige la sesión es el pai José Luis, enfermero, nacido en Buceo, que hace unos meses tiene su terreiro por Aparicio Saravia e Instrucciones. Como él, decenas de pais y maes, y varios miles de fieles -no se sabe con certeza cuántos- practican la umbanda los 365 días del año. Iemanjá, la diosa del mar, para ellos es una orixá más, madre de los siete restantes pero no por eso más importante. Y, como ella, cada uno tiene su fiesta.

Al templo de José Luis no entra cualquiera. «¿Estás autorizada?», preguntan una y otra vez los asiduos ante la presencia extraña de este suplemento en una sesión umbandista. Ese día el culto va dirigido a Exú, el orixá más cercano a los seres humanos, entidad a la que se esmeran en agradar. Por eso hay muchos objetos de valor y mucho dinero invertido: varias botellas de whisky importado, licores dulces y fuertes, tortas, frutas secas. Cada elemento tiene su lugar y su porqué. La sesión de esa noche costó entre 15.000 y 18.000 pesos.

José Luis agradece «la dedicación, las horas, los gastos». «Espero que sea una noche de buena vibración y que este sea un año de emprendimientos y logros conquistados». Antes de dar inicio al ritual recuerda que el cometido es que todos se vayan «mejor de lo que llegaron». Los fieles asienten felices.

La vida de ese hombre, líder de una «familia de religión» de unas 20 personas, ha seguido la misma premisa. Ese que viste ropas negras y capa de lentejuelas brillantes, que ha colocado anillos en cada uno de sus dedos, que ideó su casa en función de los fundamentos del culto afrobrasileño; ese hombre ha buscado en varias religiones la satisfacción y el consuelo hasta encontrarlos en la que tiene su manifestación más pública cada 2 de febrero en las playas, pero que es mucho más que eso.

Espíritu religioso y sincretismo doctrinal

Los padres de José Luis no eran umbandistas pero frecuentaban sesiones. Eran católicos, y por eso él fue bautizado, tomó la comunión y luego se confirmó. Fue incluso monaguillo. Después lo bautizaron los mormones y también tuvo su pasaje por los Testigos de Jehová. «Siempre fui de investigar las religiones, de conocer y probar», comenta.

Y aunque asegura que todas le aportaron algo, la umbandista -culto de tradición africana y origen americano, de carácter espiritista y animista- fue la que más le satisfizo. Gracias a una «consulta» con una mae de santo logró salir de una severa depresión que lo había puesto al borde del suicidio. Asegura, aún con cierta timidez, que dejó de ser un «retraído de poca vida social», y que le «cambió la vida».

Él recomienda esta religión para quien «realmente quiere fortificar y alimentar su espíritu, tener una vida más clara, organizada y ordenada». Además, advierte que aunque algunos lo hagan, quien ingresa no debe esperar «llenarse de plata», que la mentalidad debe ser otra y que lo que sí se va a recibir es «una inyección de energía».

«Pero es difícil», suspira José Luis. «Esta es una religión socialmente muy criticada». Para este pai de santo la culpa recae en los mismos pais y maes que «dan la letra», por ejemplo, al hacer «despachos» (ofrendas) y dejarlos en lugares céntricos. «No es malo, pero el que no sabe se asusta y piensa `viven tirando cosas por todos lados`. En parte les doy la razón, porque a mí no me gustaría ir por la calle y que un cura me tirara agua bendita», dice.

Algo similar sucede con el sacrificio de animales -que ellos prefieren llamar faena-. Aunque José Luis afirma que la mayoría se consume, y que en sus retiros espirituales no comen otra carne que la sacrificada, también considera que no debería hacerse en público ya que contribuye al prejuicio de «macumberos».

Todo eso aporta a una «imagen de superchería que no tiene nada que ver con los fundamentos de la religión». Él, como otros pais y maes de santo, reivindica lo naturista y ecologista de la umbanda y critica a quienes arrojan elementos no biodegradables a la playa en la fiesta de Iemanjá. En su día la diosa del mar congrega a 500.000 personas con distintos objetivos. Hay creyentes, periodistas, políticos, curiosos, turistas. Se ha vuelto parte del calendario de fiestas populares de febrero.

Pero los que realmente se dedican a esta religión y adhieren a su credo durante todo el año prefieren ir a ofrendar el 1° de madrugada para evitar «el fiasco, lo mundano, la masa de gente», en palabras de la mae Annabel. Ella, con su familia de religión, eligen una playa desierta de Solymar. La mae Susana Andrade, conocida entre otras cosas por su militancia en filas del MPP, asegura que la Encuesta Nacional de Hogares Ampliada de 2006 los «midió mal» (ver recuadro) y que los umbandistas no son 18.000. «No puedo creer que seamos menos de 200.000», afirma.

Ser umbandista todo el año, dice Susana, «implica sentirse discriminado. Es fuerte, pero es así. La gente nos ve como folclore pero somos un culto y hoy reclamamos nuestros derechos. No somos víctimas, vivimos nuestra religión con mucha alegría. Pero somos distintos y nos pasan factura». Cada Iemanjá deja la sensación de que se agranda la comunidad y se genera «una nueva ola» de umbandistas, a entender de esta mae de santo. «Pero los 2 de febrero no salimos del armario, existimos todos los demás días del año», alega.

De la doctrina a la práctica

Ser umbandista también tiene implicancias prácticas, aunque el grado de compromiso puede ser muy variado según la persona y según el templo al que vaya. Susana afirma que es una religión «muy libre», que «busca el reencuentro con uno mismo». «No implica rezar ni una conducta especial, más allá de no apartarse de los valores que tenemos todos». Las fiestas obligatorias son siete (una por cada orixá), más las que haga la casa de religión en función de cuántos rituales practique; pueden ser hasta tres: umbanda, quimbanda y nación.

En la playa de Solymar, mientras prepara la barca que ofrendará a Iemanjá junto con sus hermanos de religión, Hermes, de 44 años, explica que la umbanda «lleva mucho tiempo cuando uno realmente lo siente». En su templo, dirigido por la mae Annabel y el pai Miguel, hay sesiones todos los sábados -se suspende solo por falta de quórum cuando hay paro de transporte o muchos engripados-, y además van los lunes y jueves a hacer «mantenimiento de los altares».

«Si querés hacer esto tenés que estar dispuesto a pasar frío, a no dormir, a ir a trabajar cansado, a olvidarte de las salidas de los sábados y las comidas de los domingos. Pero lo hacés solo si crees», insiste en voz baja y solemne. A su lado, una chica que prefiere no identificarse confiesa que en su lugar de trabajo nunca dijo ser umbandista. «Pero no por vergüenza sino por los prejuicios, porque la gente censura sin saber», se queja resignada.

El acto solemne de febrero

La noche está particularmente fría y ventosa este 1° de febrero en Solymar. Unas 10 personas esperan la llegada del resto, demorados por motivos laborales. Sentados en ronda, ya con sus ropas blancas puestas, toman té, mate y café. Una carpa cobija a las dos niñas que fueron a acompañar a sus padres. Cuando se completa el grupo, pasadas las 12, rápidamente comienza la tarea. Evidenciando la experiencia de muchos años, cada uno sabe qué hacer y cómo. Se coloca la sandía, se prenden las velas, ubican las flores, las joyas, los perfumes. Han reunido el dinero entre todos. Mientras mueven las manos con agilidad, responden a los cantos que Jimena, la tamborera, orienta en portuñol.

El momento más íntimo es la faena de la gallina. Con respeto y delicadeza, Miguel toma al animal de la cabeza y le tapa la cara para evitarle el susto; le despluma la zona de la yugular mientras una de sus hijas sostiene las patas con firmeza. Es un instante, el corte es preciso. Después de untar con miel el cuerpo ya sin vida, entre cinco levantan la barca de juncos donde lo único no biodegradable son dos tornillos. La dirigen al mar. Se adentran hasta la cresta de las olas que esa noche son altas. La temperatura del agua es más agradable que la del exterior. La sueltan. Los demás observan cómo se va atenuando la luz de las velas. Sin darle la espalda a Iemanjá, retroceden hasta la arena dando fin al ritual.

Ahora más distendidos, después de que todo ha salido bien, Annabel y Miguel cuentan que sus únicos ingresos provienen de la empresa unipersonal con la que hacen mantenimiento de edificios. Para el templo los fieles aportan una cuota casi simbólica de 150 pesos por mes. Con eso compran velas y poca cosa más; las imágenes las lleva cada uno. Además, esta pareja de religiosos no suele realizar consultas y, cuando las hacen, no cobran los 300 o 500 pesos que cuestan en otros lados.

Su forma de practicar la religión parece más bien una excepción. En el extremo opuesto hay quienes viven por y para la umbanda, dedican todas sus horas a las consultas y las sesiones e incluso viajan por el mundo atendiendo las penurias de sus desperdigados hijos de religión.

La casa donde José Luis recibe a sus invitados -más de 60, de todas las edades y casi todos de raza blanca- es un palacio al lado de sus vecinas. Sobre el portón alto ha colocado dos macetas con pinchos en forma de flechas. «Las aseguranzas mínimas para estar protegidos», explica. «Yo no creo en eso de que alguien te hace algo malo, pero pueden colarse energías negativas. No porque yo las invoque; yo sé lo que invoco, pero no controlo las energías».

Las antorchas encendidas indican el camino hacia el templo, ubicado a un costado de la casa grande y de ladrillos. En la antesala hay una «cocina de religión» (una barra con unos estantes) donde se guardan los «vicios»: cigarros y alcoholes. El templo es de pisos blancos y un orden impecable. Al fondo, un sillón grandilocuente y tres altares. Uno de ellos contiene diversas imágenes religiosas, muchas de ellas cristianas. También hay indios y negros representados como guerreros. Desde la cúspide, donde está Iemanjá, corre el agua de una cascada eléctrica. «Aquí está todo lo que es la umbanda», dice orgulloso José Luis, que lo ha hecho con sus manos.

Cuando el pai ha dado comienzo a la sesión y ya suenan fuerte los tambores, uno a uno los asistentes se dirigen hacia unos pequeños depósitos donde están los simbolismos de Exú. Se supone que allí incorporan la entidad que hablará y actuará por ellos durante el ritual.

Tras incorporar, vuelven al salón con otra expresión en el rostro y paso más firme. Se saludan con un saravá -se toman las manos desde los pulgares y besan el dorso al descubierto- varias veces deseándose suerte. Comienzan a ingerir alcohol e intercambian las copas, ya que de esa forma se conceden la gracia que el otro está precisando. Fuman sin descanso. Los tamboreros dirigen los «puntos», cánticos de aproximadamente cuatro minutos que se extienden durante toda la sesión, separados de breves silencios. Los asistentes giran buscando favorecer el trance y la posesión.

Como los demás cultos, el dirigido a Exú es cíclico: los saludos, el intercambio de alcohol y los cantos se repiten varias veces. La diferencia con otros ritos de umbanda es que en este, llamado quimbanda, las vestimentas son preferentemente rojas y negras o de otros colores fuertes. Las mujeres llevan amplias polleras, collares y pulseras, y se han maquillado con esmero; algunos travestis han hecho lo propio. Los hombres visten pantalones largos y camisas; los más carismáticos llevan capas, sombreros, anillos y collares. Todo para satisfacer a Exú.

En el contorno del salón, sentados contra la pared, unos cuantos observan el ritual. Los hay experientes que por algún motivo no participan -como una chica que ha llevado a su hija bebé y le da de mamar mientras entona los cantos que demuestra conocer- y los hay primerizos. Han ido familiares y vecinos que quizá luego «sean prontos» para participar.

En un momento una mujer rubia, que ha cobrado gran protagonismo en la sesión, se acerca a una mujer adulta que mira con ojos grandes. «Que bom que vieste», le dice, pero la otra no entiende la expresión y la rubia pide que una tercera le traduzca: «Qué bueno que viniste». Los orixá solo deben hablar en portugués.

Con todo, a algunos se les escapa el español y no por eso se los tilda de fiasquientos. La mejor forma de garantizar la auténtica posesión es que, al terminar la sesión, la ingesta de alcohol (que es mucha y desordenada) no haya surtido el efecto que produce en los seres humanos. Así queda claro que el orixá pasó por allí. En la sesión del pai José Luis hay varios mareados y cuando ya ha pasado «la hora grande» (las 12), los movimientos se tornan más eróticos.

El pai, que horas antes había mostrado un perfil bajo y carácter casi sumiso, en la sesión se comporta distinto. De pie al fondo del templo, deja consumir los cigarrillos entre sus dedos esperando que alguien se los agarre, los tire al cenicero e inmediatamente le encienda otro. Cuando se le enganchan las lentejuelas del traje, otro de sus fieles lo asiste de inmediato y sin mediar orden alguna.

José Luis es el líder y, como tal, decide el momento en que termina la fiesta. Vuelven a saludarse en medio de esa cortina de humo de tabaco que se ha instalado en el templo. Los pies descalzos han juntado mugre y los cabellos se han empapado de sudor. El rojo de los ojos refleja el cansancio que se llevan tras la sesión. Quizá, en su interior, los fieles hayan recibido la «inyección de energía» y la «fortificación del espíritu» que el pai les ha predicado. Algo más que lo que buscan los cientos de miles que van anualmente a las playas a ver el ritual, con esa mezcla de curiosidad y miedo que siempre genera lo desconocido.

El censo no preguntará por religión

No se sabe cuántos uruguayos creen en religiones afrobrasileñas. El INE los estimó en 18.000 en 2006, pero según la mae Susana Andrade, al no preguntar por la umbanda en concreto, los fieles no se animan a confesar. Entre todas las religiones pidieron que para el censo de este año se consulte por cada una en específico, pero el INE optó por no preguntar nada sobre el tema.

Polémica con Pare de Sufrir y acusaciones

La rivalidad entre los creyentes de la pentecostal Iglesia Universal del Reino de Dios y los fieles de los ritos umbandistas ha alcanzado altos niveles de agresión. «Iemanjá la reina de la mentira», han grafiteado en santerías y en el monumento a la diosa del mar en la playa Ramírez. Los umbandistas se quejan de la propaganda negativa que les han hecho los pastores de Pare de Sufrir a través de la televisión.

Por otro lado, la violencia ha invadido algunos templos umbandistas. Según informó El País, un pai de Maldonado obligaba a sus fieles a practicarle sexo oral en las sesiones. Otro pai dejó cinco heridos en el Borro, supuestamente poseído por un mal espíritu. Hace aproximadamente un año otro hecho policial tuvo lugar en un templo umbanda, donde un hombre resultó con un disparo en la nuca y otro con un corte.

Glosario de los términos de la umbanda

Buzios: Caracoles de dos caras que se arrojan para interpretar lo que el orixá Ifa diga.

Exú: Orixá mensajero e intermediario entre los humanos y los otros orixás. Los Exú femeninos son llamados Pombagiras. Ha sido asociado con el diablo cristiano por sus colores rojo y negro.

Familia de religión: Relación ritual entre los fieles que se concibe como un verdadero parentesco. El pai o mae que apronta a los fieles tiene hijos de religión.

Iemanjá: Orixá del mar. Sus colores son celeste y blanco. Se le ofrendan bebidas dulces, frutas aguachentas, velas, cosméticos y joyas. Generalmente se le sacrifican gallinas.

Ifa: Orixá que no puede ser incorporado pero que tiene ojos para penetrar pasado, presente y futuro.

Médium: Fiel que sirve de vehículo a un orixá u otros entes espirituales.

Orixá: Divinidades que pueden ponerse en contacto con las personas por su invocación o mediante la posesión. Cada uno tiene comidas especiales y equivalente a un santo o virgen.

Quimbanda: Ceremonial en el que se invoca a los Exú.

Umbandistas: Es común oírles decir que han sido católicos, pero que esa fe no les satisfacía del todo.

ARRIBA

2. Antropólogo uruguayo explica el origen del culto umbanda, “culto de posesión”. FUENTE: El País

Renzo Pi Hugarte, antropólogo de 76 años, es experto en esa religión a la que la sociedad denomina «macumba». Crítico e irónico en muchos aspectos, conserva el respeto y la simpatía hacia los umbandistas. Ellos, los creyentes, lo consideran «serio», lo invitan a sus rituales y lo homenajean por sus trabajos de investigación. Lo entrevista Paula Barquet en el diario uruguayo El País.

-¿Es correcto el término de «macumba» para los cultos afrobrasileños?

-Macumba era el nombre que tenían en Río de Janeiro los viejos cultos de origen afro. En realidad la umbanda es una creación americana; no te vayas a creer que eso viene de África. Hay una referencia a divinidades y entidades, pero en realidad los espíritus invocados no necesariamente son africanos. Eso de «afro» es más mito que realidad.

-¿Por qué adquiere connotación negativa?

-Los que le han dado connotación peyorativa, de brujería y hechicería, son los pentecostales. Dicen que a la gente le va mal porque le han hecho trabajos de magia negra.

-¿Entonces es correcto usar ese término o no?

-Yo creo que no. Tengo pensado ir a Río en un tiempo y voy a preguntar si siguen haciendo los viejos cultos… Porque los de la umbanda nueva hacen toda una construcción mítica de que es una religión muy antigua, que surgió en el Tibet, porque es más elegante que si fuera cosa de negros y de gente pobre. Pero en realidad surge en los años 30 del siglo XX. Surge en ambientes espiritistas, porque el espiritismo europeo se popularizó mucho. Al principio se rechazaba lo africano. Para ellos lo africano era tocar tambores, bailar y cantar, y usar trajes simbólicos con los colores de los orixás, que son fuerzas de la naturaleza deificadas (como Iemanjá es el mar).

La umbanda original fue llamada la umbanda blanca por dos razones: una simbólica, porque no hacían brujerías. Y segundo porque vestían túnicas blancas. Pero enseguida empezaron a meterse otros elementos de la vieja macumba carioca, que dio lugar a lo que se llamó umbanda trazada o cruzada. Volvieron los sacrificios de animales, los colores simbólicos, los bailes y cánticos con tambores. Tomó una cosa teatralmente más atractiva, más brillante; y es la que tuvo más éxito.

-Esa fue la que llegó a Uruguay…

-Se expandió primero dentro de Brasil y hacia el sur; más tardíamente entró a Bahía. Llegó al Uruguay y de acá pasó a Argentina, luego a Paraguay. Y los propios individuos la han llevado a distintos lados. El primer pai de santo en Caracas, por ejemplo, fue un uruguayo. Y muchos de los pais de acá iban a Europa para hacer consultas y trabajos, más que sesiones.

-¿Y de la umbanda blanca llegó algo?

-Hubo un solo templo pero desapareció porque murió el principal, Beto Farías, que estaba en la Aguada. Decía que a él no le vinieran con tambores y con sacrificios de animales. Pero no tuvo el éxito ni la fuerza del otro…

-¿Cuál es el atractivo o el «gancho» de la umbanda cruzada?

-En gran medida es un atractivo que surge del ceremonial, de que se baile, se cante y demás. Tiene una cosa teatral muy fuerte. Eso debe haber influido mucho. Pensá en esas mujeres que en la única ocasión que cantan y bailan es cuando van a un templo; si no, el marido no las deja. Y visten trajes de colores y qué sé yo… Después, un elemento central es la posesión. Que la invocación de los espíritus a los que se les rinde culto, hace que se metan en los asistentes. Entonces ya no es más Juanita la lavandera: es Iemanjá, o Exú. Es una divinidad misma la que habla por su boca.

Psicológicamente, a un nivel inconsciente, debe ser una cosa sumamente gratificante. Se borra la grisura y la pobreza de la vida corriente y se pasa a ser un dios. ¿Por qué hay tantos maricones en umbanda? Porque un individuo puede recibir un espíritu masculino o femenino indistintamente de que sea hombre o mujer. Si un maricón recibe un espíritu femenino, mariconea de lo lindo ¡y nadie se burla de él! Como no responden a la tradición judeo-cristiana del pecado, no hay culpa en ellos.

-Pero los afrobrasileños son cultos generalmente acusados…

-Yo evito decirles afro, porque de afro tienen muy poco. No es como el candomblé o el batuque, que sí tienen esa raíz.

-¿Cómo les diría, si no?

-Yo les llamaría cultos de posesión.

-Entonces, ¿de dónde proviene esa mirada acusadora a estos cultos? Incluso muchos tildan a sus líderes de farsantes.

-Se acusan de chabacanes unos a otros. Cada uno dice que él representa lo verdadero, lo bien hecho y lo sincero. Que los otros son meros negociantes, «fiasquientos», se dicen: que hacen fiasco, que simulan posesión. Los pentecostales tienen más unidad, entre ellos no sucede esto.

-Me refería sobre todo a la mirada acusadora de la sociedad.

-Ah, eso empieza siendo por el catolicismo más tradicional. En algunos lugares hubo verdaderas campañas en contra, incluso con apoyo estatal. En Río de Janeiro las hubo, también en Haití.

-Después viene lo de la libertad de cultos…

-Sí, ya existía en ese momento pero no se hacía en realidad. Después fue considerado algo de gente socialmente inferior. En Brasil porque eran negros o mulatos. Ahora creo que los negros son una minoría como lo son en la sociedad en general. Pero el prejuicio existía.

-¿Por haber empezado en las clases bajas?

-En realidad empezó en clases medias y medias bajas, porque a Río Grande la llevan maestros, suboficiales del Ejército, cronistas de deportes… Los brasileños les llaman semi intelectuales, que por razones de su trabajo fueron trasladados. Después se extendió, y durante varios años en los estados del norte donde dominaba el candomblé, no había umbanda. Ahora sí la hay en todos lados. Creo que en la peyoración hay algo de esa asociación. Sigue siendo un culto de clase baja y media baja. Ellos alardean de que tienen fieles y clientes ricos e ilustres, y a veces te hablan de políticos, pero no pasa de ser pura aleluya. Yo nunca pude comprobarlo. No sé si lo hacen por analfabetos o para mandarse la parte.

-Igual hoy hay líderes con buena formación académica.

-Sí. Las primeras eran esas viejas que venían de Livramento y formaban lo que ellos llaman hijos de religión. Todas eran negras o pardas, analfabetas o semianalfabetas, y trabajaban de limpiadoras y demás. La nueva generación es distinta: hay más hombres, tienen otra formación. Ves que hacen incluso alardes intelectuales, publican libros. Si hablás con ellos en confianza, se muestran despectivos con esas viejas que fueron las primeras.

-¿Cuáles son los pilares del credo umbandista?

-Ellos dicen que son monoteístas. Tienen una idea de un dios creador llamado Olorum, pero ese no es invocado ni ocupa un lugar en el ritual. Es un dios ausente, lejano. Y estos otros espíritus intermedios son los que sí están en contacto con los humanos. Hay una tendencia en la religiosidad popular mundial hacia el politeísmo. También el catolicismo popular se ocupa mucho menos del Dios padre y del Espíritu Santo que de los santos y las vírgenes.

-¿Por qué dicen ser monoteístas cuando sus rituales se orientan a varios dioses? ¿Está mejor visto?

-Los dioses se han limitado: en África eran como 600, ahora son 16. Sí, está mejor visto. Te lo justifican con Olorum, el creador. En eso es muy parecido al catolicismo popular: no le vayas a pedir una afinación teológica. Y el sentido de cualquier religiosidad popular nunca es la trascendencia. Nunca piensan en ser más puros, más buenos, en salvar su alma. Piensan en cosas inmediatas: plata, trabajo, salud, amor.

-Los cultos de posesión tienen un gran sincretismo con lo católico, ¿no?

-Y con todos, porque han tomado del hinduismo la ley del Karma, de la predestinación. Toman todo lo que les venga bien. Muchos rituales empiezan con un Padre Nuestro.

-Todo está muy asociado: Iemanjá con la Virgen María, por ejemplo.

-Es que siendo el catolicismo la religión dominante y con el apoyo de los Estados durante tantos siglos, tenía que dejar su huella.

-Y la transmisión es toda oral.

-Sí. Las rezas (así, en femenino, como en portugués) se supone que eran en lengua africana. Pero ninguna sobrevivió en América, entonces las hacen en portuñol. Han aprendido algunas de un oído al otro, pero cuánto está deformado eso, no sé.

-¿Eso no le quita credibilidad?

-No, al contrario. Le crea un cierto misterio muy atractivo. Y si no entienden bien, es porque es algo muy poderoso.

-¿Cómo se puede estudiar este tema sin tener libros de referencia?

-Ah, y tenés que hacerlo a través de entrevistas.

-Pero las versiones difieren…

-Sí, hay cierta base común, pero saltan contradicciones y distintas modalidades. Como tampoco tienen una organización social, jerarquías, concilios o reuniones, y nada que te diga «estos evangelios son en los que creemos, estos otros son apócrifos»; es algo muy voluble y cambiante.

-¿Qué componente de magia tiene?

-Muchísimo, como toda religión. Cuando entrás a una iglesia la penumbra, el eco de las naves, el incienso, todo eso es magia. No tiene contenido espiritual o filosófico alguno, pero al fiel lo pone en ambiente. La umbanda tiene más, claro.

-¿En qué se mide?

-Vos tenés que distinguir los que son fieles de los que son clientes. El cliente no va a los ceremoniales, tal vez ni sepa cómo bailar o cantar. Va otro día a ver a la mae o al pai de santo a pedir un trabajo, un trabajo mágico: ganar la quiniela, que la mujer no lo deje, que el hijo salve un examen. Siempre son cosas cotidianas.

-Pero los clientes también son creyentes; si no, no irían allí.

-Ah, sí, claro. Y pagan por eso. No sé en cuánto está la consulta ahora. Hacen unos pases de descarga con las manos para sacarte los malos elementos.

-También se dice que el trabajo puede ser para hacerle mal a alguien.

-Sí, pero ellos te lo niegan. Cuando le preguntás a un pai o mae de santo, te dicen que ellos no, que lo hace «algún otro». Nunca aceptan que ellos vayan a hacer magia para perjudicar a nadie. Pero en los hechos se hace, claro que sí. Y deben salir más caros. También hacen los «despachos»: gallinas degolladas con velas, pororó… son ofrendas a Exú, bueno y malo al mismo tiempo, al que tenés que tratar de agradar. Las ofrendas se dejan donde hay roca o monte. Tenés que alimentar a tu espíritu, el que tenés de nacimiento, el «orixá de cabecera». Otras veces lo dejan para traerte mala suerte. Los ponen generalmente en el cruce de dos calles donde solés pasar o en la puerta de tu casa. Tuve una vecina a la que le habían dejado uno y estaba aterrorizada, no se animaba a cruzar el umbral de la puerta. Yo le dije «deje, deje, que yo se lo barro». Me dijo «¿Cómo? ¿A usted no le hace nada?» y le contesté que yo estaba inmune a todo eso.

El legado afro

Renzo Pi Hugarte se ha posicionado como el experto científico en dos temas que hacen a la identidad uruguaya: los charrúas y los afrodescendientes. Entre sus principales trabajos se encuentran: Los indios del Uruguay, Los cultos de posesión en Uruguay, La memoria de las memorias, Santos populares del Uruguay llegados de la Lucania, Elementos de la cultura italiana en la cultura uruguaya, Historias de aquella gente gandul. Catedrático grado 5 en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, ha elaborado sus tesis propias.

Por ejemplo, sostiene que el aporte indígena a la identidad uruguaya es muy bajo en comparación con el que han hecho los negros. Con esa premisa ha expuesto su investigación en cuanto al legado africano en el continente y en Uruguay en particular. Sobre Los Cultos de Posesión en Uruguay, Pi Hugarte escribió en El País Cultural: «Hacia 1950, el Uruguay recibió una invasión invisible y humilde, que nadie registró. Su frontera norte fue atravesada por una religión desconocida y ajena a las raíces coloniales del cristianismo… Penetró como un goteo insensible, cubierto y amparado por la clandestinidad de sus contornos folklóricos: epidermis de humilde color que contrastaba con la blancura deslumbrante de sus holgados atuendos, sus modestos altares sincréticos y la apropiación transformadora del santoral católico en clave afroamericana. Para restarles prestigio social, sus oficiantes no hablaban latín ni hebreo, tampoco inglés; se expresaban, y todavía se expresan, en un portugués popular pasado al portuñol fronterizo, una jerga que ha resultado ser propia del culto recién llegado».

Se ha vinculado con varios referentes de la umbanda uruguaya y carioca; su casa es un museo de íconos y símbolos de esa religión. El lunes prologó la exposición de fotos «Testimonios de un ritual: Iemanjá en América». Además, fue compañero de escuela del presidente José Mujica.

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3. Destapan un nuevo caso de extorsión con vudú a mujeres obligadas a prostituirse. FUENTE: Varios medios

La Policía Nacional española ha desarticulado una red organizada que traficaba con personas y utilizaba prácticas de vudú para obligar a las mujeres a practicar la prostitución, en una operación que se ha saldado con 17 detenciones en Barcelona, Tarragona, Madrid, Sevilla, Algeciras y Las Palmas, según ha informado en un comunicado la Jefatura Superior de Policía de Madrid, y de la que se hace eco la agencia Europa Press en un despacho del pasado 3 de febrero.

La investigación se inició gracias a la denuncia de una de las víctimas quien, tras adquirir la condición de testigo protegido ante las continuas agresiones y amenazas sufridas, manifestó haber sido traída mediante engaño por una organización integrada por ciudadanos nigerianos que la obligaban a ejercer la prostitución callejera.

Los agentes determinaron que la organización estaba perfectamente estructurada y organizada, con conexiones en distintos países africanos como Nigeria, Benin, Níger, Argelia y Marruecos, por donde iban cruzando las víctimas hasta su llegada a España. Una vez en el país, las mujeres eran obligadas con prácticas de vudú y palizas constantes a ejercer la prostitución en la calle para hacer frente a la supuesta deuda contraída con la organización, que ascendía hasta los 50.000 euros, ya que además de quitarles el dinero obtenido con la prostitución se les imponían multas si no realizaban los pagos en los tiempos establecidos, así como un alto alquiler por la habitación donde vivían.

Siete de los arrestados han sido detenidos en Madrid, cuatro en Barcelona, dos en Algeciras, otros dos en Las Palmas, uno en Sevilla y otro en Tarragona. Junto a las acusaciones de tráfico de personas y prostitución, a los detenidos también se les imputan otros delitos de falsedad documental y fraude con tarjeta, ya que para conseguir la regularización de la situación administrativa de las mujeres traficadas, la organización falsificaba certificados de antecedentes penales o pasaportes de Nigeria.

Asimismo, otros componentes de la red estaban especializados en obtener fraudulentamente numeraciones de tarjetas de crédito a través de Internet mediante ‘hacking’. La estafa consistía en que los hackers colgaban en la web las numeraciones de las tarjetas de crédito de entidades bancarias, principalmente de Estados Unidos, obteniendo con ello importantes sumas de dinero.

Posteriormente y preferentemente en horario nocturno de Estados Unidos, realizaban compras electrónicas de todo tipo de mercancías utilizando tiendas virtuales de la red. Una vez que tenían los productos en su poder los vendían a otros compatriotas a un precio inferior del de mercado obteniendo grandes beneficios de la transacción.

La operación permanece a la espera de más detenciones en las próximas fechas y ha sido realizada por el Grupo II de la Brigada Central de Redes de Inmigración, el Grupo II de Servicio Central de Falsedades Documentales, el GOE (Grupo Operativo Especial de Seguridad) 8 de la Brigada Provincial de Extranjería y Documentación de Madrid, el GOE III de la Brigada Provincial de Extranjería y Documentación de Las Palmas de Gran Canaria, el GOE 4 de la Brigada Provincial de Extranjería y Documentación de Barcelona, el GOE II de la Brigada Provincial de Extranjería y Documentación de Sevilla, el GOE II de la Brigada Provincial de Extranjería y Documentación de Algeciras, y la Guardia Urbana de Barcelona.

Otras operaciones similares

Según explica Domínguez Saucedo en Andalucía Información, el procedimiento seguido por la organización impacta. Sin embargo, no es nuevo. Varias han sido las operaciones policiales que se han saldado con la desarticulación de redes de prostitución en las que la utilización de este ritual ha sido el método para extorsionar a las mujeres, siempre de origen subsahariano, y obligarlas a prostituirse.

Una de las primeras operaciones de estas características en las que intervino la Policía algecireña se produjo en 2000, cuando una mujer nigeriana denunció en la Comisaría de Policía de Málaga su periplo desde que una red de inmigración, falsificación y coacción a la prostitución, la había captado en su país y utilizando un pasaporte de Kenia falso, la habían trasladado hasta Algeciras, donde la obligaron a prostituirse en diversos clubes de alterne del Campo de Gibraltar, así como en localidades de la Costa del Sol, como Torremolinos.

Las gestiones realizadas permitieron determinar que los ciudadanos de origen nigeriano Prince Elvis A. y Chris M. formaban parte de la misma organización. Posteriormente fueron identificados otros miembros de la red: el nigeriano Uyi E., alias Monday, y su mujer Osas E., alias Mama Julie, que fueron denunciados en Algeciras por una mujer que dio toda clase de detalles sobre la forma en que estos la habían introducido en España obligándola a ejercer la prostitución, haciéndole el rito vudú, en el que Mama Julie desempeñaba un puesto de relevancia como chaman o sacerdotisa.

El procedimiento se repitió de forma similar en otro caso de red desarticulada, cuyos integrantes fueron juzgados en marzo de 2006 en la sección séptima de la Audiencia Provincial de Cádiz en Algeciras. Los hechos se remontan al año 2001, cuando se produjo la desarticulación de la organización. En este caso, al igual que en los anteriores, los proxenetas hacían pensar a las mujeres nigerianas que les practicarían rituales vudús en el caso de que no hicieran caso a sus indicaciones, con lo que a la extorsión económica se unía también la cultural y religiosa para infundir el miedo a las mujeres, que acababan ejerciendo la prostitución obligadas.

La vinculación de Algeciras y el Campo de Gibraltar con estos casos de extorsión y amenazas a través del vudú es muy amplia. De hecho, la mayoría de estas organizaciones incurrieron también en un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, ya que introducían a las mujeres en España en pateras. No obstante, se trata de un delito que se ha generalizado en todo el territorio español, como lo demuestra la última intervención, con detenidos en puntos dispares. Entre los casos, se han dado algunos especialmente conocidos, como la extorsión a prostitutas subsaharianas a través del rito vudú en las Ramblas de Barcelona.

Ritual y extorsión

La extorsión a las mujeres comienza en sus países de origen, donde las mafias se encargan de buscar a mujeres débiles, con problemas económicos y, generalmente, de baja cultura. Allí, aprovechando la gran aceptación de algunos ritos religiosos como el vudú, las hacen pensar que están siendo sometidas a un poder superior.

La pantomima consiste en obtener de las víctimas restos de pelo o de uñas, elementos de su cuerpo con las que las hacen creer sometidas. En un sobre se suelen guardar estos restos orgánicos junto con amuletos, que las mantendrá amedrentadas durante años, casi de por vida. Si se rebelan, el sobre llega a su casa en África, con lo que se aseguran de mantener el miedo y la amenaza.

Antes han pasado por el viaje en patera y todas las penurias imaginables; algunas han sido violadas durante el viaje y han abortado o han llegado con su recién nacido en brazos. Esta inmigración, no obstante, ha variado y como siguen siendo mujeres rentables, las redes las traen en avión vía París con documentos americanos.

La Policía para ellas no existe. Igual que para las chinas. Casi 2.000 mujeres son “liberadas” cada año de las redes mafiosas. Muchas se quedan sin alternativa y al final vuelven a convertirse en esclavas del mercado del sexo. Otras se acogen a la protección de los testigos que colaboran y las que menos vuelven a casa. Las pesquisas policiales han conducido, en muchas de estas operaciones, hasta las pruebas que reflejan la extorsión de las mujeres por medio de fórmulas rituales y religiosas, cercanas a prácticas como el vudú.

Así, en los registros practicados a miembros de estas organizaciones se han encontrado, en muchos casos, restos de pelo, de uñas y fotos. El vudú es una práctica muy arraigada entre las clases de más bajo nivel cultural en países subsaharianos, lo que explica que se utilice de forma rentable por estas mafias bajo la amenaza de represalias sobrenaturales.

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4. Detienen a 14 proxenetas que amenazaban con vudú a mujeres nigerianas en España. FUENTE: Varios medios

La Policía Nacional ha detenido en la isla de Gran Canaria, en Palma de Mallorca y en Alcorcón (Madrid) a 14 personas. Arrestos que han permitido la desarticulación de una red de tráfico ilegal de personas compuesta por ciudadanos nigerianos que violaban a las mujeres hasta dejarlas embarazadas y sometidas mediante prácticas de magia negra o «vudú». Lo cuenta el diario El Mundo con informaciones de Europa Press y de Efe.

La detención de los 14 proxenetas en la denominada ‘Operación Fortuna’, se enmarca en la investigación que ha llevado a cabo la Policía de Las Palmas de Gran Canaria y de las Islas Baleares. La organización habría obligado a más de una veintena de mujeres de origen nigeriano a prostituirse para pagar la supuesta deuda por haberlas traído a España desde Nigeria, una deuda que llegaba hasta los 70.000 euros.

Según informó el Cuerpo Nacional de Policía en un comunicado, se ha desarticulado un «potente entramado mafioso» que se encontraba afincado en la isla de Gran Canaria aunque con conexiones nacionales en la ciudad de Palma de Mallorca y en Alcorcón, así como en otros países de Europa (Italia, Francia, Grecia, Turquía y Finlandia) y en el continente africano (Nigeria, Senegal y Marruecos).

Respecto al ‘Modus Operandi’ para introducir a las mujeres en España, estas eran jóvenes nigerianas, de «buena apariencia física y pertenecientes a los estratos más bajos» de la sociedad, por lo que eran captadas en su país de origen por traficantes de personas. Tras ser seleccionadas por la organización, las mujeres eran sometidas en su país a un ‘ritual de vudú’, consistía en un juramento de magia negra, a través del que las mujeres quedaban sometidas al control de sus traficantes hasta abonar la deuda pactada.

Las mujeres viajaban en avión a países europeos, desde donde eran trasladadas a España, o bien eran enviadas a pie desde Nigeria al norte de Marruecos, donde esperaban hasta embarcarlas en pateras hasta Andalucía. La organización las mantenía durante meses en casas donde eran violadas hasta que se quedaban embarazadas, momento en el que se autorizaba su traslado a España, ya que su embarazo hacía más difícil su expulsión.

Cuando la salida de las pateras se dilataba, las chicas terminaban dando a luz en Marruecos, «realizando la travesía en patera en condiciones lamentables y con su bebé a bordo». Indica que en uno de los casos a una de las víctimas se le murió su bebé de un mes durante el trayecto y fue «arrojado por la borda» antes de llegar a la costa.

Una vez en España, las mujeres eran enviadas a los lugares de explotación escogidos en la isla de Gran Canaria en la época de otoño e invierno y en a Palma de Mallorca en la época estival. En cuanto a las mujeres que tenían bebés se las separaba de los mismos y los enviaban a un domicilio de Alcorcón, donde otros miembros de la organización se encargaban de su custodia.

En los puntos de explotación, las mujeres eran fotografías desnudas, al tiempo que se les arrancaban vellos púbicos y se les retiraba igualmente sangre originada por el periodo menstrual, todo ello con el objeto de intimidarlas y amenazarlas a través de la magia negra. Asimismo, recibían episodios de violencia física «desproporcionada», violaciones, amenazas de muerte tanto a ellas como a sus familiares en Nigeria.

Posteriormente, comenzaban con el ejercicio de la prostitución diaria para pagar la deuda a sus ‘madames’, lo que podía alargarse durante dos o tres años. Si, en el ejercicio de la prostitución, se quedaban embarazadas se las obligaba a abortar, teniendo que pagar ellas los gastos como ‘multa’ o ‘castigo’ por haberse quedado encinta.

De todos modos, sólo dos mujeres se arriesgaron a escapar de la organización, una tras ser violada por uno de los miembros de la misma y otra saltando del balcón de un segundo piso de uno de los domicilios de la organización en Vecindario, tras permanecer encerrada en el mismo más de una semana y con el ánimo de viajar a Madrid y recuperar a su hija de dos años de edad, retenida en el domicilio de Alcorcón.

Un español entre los detenidos

La ‘Operación Fortuna’ se desarrolla desde 2010, tras detectarse un incremento en el número de nigerianas en situación irregular ejerciendo la prostitución en Gran Canaria. Se han detenido 14 miembros de la organización, siete son mujeres y otros tantos hombres (once de nacionalidad nigeriana, dos colombianos y un ciudadano español). Las dos últimas detenciones se realizaron el pasado 19 de enero, dos colombianos encargados de una casa de alterne Gran Canaria.

Se les imputan delitos de favorecimiento de la inmigración ilegal, contra la libertad sexual (prostitución), falsedad documental, usurpación de estado civil, falso testimonio, agresión sexual, aborto, lesiones, amenazas, detención ilegal y asociación ilícita. Por ello, cinco de los arrestados, supuestos «cabecillas de la organización», se encuentran ya la prisión del Salto del Negro, de forma preventiva como ha dictado el Juzgado de Instrucción Número Dos de Las Palmas de Gran Canaria y titular de la causa.

Esta red organizada venía desarrollando, en los últimos cuatro años y de manera continuada, actividades de tráfico de mujeres desde Nigeria a España, y una vez en territorio español las obligaban a pagar, a través de la prostitución, una deuda por haberlas traído a Europa que oscilaba entre los 30.000 y los 70.000 euros.

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5. Santero mexicano asesinado por alguien que decía ser víctima de sus rituales. FUENTE: La Prensa

Tras gritarle «perro maldito», un sujeto asesinó a quemarropa de 3 balazos por la espalda, en la misma puerta de su domicilio (en Atizapán de Zaragoza, México), a un individuo que fue identificado como «padrino de la santería», a quien según versiones de algunos vecinos fue a buscar para reclamarle porque presuntamente se enteró que le estaba haciendo brujería. Lo cuenta Álvaro Velázquez en el diario La Prensa. Cometido el asesinato, el presunto homicida que llegó a bordo de un automóvil Ford Fiesta, negro, rápidamente subió a dicho vehiculo para darse a la fuga a toda velocidad ante la mirada atónita de varios de los vecinos del supuesto santero.

Los hechos que costaron la vida de quien fue identificado como Jorge Alejandro Martínez Sánchez, de 35 años de edad, que a decir de varios de sus vecinos era bien conocido porque él mismo pregona ser «padrino de la santería» e incluso daba «consultas» a varias personas que acudían a buscarlos para que «las sanara de todos sus males», se registraron al filo de las 17:00 horas del pasado 19 de enero, en la misma puerta de su domicilio, ubicado en calle Cerrada 2, número 2, en la Colonia La Higuera, municipio de Atizapán.

«Un hombre de aproximadamente 30 años de edad, delgado, de 1.80 metros de estatura y de tez blanca llegó al domicilio del señor Jorge, a bordo de un automóvil Ford, tipo Fiesta, negro, y tocó en varias ocasiones a la puerta; cuando el señor Jorge abrió, dicho hombre le manifestó, ‘perro maldito, ya me enteré que me estas haciendo brujería’ y en ese momento sorpresivamente sacó de entre sus ropas una pistola para asesinarlo a balazos», dijo un niño de 11 años de edad que fue testigo presencial del asesinato.

El sorprendido y asustado niño, reveló a la policía que cuando el ahora occiso se dio cuenta que su verdugo sacó la pistola y que lo iba a matar, en un instinto de sobrevivencia corrió con la intención de escapar; sin embargo, no llegó muy lejos, pues metros adelante cayó casi instantáneamente muerto con tres balazos en la espalda.

Después de que privó de la vida al supuesto santero, el presunto homicida que se mostraba sumamente enfurecido, pero a la vez complacido por haber asesinado al que supuestamente lo tenía «embrujado», pistola en mano se abrió paso y tras mirar de manera retadora a varios de los vecinos, subió a su auto para darse a la fuga a toda velocidad y perderse entre las calles del lugar, sin que hasta el momento la Policía Judicial sepa nada de su identidad.

Posteriormente, cuando los vecinos se percataron que el supuesto santero agonizaba rápidamente pidieron la intervención de una ambulancia para que recibiera atención médica; sin embargo, al momento en que los tripulantes de la ambulancia PC-47 de Protección Civil arribaron a la escena del crimen y trataron de auxiliar al baleado, determinaron que ya no había nada qué hacer, pues éste ya estaba muerto.

Más tarde, cuando tuvieron conocimiento de los hechos, elementos de la Policía Municipal se presentaron en el lugar y al obtener las características del auto en que había escapado el presunto homicida, implementaron un fuerte operativo en toda la zona, a fin de ubicarlo y detenerlo, pero no tuvieron suerte, pues logró escapar sin dejar pistas de su paradero.

Con base en los testimonios y la media filiación que proporcionaron del presunto homicida los vecinos y el niño que presenció el crimen, elementos de la Policía Judicial, en un intento por aclarar el crimen y lograr la identificación, ubicación y capturar del presunto asesino ya iniciaron con las investigaciones correspondientes.

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6. Procesan en Valencia a un santero por violar y abusar de sus clientas. FUENTE: Varios medios

A Óscar G. no le servirá de mucho su condición de Babalao Sacerdote del Oráculo de Ifa, cargo de la santería cubana. La Audiencia provincial de Valencia le juzgará por un delito de violación y varios de abusos sexuales. En total, se enfrenta a 22 años de prisión. El santero, que se anunciaba por internet para captar clientas, aprovechaba su especial ascendencia y control sobre las mujeres que acudían a su supuesta consulta para satisfacer sus deseos sexuales. Lo cuenta A. Rallo en el diario español Las Provincias.

Así lo hizo en diciembre de 2007 en un domicilio de Valencia. Una de sus seguidoras recibió «un rito de naturaleza espiritual», pero además le hizo desnudarse en la bañera «porque los santos se lo habían dicho». Entonces el acusado le dijo que tenía que penetrarla. Ella se negó. Y él la amenazó diciéndole que todo «le iba a ir mal».

No fue la única víctima del hombre, cubano de 42 años. Al cabo de casi dos años, volvió a cometer estos abusos. En una casa de Benetússer, engañó a una mujer para realizarle «un ritual de baño con frotamiento de huevos de gallina». Aprovechó la situación para tocar sus partes íntimas. La mujer se opuso en todo momento e incluso llegaron a forcejear, pero él continuó con sus amenazas.

En otras ocasiones no intentaba lograr sus propósitos con sus rituales sino que trasladaba claramente sus intenciones a sus clientas. Así ocurrió en enero de 2010 en el mismo domicilio del anterior caso, cuando se abalanzó sobre otra mujer y «la tocó por todas partes, mientras ella se defendía con patadas», según recoge el escrito del Ministerio Público.

En el último de los abusos que describe el fiscal, el santero ya no hizo uso de sus supuestos poderes sino que logró mantener relaciones sexuales con otra mujer aprovechando el estado de embriaguez de la víctima. Esta le apartó en varias ocasiones pero, al final, no pudo hacer frente a sus intenciones. Todas las víctimas denunciaron en su día los abusos sexuales y respecto de algunas el acusado ya tiene una orden de alejamiento.

Declaraciones en el juicio

El santero aseguró el pasado 8 de febrero ante el juez que no forzó a las presuntas víctimas que lo acusan, y que las mujeres, que se conocen entre sí, le denunciaron «por venganza», tal como leemos en un despacho de la agencia Efe. En el juicio que comezó ese día en la Audiencia de Valencia, Óscar H.G., de 41 años, ha dicho ser ‘babalao sacerdote’ del Oráculo de Ifa -un cargo importante de la religión santera- y que las demandantes acudieron a él «para resolver sus problemas».

No obstante, en contra de lo que afirman las demandantes, una de ellas, en paradero desconocido, ha sostenido que ni las tocó, y cree que «una deuda» con el novio de una de sus víctimas ha podido motivar la denuncia. El fiscal pide para el acusado 22 años de prisión por los delitos de violación y abuso sexual y otros dos de agresión sexual, así como la imposibilidad de acercarse a menos de 300 metros ni de comunicarse con las denunciantes en 9, 12 y 15 años, según el caso, aunque ya cuenta con una orden de alejamiento de dos de ellas.

Según el Ministerio Público, el procesado, aprovechando el poder que su cargo religioso le otorgaba sobre sus seguidoras y empleando la fuerza, en diciembre de 2007, después de realizar ritos de naturaleza espiritual, metió a una de sus clientas desnuda en una bañera diciéndole que los santos apuntaban que así debía ser. Luego, enfadado por el rechazo de la mujer, la amenazó asegurándole que todo le iba a ir mal si no mantenía relaciones sexuales con él y la violó, siempre según el escrito fiscal.

Según denunció otra mujer, en diciembre de 2009 el santero la agredió sexualmente cuando, con el pretexto de un ritual de baño con frotamiento de huevos de gallina, la «toqueteó». Asimismo, en enero de 2010 trató de abusar de ella, a pesar de su negativa. Una tercera denunciante aseguró que ese mismo mes el procesado, tras una cena de conocidos, aprovechó su poder como sacerdote y que ella había ingerido alcohol para comenzar a tocarla diciendo que se quería acostar con ella, hecho que finalmente consumó.

En la vista celebrada, dos de las demandantes han reiterado sus denuncias ante el tribunal aunque han incurrido en algunas contradicciones y han asegurado no recordar algunos episodios de los supuestos abusos. La tercera mujer no ha acudido a declarar y se ha suspendido el juicio hasta que las autoridades judiciales den con ella y declare ante el juez.

Con una de sus preguntas, la defensa ha puesto de relieve que las denuncias de las tres mujeres, que se conocen, según ha trascendido en la sala, se presentaron en días consecutivos, el 6, 7 y 8 de enero del pasado año. En ese mismo sentido, el acusado ha manifestado que las tres son amigas y que le denunciaron por «una deuda». «Acudieron a mí para solucionar sus problemas. Ellas se conocen. Son traficantes, se conocerán de eso. No las he agredido sexualmente, todo es fruto de la venganza por una deuda», ha insistido.

Un testigo, novio por entonces de una de las denunciantes, ha dicho que el sacerdote le debe «unos 7.000 euros» de un crédito que solicitó para comprarle un coche. El hombre, también sacerdote espiritual, ha reconocido además que le amenazó con denunciarle si no le pagaba.

Según informaba Europa Press, el acusado ha explicado que el ritual de sus consultas consiste en escuchar las preguntas de los clientes para luego él adivinar las respuestas. También ha indicado que en ocasiones se pone en contacto con los santos -a través de una tabla- para pedirle consejo directamente y poder así asesorar mejor. En cualquier caso, ha dejado claro que hace «consultas espirituales» y «no hago limpiezas a nadie», ha puntualizado.

Ha aseverado que «no ha ocurrido nada» de lo que se le acusa, y ha dicho que dos de las tres denunciantes ya se conocían y «son las dos unas delincuentes y traficantes». También ha afirmado que le podrían haber acusado de estos hechos por una deuda de un coche que mantiene con un ex amigo y también conocido de las denunciantes.

Así, el hombre, con un antecedente penal en España por violencia doméstica, ha negado los hechos denunciados por la primera mujer, quien aseguró que en diciembre de 2007, además de hacerle ritos de naturaleza espiritual, la metió en la bañera desnuda y le dijo que tenía que penetrarla. Ella se negó aunque finalmente cedió cuando el hombre le dijo que si no mantenían relaciones sexuales todo le iba a ir mal, según el relato del ministerio fiscal.

Frente a ello, el hombre ha señalado que esta mujer le pidió ayuda porque su marido «le daba muchas palizas» y lo que pretendía era que éste se enamorase más de ella para que no le pegara más. También ha dicho que «nunca» le hizo un ritual en su casa; que no la metió en la bañera; ni la tiró sobre la cama ni la penetró. De hecho, ha señalado que era ella la que se insinuaba a todos sus amigos y que él le tuvo que decir que tuviera cuidado, porque su marido «era un sicario».

Posteriormente, ya en diciembre de 2009, en un domicilio de la localidad valenciana de Benetússer, el hombre le dijo a otra clienta, con el pretexto de que era necesario realizar un ritual de baño con frotamiento con huevos de gallina, que abriese las piernas, a lo que ella se opuso, y le pasó los huevos por la vagina, sin llegar a introducírselos, según el mismo relato. En enero de 2010, en la misma vivienda, el hombre se abalanzó sobre esta última clienta mientras ella chillaba diciéndole que parara. Le tocó por todas partes e introdujo la mano por dentro de su ropa, mientras ella se oponía dando manotazos y patadas.

Sobre estos hechos, el acusado ha indicado que conoció a la mujer por parte de un ex amigo y que acudió a él porque «tenía que irse presa porque le habían pillado con 20 kilogramos de cocaína. Yo le decía que no le podía quitar eso de encima», ha relatado. Así, le dijo que se tenía que hacer una limpieza espiritual con unos huevos, pero «no le dije que se metiera en la bañera ni me introduje con ella», ha matizado.

En el mismo mes de enero, en el domicilio de otra clienta, ubicado en la localidad valenciana de Picassent, el hombre le dijo que quería acostarse con ella, la tocó e incluso se puso encima con esta intención. Finalmente, aprovechó que la mujer se encontraba mareada por haber consumido alcohol y consiguió mantener relaciones sexuales con ella.

Respecto a esta mujer, el hombre ha relatado que le llamó porque «se quería suicidar» y que después de que él le explicase la «teoría del prisma, de cómo ver las cosas», «se encantó» con él. «Creía muchísimo en lo que yo decía y al quedarnos solos, en la misma cama, dos personas guapas y jóvenes, tuvimos una relación sexual», ha dicho. Por estos hechos, el hombre se enfrenta a una pena de 22 años de prisión por un delito de violación; dos de agresión sexual y uno más de abuso sexual con penetración; y una prohibición de aproximarse a las víctimas a menos de 300 metros.

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7. Santería, macumba y vudú. FUENTE: Diario de Xalapa

El origen de la Santería, Macumba y Vudú se registra a partir de 1520, con la llegada al continente americano de los africanos yorubas, quienes temerosos de ser castigados por herejes empalmaron sus deidades u orishas con los santos cristianos de sus amos, los conquistadores europeos. También se considera que el trasfondo del sincretismo que ocurre entre la religión Yoruba y el Cristianismo fue debido a la creencia de la negritud de que sus amos poseían un poder vital superior al de ellos. De lo contrario, los blancos serían los esclavos y no ellos, los negros. Además del sincretismo que se origina en los tiempos de la esclavitud existen coincidencias devocionales entre yorubas y católicos.

Según explica Rosa María Campos en su artículo sobre estos cultos en la serie “Al encuentro de lo sagrado”, que publica periódicamente el Diario de Xalapa, la religión Yoruba: Santería en Cuba, Miami y Nueva York; Macumba en Brasil; Vudú en Santo Domingo y Haití, como la religión Católica es monoteísta. Reconoce a un solo Dios, Primero y Único, Esencia, Sustancia y Vida. Pero a diferencia de un católico, para un devoto yoruba es imposible comunicarse con Dios sin el auxilio de sus santos o deidades mediadores: los Orishas.

Yoruba se ha extendido en América, también en Europa. ¿Se deberá al derrumbe de algunas religiones tradicionales? o bien porque este culto no ofrece recompensas en el más allá, sino en el ahora y el aquí, lo que ha convertido a la Santería, Macumba y Vudú en la religión de los desdichados del mundo, quienes en su desamparo y desesperación se abrazan a esta creencia para mitigar su abrumadora carga de miseria, no obstante que tengan que invertir buenas cantidades de dinero en ritos y ofrendas para congraciarse con los Orishas, sus mediadores con lo Divino, para tenerlos contentos, obtener salud, amor, dinero y además poder, para que a su vez el devoto pueda aplicarlo en curaciones y encantamientos.

Resulta interesante conocer la concepción Yoruba de la Divinidad y enterarse de cómo se origina el sincretismo entre los Orishas y los Santos católicos. «Obatalá, por ejemplo, se empalma con la Virgen de las Mercedes. Obatalá es la deidad de la paz y la armonía. Recibió sus dones de Olofi, el Dios Creador, cuando se cansó de reinar sobre la tierra. Este Orisha es protector de ciudades y templos. Se viste de blanco y se le reconoce como un caballero con una lanza en las manos. Cura todos los males mentales, pero para ello, el sacerdote Babalo o Barilocha tiene que verter agua de coco sobre la cabeza del doliente.

Changó o Santa Bárbara, es el santo del fuego y el rayo. Otorga poder sobre los enemigos y también es símbolo del placer sensual. Se le invoca para que apacigüe una fuerte tempestad. Para ello se queman palmas bendecidas por la Iglesia Católica, precisamente el Domingo de Ramos. Su color es el rojo. Elegguá se le representa como Santo Niño de Atocha o San Antonio de Padua. Este Orisha abre todas las puertas a las oportunidades y aparta al creyente todos los obstáculos. Para obtener su gracia hay que colocarle puros o cigarros encendidos. Este Orisha es adicto al tabaco. Esta deidad se viste de morado.

Oshún es Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, Patrona Cuba, del oro, el amor y los matrimonios. Es la deidad de las aguas fluviales y la Venus del continente africano. Es una mujer bella, coqueta que siempre lleva un espejo en la mano. Su color: el amarillo. Oggún, San Pedro, el Orisha de la guerra proporciona trabajo a los desempleados. Él junto con Changó, son los santos yorubas muy populares en Cuba. A Oggún se le ponen ofrendas para proteger los empleos, y en las tiendas para que lleguen clientes. Se le invoca para las curaciones difíciles especialmente en tumores y afecciones de la piel.

Orúnla o San Francisco de Asís, abre las puertas del pasado y del futuro. Es el dueño de la Tabla de Ifá, por medio de la cual se puede adivinar el futuro. Se cuenta que Changó tenía en su poder la Tabla de Ifá pero que se la cedió a Orúnla a cambio de que le concediera habilidades para la danza. Orúnla nada tiene que ver con hechizos ni curaciones, solo tiene poder para la adivinación. Yemayá o Virgen de Regla, Patrona Del Mar, reina de la fertilidad y la maternidad. La deidad más amada de los yorubas. Su color es el azul.

La Trinidad Yoruba Olofi- Olordumare-Olorun

Como a los practicantes y devotos de la religión Yoruba les resulta difícil entender toda la grandeza de un Dios Único, lo dividen en tres: Olofi, quién que trata directamente con los Orishas y los hombres. Olordumare quién representa la ley universal y Olorun, la fuerza vital, la energía universal. Olodumare creó al primer hombre y se equivocó, pues al crearlo a su imagen y semejanza: bello, inteligente, poderoso e inmortal, este hombre se volvió arrogante, engreído y traicionó a su propio creador.

Entonces Olodumere decepcionado trato de destruir a Omo Oba, (así se llama el primer hombre yoruba), pero como es inmortal logró esconderse en las entrañas de la tierra, de donde sale para incitarnos a infringir todas las leyes y cambio su nombre por Olosiy. Pasó mucho tiempo y Olodumare creó a otro hombre: Obatalá, para que él gobernara a la tierra, pero ya no le otorgó la inmortalidad y además le puso a Olofi, para que lo vigilara. Olofí es uno de los tres espíritus que complementan la trinidad de Olodumare.

Ya instalado en la tierra, la primera tarea de Olofi, para asegurar la paz, fue poner en manos de Obatalá once mandamientos, casi idénticos a los de la religión Católica y Obatalá obediente siguió las instrucciones de Olofi. Y para siempre se vistió de blanco. Obatalá se identifica como un hombre a caballo, sosteniendo una lanza en la mano. Su esposa Oddudúa, es una negra que se representa sentada amamantado a un niño. De la unión de Obatalá y Oddudúa nació Yemaya, de quien, a su vez, nacen catorce dioses, entre ellos Changó y Oshun, la venus del panteón yoruba. Después los yorubas agregaron a su lista más dioses como Babalú Ayeé, patrón de los enfermos y el Elegguá.

Las siete Potencias

Obatlá, Elegguá, Changó, Oggún, Orúnla, Yemaya y Oshún son conocidos como las Siete Potencias, que corresponden a los siguientes santos católicos: Obatalá (padre de los orishas yorubas es Nuestra Señora de la Merced), Eleggua (San Antonio de Padua o santo Niño de Atoche), Changó (Nuestra Señora del Monte Carmelo o Santa Bárbara), Oggúm (San Pedro), Orúnla (dueño de la Tabla Ifá, sistema de adivinación de la Santería en el que se emplean caracoles marinos), San Francisco de Asís), Yemaya (Nuestra Señora de Regla, la deidad de las profundidades oceánicas, la que posee todos los atributos míticos de la luna), Oshun (Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba. Mamá Cachita, Yeyé -Cari y Yeyémaru).

Según los yorubas, unidas estas deidades tienen una fuerza avasalladora. Fuerza que trabajara en beneficio del creyente para que resuelva cualquier problema, por difícil que se le presente. También obteniendo la gracia de estos siete Orishas unidos en su trabajo, el devoto encontrara paz, armonía, amor y oro. Se le abrirán todas las puertas que él toque y se apartaran de él todos los obstáculos en su camino.

Pero para lograr la gracia de estos Orishas hay que instalarles un altar que deberá ser fiesta de colores y de olores, utilizando para ello siete velas de diferentes colores. Bellos platitos con comida y dulces; vasos con agua de coco y ron. También puros, cigarros, vasijas llenas de mil, piedras, caracoles, girasoles naturales, para situar en medio de todo esto siete estatuillas que representen a las Siete Potencias y así obtener de ellos permanentemente «ire» ( buena suerte) y «ache» gracia y poder. Las peticiones tendrán que hacerse en Yoruba, para que las entiendan.

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8. Representante uruguaya del culto umbanda afirma que sufren discriminación religiosa. FUENTE: La República

Reproducimos a continuación un artículo firmado por Susana Andrade, representante del culto umbanda, que publicó después de Navidad el diario uruguayo La República, y en el que se relata en primera persona la experiencia y el estudio sobre este culto sincretista afroamericano.

Fui invitada junto a representantes de otras religiones por la Cátedra de Antropología Social de la Facultad de Humanidades y Ciencias, Programa de Investigación en Antropología Visual, de la Imagen y las Creencias (Piavic)- Fhuece, e Instituto Universitario Claeh, a colaborar en el ciclo de conferencias «Jornadas de Estudios sobre religión, memoria, política y ciudadanía en el Río de la Plata». El tema era: religión en el Uruguay: perspectiva desde los actores religiosos».

Luego de un apretado balance, la proyección a futuro a pesar de serias y perpetuas dificultades, resulta positiva en cuanto al avance en la compresión social de lo que es Umbanda. Para esto abordé distintos aspectos enumerando dificultades y logros, entendiendo necesario posicionarnos para proyectarnos, análisis que trasciende este espacio.

El término «Umbanda» ha devenido un genérico que denomina usualmente todos los rituales monoteístas de matriz africana que se practican en Uruguay. A saber: La propia Umbanda, Candomblé, Batuque y Kimbanda.

El concepto «sociedad hegemónica», supone una visión del colectivo basada en valores preestablecidos, que rechaza o margina lo diferente por diferente. Es una interpretación del mundo parcial y globalizada. Detenta los medios de producción, de difusión, genera modelos y opinión a través de estos y otros mecanismos como la educación y dentro de ella los hechos históricos contados desde un sólo perfil. Tiene poder social y por supuesto económico, y flota en el imaginario merced a sistemas subliminales o abiertos de convencimiento.

Es lo que llamaríamos la estructura hecha y desarrollada a medida de la cultura dominante fundamentalmente eurocéntrica o etno céntrica, a cuyo servicio está el poder ideológico. Dos ejemplos de cómo se manifiesta esa SH:

a) La Navidad es una celebración prácticamente internacionalizada de origen cristiano. Hecho consumado desde una interpretación religiosa más o menos explícita y prácticamente incuestionable. Las sociedades pretendidamente laicas lo toman, le han cambiado el nombre, etcétera, pero no les pasa por la cabeza suprimir el asueto y menos combatir su simbología.

Me pregunto qué pasaría si los umbandistas pidiéramos que el día de Yemanjá fuera feriado, o el Yom Kippur o día del perdón de los judíos o el Ramadán de los musulmanes estuviera en rojo en el almanaque. Planteos absurdos si nos paramos en una plataforma asumida como cierta sin analizar. Que se entienda que no voy contra la esencia navideña que me parece tan respetable como otras manifestaciones de fe. Son muchísimas las construcciones culturales pertenecientes a la religión impartida por Cristo aceptadas como válidas sin cuestionamientos.

b) El archi popular «diablo» o «Satanás» principal enemigo del Dios también cristiano. El ángel caído Luzbel, que incluso tiene un sinnúmero de adaptaciones locales, «mandinga» en el argot rural sudamericano, «tinhoso», «capeta» en los rituales afrobrasileños, está instituido como encarnación de la maldad e incluso pasó a ser un adjetivo calificativo. «Sos un diablo», «sos el demonio» como sinónimo de ser no solamente malos, sino malísimos.

¿Y por qué quien no pertenezca a la religión cristiana reconoce como válidos tales axiomas y acepta o se le impone acreditar una realidad al fin y al cabo, subjetiva? Es una ley no escrita. Son códigos sociales de comunicación impuestos históricamente. Un lenguaje propio de una colectividad religiosa se globalizó y es muy difícil por no decir imposible, luchar contra eso aunque gritemos que nos lastima cuando desde los canales de televisión diariamente desde hace más de una década nos demoniza la Iglesia Universal del Reino de Dios.

Los afroumbandistas en nuestra cosmogonía no tenemos un «diablo» aunque sabemos que existe la maldad como energía que debemos combatir para ayudar a la gente, pero no hay un señor o una señora de la maldad en el universo Umbanda. Sin embargo, al Satanás, invento de los cristianos lo padecemos todas y todos y nosotros los afrorreligiosos peor que nadie pues se emparenta esta figura con nuestros cultos al presuponernos «brujos», «macumberos», «hechiceros» o hacedores de magia negra o sea invocadores del tan mentado Satán.

La palabra «macumba» de origen bantú, si bien era un instrumento africano de percusión usado en ritos ancestrales, se asocia también a la ceremonia espiritual de invocación hecha clandestinamente por el esclavo pues el amo europeo prohibía cualquier atisbo de unidad que pudiera redundar rebelión, con la consecuente pérdida de mano de obra gratis.

El cruel silogismo funciona más o menos así; Satanás es la peste, los macumberos son Satanás, la macumba y los macumberos son peste. Esto es discriminación religiosa y está penalizado en nuestro orden jurídico aunque no haya jueces dispuestos a hacer efectiva esa parte de las leyes que da igual si existen o no en nuestro caso.

Con agrado, debido al sincretismo, y no por la obligación de la tradición, reafirmando sin embargo mi posición contra hegemónica y a favor de la autodeterminación de los pueblos y las comunidades, les deseo en este final de ciclo y para el año que entra regido por la Orixá Oxum dueña de los ríos y del agua dulce que perpetúa la vida, mucha armonía y prosperidad, acuerdos logrados sobre bases importantes de actuación en beneficio del conjunto de la sociedad, pues ella es la reina de la calma y las negociaciones. Mucha salud y no más caridad sino igualdad.

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9. El culto umbanda se populariza entre las clases humildes de Argentina. FUENTE: Diario de Morón

Envueltos en una vorágine de nuevas religiones, de cultos y ritos, las personas cada vez más se alejan de la Iglesia católica en busca de soluciones rápidas sin mayores sacrificios. Sin embargo, la religión Umbanda es una de las más populares ya que se acomoda mejor a los bolsillos de los sectores más humildes, aunque desembarcó al país de la mano de los sectores medios. En un estudio realizado en 1995 por una Comisión Parlamentaria de la provincia de Buenos Aires acerca de qué grupos podían considerarse peligrosos, la Umbanda, nacida en 1920 en Río de Janeiro (Brasil) recibió el segundo mayor número de menciones posicionándose detrás de los “Niños de Dios”. Lo cuenta Cecilia Di Lodovico en el Diario de Morón.

Una salida mágica

Según Alejandro Frigerio -doctor en Antropología (UCLA), investigador del CONICET y profesor de la maestría y el Doctorado en Sociología de la Universidad Católica Argentina- la Umbanda se ganó el lote de “secta” debido a la desinformación y a la utilización peyorativa de esa palabra en los medios de comunicación y la dicotomía Iglesia católica vs. religiones alternativas confundió aún más las cosas.

En el Partido de La Matanza, que mantiene más del 50% de su población bajo la línea de la pobreza, la Umbanda es uno de los cultos más populares entre quienes desean encontrar trabajo, amor, dinero y la solución de rencillas hogareñas o la mágica salida a la violencia familiar, la rehabilitación de adicciones o la sanación de enfermedades comunes o fatales. Así de grande es la órbita de atracción de una “religión legítima e inscripta en la secretaria nacional de culto de la nación”.

Sin embargo, sus características permiten convertir a cualquier “chanta” en un “pai” o sacerdote que estafa a sus fieles, o lo que es aún más grave, en un líder sectario. Como lo explica el antropólogo: “se transmite oralmente y no hay una cópula burocrática que apadrone las practicas y creencias, algo que pasa en todas las religiones que no están homogeneizadas y estructuradas”.

La mayoría de las personas que acuden a la religión umbandista lo hacen en un estado de debilidad emocional tal que invita a la incredulidad. Es por esta razón que quines participan del culto o lo desean hacer deben permanecer alertas porque, a pesar de que “la umbanda no es más peligrosa que cualquier otra religión y, en un contexto ritual específico y correcto, es una experiencia que entra dentro del rango de la normalidad”, es de fácil acceso a quienes buscan sacar provecho de la ingenuidad de la gente o, lo que es peor, debido a su orden mágico que estimula a la fantasía facilitando la tarea de individuos desequilibrados.

No obstante, es imposible determinar cuantos son los templos umbandistas que existen hoy en La Matanza. Debido a su naturaleza que tiende a la diversificación, solo se encuentran datos disponibles en el Registro de Cultos, que son incompletos ya que sólo figuran 67 en todo el país, cuando solamente en un diámetro de cinco cuadras en la localidad de González Catan tres se encuentran en actividad.

Un cóctel que da miedo

En Oro Verde (Km 36 de la Ruta 3) el frío nocturno se hace sentir, en la penumbra sólo se escuchan voces que cantan al ritmo de tambores y una familia entera intenta descubrir la locación del templo umbandista ¿Qué es lo que impulsa a mamá y a papá a llevar a sus hijos a presenciar un rito ancestral practicado por los esclavos negros en Brasil, donde se mezclan bebidas alcohólicas, el sacrificio de animales, tabaco, vestimentas de época, espíritus y hierbas? Un escenario bastante aterrador para aquellos que no conocen los orígenes y fundamentos de la religión, pero comprensible desde su estudio y observación.

Por empezar, por mucho que espante a varios, el sacrificio de animales -con cuya sangre se bañan- no debe ser vedado ya que la Constitución Argentina permite la libertad religiosa y el sacrificio no infringe ninguna ley, “a uno le puede gustar o no, pero están en su derecho, además en el caso de los nuevos movimientos religiosos estigmatizados como sectas es la imagen que se trasmite a través de los medios de comunicación”, alega Frigerio y agrega que “la Umbanda constituye un nuevo movimiento religioso en la Argentina y forma parte de un fenómeno mas amplio de expansión de religiones”.

¿De que se trata?

Nacido en Río de Janeiro en 1920, el umbandismo se trata de un culto sincretista de religión africana mezclada con el catolicismo popular, cultos indígenas, espiritismo kardeciano y ocultismo. Al desembarcar en América, los esclavos africanos se vieron despojados de su religión por la fuerza del catolicismo, es por ello que, mediante el secretismo continuaban sus creencias venerando a los orixas, fuerzas de la naturaleza creadas por Oxala (Dios), asimilándolos con los santos católicos, por ejemplo Xangó, es representado por San Jerónimo.

Los umbandistas creen que esas divinidades se incorporan en los “mediums” para “hacer el bien” y comunicarse con Dios. Asimismo, convocan a los espíritus, seres que vivieron -llamados caboclos- caciques de tribus indígenas o sus descendientes o a los africanos o bahianos que murieron víctimas de la esclavitud. “El tabaco utilizado en las ceremonias tiene el mismo significado que el chamán indígena: entras en contacto con los espíritus a través del humo”, explica Fernando Argüello, pai pequeño.

“En el momento del trance y del contacto con las deidades, los bailes juegan un papel muy importante y siempre están acompañados por tambores. En el momento de la incorporación la persona gira, porque la entidad llega como un remolino” relata el joven, fiel creyente. Sin embargo, los psicólogos escépticos afirman que lo que en realidad sucede es que se adormece la conciencia y aflora el inconsciente, habría autogestión o auto-hipnosis que llevan a la ilusión al autoengaño.

La mirada de los umbandistas

Fernando Argüello, un pai de 23 años, vive en González Catán y sueña con ingresar a la licenciatura de Educación Física de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), pero el culto que practica no es convencional. “La religión tiene mala fama porque si una persona que desconoce nuestros fundamentos pasa por una casa y escucha tambores, gritos y cantos, no va a entender nada y va a pensar: acá están todos locos”, insinúa Fernando y argumenta que “hay rituales que no coinciden con el concepto convencional de religión, pero que no coincida con las religiones más oficializadas no quiere decir que sea mala”.

Fernando no sólo se refiere a los cantos y tambores, sino también a las figuras “demoníacas” que presenta su dogma, pero “son denominadas así porque la religión católica nos enseñó a que esos seres con esas características son diabólicos cuando en realidad no representan al demonio en la Umbanda”. Por otro lado, explica e indica que “Exú es el culpable de que a la religión la traten de secta porque este orixá tiene todas las características que tenemos nosotros, los seres humanos, es decir es agresivo puede ser malo, puede ser bueno, puede ayudar, puede hacer daño, y eso lo hace según lo que la persona le diga”.

O sea que, el riesgo es latente porque los orixá responden también a personas malintencionadas, “la religión no es mala sino que las personas los son”, señala Fernando. Su mamá, la mai Marta, agrega que “las entidades que incorporamos, personas ya fallecidas que eran de la religión, llegan con la misión de ayudar a la gente pero también desean saciar sus necesidades terrenales como por ejemplo tomar y fumar otro aspecto que hace ver mal a la religión en la opinión pública”.

Además, continua, “mucha gente no entiende el tema de sacrificio de animales y piensa que es un matadero pero nada más alejado que eso. Si matamos un gallo, la sangre representa vida, nos bañamos en sangre del animal muerto para hacer nacer un santo, eso si, no lo recomiendo para el pelo”, bromea pero se apresura a precisar que todo animal de granja que sacrifican.

No obstante, ambos son concientes del peligro que se adhiere a su credo y advierten que “existen muchas personas que usan la religión para lucrar”, y Fernando asegura que conoció gente proveniente de otros templos que “llegaron en un estado terrible a mi casa porque asistieron a otras casas donde sólo buscaban aprovecharse de ellos, porque al no ser una religión que está organizada cualquiera puede autoproclamarse pai, nosotros no podemos hacer nada más que aconsejar”. Por su lado, Adrián, colectivero e hijo de religión del templo de la familia Argüello, señala que “hay lugares donde circula droga, alcohol sin razón, templos que utilizan la religión para maquillar vicios personales”.

Testimonios de la “magia” umbanda

Adrián, colectivero e hijo de religión del templo de la familia Argüello, revela como se convirtió en creyente umbandista: “entre por problemas de salud, tenía un problema en los pies, se me resecaban y me sangraban, algo que no soportaba más me estaba comiendo los pies; me cansé de ir a médicos parapsicólogos, no había con que dale, cremas, inyecciones. Un día un muchacho me dijo que iba a intentar curarme el mal, acepté porque ya había probado todo. Cuando entré me llamó la atención no era una iglesia no era un consultorio parasicológico, al darme cuenta que era umbanda casi salgo corriendo pero me convenció y me quedé a una sesión dedicada a Exú, me llamó la atención que entren a girar. Cuando llegó un exú agarró un churrasco me pasó por los pies, yo pensé: está loco, no entendía nada. Pero yo juro por mi hijo que cuatro días después de eso ya se me habían cerrado las heridas del pie, nunca más volvieron, y así como un montón de problemas que tenía en mi vida personal”.

Zunilda Celada, vecina de Ramos Mejía, asiste al templo de la Mai Vanina -situado en Santa María y Chile (San Justo)- cada vez que un problema la aqueja. “Mi hijo es un desastre, es un borracho incurable, pero gracias a la ayuda de la mai, la novia no lo deja, también me ayuda con los dolores que tengo en las piernas, eso sí, no asisto a las ceremonias porque me da impresión”. Al igual que Adrián, Zunilda continua firme en su fe católica, “yo soy católica, pero no creo en los curas, una vez uno de una iglesia muy conocida de Ramos me pidió que le describa como me masturbaba, a partir de ese día le tomé odio a los curas”.

El Mano Santa

A tres cuadras del templo de Argüello se encuentra la casa religiosa del Babalorixa (pai) Héctor y la Lalorixa (mai) Liliana de Oxala, pero ambos santuarios no tienen relación porque, según Héctor “piensan diferente”, pero Fernando arremete con la observación de que “en muchos templos no se práctica la umbanda verdadera, sino que atraen a la gente con lo básico de la religión y los versean”. Según Héctor, la gente acude a él para “liberarse de espíritus e irse con carga positiva” y aseguró que “existe el bien y el mal” en la religión pero no dio más detalles sólo detalló que “cada cual cuida su casa”.

Marta Argüello, mai umbanda con 18 años de religión a cuesta, replica que “a la gente le atrae la magia y hay gente a la que le gusta mentir”. Juan Carlos Argüello, esposo de Marta y padre de Fernando, es conciente de que la gente teme a su religión pero afirma que esto es provocado por el temor a lo desconocido y que “embolsan a todos los ritos en la misma bolsa, acusándonos de sectas”. En tanto, “la Secretaría de Cultos de la Nación se limita a registrar los cultos y templos pero no hace un control de lo que ocurre dentro de las instalaciones religiosas”, indica indignada la familia. Además no hay que olvidar que las zonas carenciadas es en donde dominan las creencias afrobrasileñas, porque prometen soluciones al alcance de la mano, pero que muchas veces son guiadas por estafadores.

¿Un rito serio o un invento?

Pero, ¿qué son los umbandas, una secta, un grupo religioso o un invento?. “En primer lugar hay que deshacerse del sentido peyorativo de la palabra secta y despojarse de esa idea de que todo lo que no es oficial es secta, porque da mucha información trillada ya que está asociado a muerte, a lo demoníaco, pero nada que ver. Lo que sí se puede decir es que determinado grupo practica un sistema sectario”, desarrolla el investigador.

La autonomía, la desunión y diversidad de los templos umbandistas es un gran problema ya que facilita la generación de una tendencia sectaria, “cualquiera se puede transformar en pai, de manera que el posible creyente queda a merced de cualquier chanta peligroso”, advierte. Además, la religión umbanda trata con misterios, magia, mitos y espíritus produciendo temor en los fieles y generando en el pai o en la mai un cierto poder sobre los demás, cuando esto sucede, “el sacerdote umbanda posee poder sobre todo, ya sea la sexualidad, la plata o la mente del creyente”.

Un elemento que cuestiona el experto escéptico Federico Resnik es la facultad de incorporar espíritus en el cuerpo de los umbandistas, elemento presente en el espiritismo de Allan Kardec. ¿Cómo se logra? Existen varias técnicas, entre ellas “girar”: “comienzan a danzar hasta que quedan supuestamente posesos. Son movimientos de hiper respiración una técnica utilizada para perder el conocimiento; luego comienzan a hablar en la supuesta lengua de la entidad que incorporaron”, indica. Pero se mantiene escéptico y afirma que “definitivamente no creo en la posesiones umbandas, portuñol habla cualquiera, no hay una demostración explicita de que un tipo poseso puede hablar efectivamente otro idioma, aunque eso no quita que el umbanda sea serio o no, se respeta como cualquier otro tipo de creencia”.

Si, como confirmaron Adrián y Zunilda, la mayoría de los creyentes del credo continúan siendo católicos, se presenta el siguiente interrogante: la Umbanda: ¿Religión o negocio? Es decir, una persona puede asistir regularmente a misa católica pero cuando tiene un problema acude a lugares que le aportan un resultado inmediato, a un módico precio (la sesión de clarividencia mediante el jogo de buzios cuesta alrededor de 30 pesos). “Todos los trabajos se cobran”, puntea Marta Argüello. En este sentido, el coordinador de ASALUP alega que “los umbandistas hacen de todo: son sanadores, destraba caminos, parasicólogos y violan todo el tiempo el ejercicio legal de la medicina” (Ley 17132).

Otro tema es el “ambiente”, aspecto que se trabaja mucho en los rituales, debido a que resulta clave para la sugestión del pai y de la mai, de los fieles y del cliente (o asistentes). “El cliente necesita una imagen sugestiva y para ello son necesarios elementos como: imágenes de dioses, velas, inciensos, olores raros y es posible que se utilicen especias alucinógenas como marihuana que se mezclan con otros aromas, y ahí es cuando todos vuelan inclusive el cliente”, asevera.

Respecto a las personas que comienzan a asesorarse por umbandistas, Resnik cree que “los que llegan a la umbanda lo hacen en un estado vulnerable, muy permeable, es gente que no tiene otra salida, dentro de esa permeabilidad el proceso de conversión es mucho más fácil y al pai le interesa que el templo tenga fieles porque hay que mantenerlo”. Finalmente, reflexiona: “no coincido con la Umbanda pero lo respeto y creo que puede ser visto como un movimiento religioso pero ¿qué es serio y que no es serio?”.

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10. Una revisión exhaustiva de la presencia del candomblé en Brasil. FUENTE: JC on line

El portal informativo brasileño JC on line ha publicado recientemente una serie de reportajes sobre el candomblé y su presencia en la zona de Grande Recife, firmados por Davi Lira. Los reproducimos a continuación.

Pernambuco é um dos estados brasileiros com mais força no candomblé

O candomblé sobrevive até hoje porque não quer convencer as pessoas sobre uma verdade absoluta. Para o etnólogo com sangue baiano Pierre Verger, falecido em 1996, ao contrário da maioria das religiões, esse culto de origem afro-brasileira, com mais de quatro séculos de história, confere certo grau de dignidade aos descendentes de escravos como nenhum outro rito.

«O que eu acho é que na Bahia há um certo prestígio e orgulho em ser negro, por causa do candomblé». Segundo Verger isso pode ter a ver, inclusive, com o fato dessa religião ser também admirada pelos brancos. Sem perder de vista, é claro, e não deixando de considerar toda a essência ritualística e da vasta riqueza dessa tradição iorubá (grupo étnico da África Ocidental que influenciou o candomblé local).

De acordo com os organizadores da 4ª caminhada dos terreiros de matriz africana e afro-brasileira do Estado, ocorrida no dia 4 de novembro no Marco Zero do Recife -proposta com o objetivo de lutar contra a intolerância religiosa-, depois da Bahia, Pernambuco é o segundo estado com maior contingente de negros do País. O Estado ainda é autoproclamado como o de maior população de candomblé, umbanda e jurema (outros dois ritos de matriz africana); e como um dos estados de maior culto no país dessas religiões.

«Somente aqui existem cerca de 800 terreiros vinculados à Abycabepe, que tem como ponto central o Museu da Abolição da Madalena (Zona Oeste do Recife)», afirma o presidente da Associação dos Babalorixás e Yalorixás dos Cultos Afros do Estado de Pernambuco, Manoel do Nascimento Costa, o pai de santo do Terreiro de Pai Adão. Segundo «Papai», como é conhecido, somente ligado diretamente à Casa de Água Fria existem cerca de 65 pessoas, todas descendentes de populações quilombolas e com ancestrais africanos vivendo no mesmo terreiro. Todos participando efetivamente da rotina de reverências às divindades sagradas, que não são diárias, na verdade, acabam sendo bem ocasionais.

No candomblé não existe vida pós-morte e tudo é guiado por uma lei de santo. São regras de conduta, principalmente a ser cumprida dentro dos terreiros, que não estão contidas em nenhum tipo de livro sagrado, e que podem variar de terreiro para terreiro. «Apesar desse aspecto difuso, as práticas estão completamente fundamentadas em uma rica mitologia transmitida de geração a geração», afirma o pesquisador da Universidade de São Paulo, Armando Vallado, a partir de um amplo estudo sobre o tema, que vincula a forte hierarquia dos terreiros aos conflitos que surgem nas estritas regras que são impostas aos filhos de santo, tudo em nome da fé nos orixás, invocados principalmente através das cantigas de xirês durante os festejos religiosos (os toques).

Conheça os 15 principais orixás cultuados no candomblé

Não existem compromissos de ordem moral que regulem as relações do fiel com a sociedade em que ele vive. A afirmação é do pesquisador Ronaldo Prandi (USP), e aponta que no candomblé, não interessa intensamente o que o fiel faça fora do terreiro, importa muito mais o que ele faz dentro. E para enfrentar as situações de conflito, o filho de santo vai contar com a força e proteção de uma divindade.

«Em princípio, um orixá é um antepassado da família, que às vezes se apondera da pessoa, então ela cai no santo, com se diz, sem fingir, numa possessão verdadeira», afirmava Pierre Verger, depois de viver por mais de 17 anos na África. A divindade é uma espécie de arquétipo, um modelo ideal do comportamento do fiel. Quando ocorre o momento da posse, do transe, revela-se o que está no inconsciente, passando a exprimir a verdadeira personalidade desse filho de santo.

«Eu nunca fiquei em transe, não surto nada não, mas acho bonito o ritual», afirma o ex-frei baiano Del Verdi, frequentador de terreiros há dois anos, durante visita ao Sítio de Pai Adão pela segunda vez. Verdi não descobriu por si só o seu orixá, contou com o apoio de pais de santos durante a leitura dos jogos de búzios.

Depois do processo de iniciação e convívio, a relação com os santos se dará a partir de uma série de regras, tabus, oferendas e sacrifícios animais. «O Xangô do Nordeste (outro nome para o candomblé do Estado) dá ênfase ao sacrifício como forma de solucionar o problema universal da culpa, ao contrário das outras religiões do Brasil, que procurariam a solução por via ética», afirma o pesquisador Anilson Lins, antropólogo da UFPE, autoridade pernambucana no assunto, em sua obra Xangô de Pernambuco.

Segundo ele, o sacrifício nessa religião se vincularia a uma noção existente entre os fieis de dívida e obrigação para com as divindades. E são muitos os deuses cultuados no candomblé. O número varia de nação para nação (espécie de subdivisão). Os orixás de tradição Ketu (cidade africana), também com fortes laços da cultura iorubá cultuam aproximadamente 15. Confira abaixo o quadro feito pelo JC Online vinculando as divindades aos seus principais cultos, obrigações, rituais e características.

EXU: O Brasil possui poucos terreiros com filhos iniciados para essa divindade. Exú é tão imprevisível que não dá tempo para se cumprir o que ele manda. É contraditório e afeito às maldades. É paradoxal por natureza. Não se traja de branco, pois esta é a cor predileta de Oxalá, divindade da criação, visto como seu opositor. Os filhos de Exu não devem carregar nada na cabeça, nem usar preto e vermelho.

OGUM: É a divindade da Guerra. Conquistador e obstinado. Nos terreiros há sempre uma representação material de Ogum ao pé de alguma árvore. Esse orixá não gosta de ser visto cara a cara. É conhecido nos mitos como divindade misógina, com características de amante viril e sexualmente potente com as mulheres. Não tolera mentiras e atribui aos faltantes forte represália.

OXÓSSI: Mais tranquilo que Ogum, irmão que o criou; Oxóssi é a divindade da caça e da abastança alimentar. Elegantes, desconfiados e provedores, aos filhos de Oxóssi está proibido o consumo de mel e das bebidas alcoólicas. O orixá não gosta que seus filhos caminhem pela noite sozinho ou em locais escuros.

OSSAIM: Irmão de Exu, Ogum e Oxóssi, Ossaim é patrono da vegetação da qual o povo de santo retira as folhas utilizadas nas funções litúrgicas e no preparo de porções mágicas que curam doenças. Ossaim não gosta de viver sozinho. Aos seus filhos fica proibido assobiar nos terreiros. Povo de Ossaim não dança nem brinca se apoiando numa perna só, e nunca deve fantasiar-se cobrindo um dos olhos.

LOGUM EDÉ: Filho de Oxóssi e Oxum, é uma divindade considerada bissexual pelo povo de santo. Não se pode vestir Logum Edé somente de azul-turquesa, cor predileta de Oxóssi, sem a presença do amarelo de sua mãe Oxum. Seus filhos não podem mudar de ideia constantemente. Não devem brincar com espelhos, pois, como Narciso, o orixá aprecia ficar mirando seu corpo e beleza.

OBALUAÊ: Deus da varíola e das doenças contagiosas. Obaluaê ou Omulu é conhecido como um divindade que mais tabus impõem ao povo de santo. Temido nos terreiros de Candomblé, seu nome dificilmente é pronunciado em vão. Seus filhos não devem se vestir com as cores preta, branca e vermelha conjuntamente. Preferencialmente, não devem visitar cemitérios, hospitais ou outros locais onde a morte está presente.

NANÃ: É tida, na África, a mais antiga divindade das águas. No Brasil é considerada como a mãe de Obaluaê, Oxumarê e Euá, e é a divindade relacionada à morte. Antigos pais de santo alegam que Nanã tem verdadeiro horror ao sexo masculino, e ela dificilmente tem filhos homens. Seus filhos são solitários, moralistas e rabugentos por natureza. Não devem vestir-se com as cores lilás, marrom e verde.

OXUMARÊ: Divindade do arco-íris, da chuva e da movimentação dos astros, Oxumarê é representado pela serpente. Alguns terreiros o veem como divindade hermafrodita, oferecendo-lhe sacrifícios de animais de ambos os sexos simultaneamente. Gosta de tecidos coloridos, mas detesta que o adornem com laços. Como tudo que se multiplica, Oxumarê gosta de búzios, símbolo da fertilidade e da riqueza.

EUÁ: Orixá da invisibilidade, conhecida também como deusa da morte. É a divindade da castidade. Euá não possui nenhum homem em transe, e são raros aqueles que nos candomblés brasileiros são iniciados para ela. Ela também é conhecida como a divindade da adivinhação.Por respeito à sua avó mística, que é Nanã, seus filhos não devem comer rã nem se vestir de roxo.

XANGÔ: Deus do trovão, do fogo e da justiça. O assentamento de Xangô deve ser feito numa gamela de madeira, por determinação de Oxalá. Filhos de Xangô não comem feijão branco e nenhum tipo de fava, e não devem dormir debaixo de árvores, pois com isso instigaria o instinto suicida do orixá

IANSÃ: Orixá dos ventos e das tempestades, Iansã (ou Oiá) é também a divindade do fogo, assim como seu marido Xangô, a quem segundo alguns mitos, ela deu esse poder. Ela repudia o carneiro como oferenda. A seus filhos também está proibido o consumo de tartaruga e caranguejo, nem comidas temperadas com azeite de dendê. Não é permitido que seus filhos brinquem com fogo.

OBÁ: É uma das mulheres de Xangô, e dizem, a menos amada por ele. Enganada por Oxum, Obá decepou sua orelha para conquistar o amor de Xangô, conforme conta um mito. Por causa disto o povo de Obá não deve usar brincos. O metal dourado não deve estar presente nos adornos que seus filhos diretos usam. Eles não comem carneiro, ovo cru nem inhame.

OXUM: A mais amada das esposas de Xangô, Oxum é a divindade das águas doces e calmas, das fontes e dos regatos. Atribui-se a ela o princípio feminino da criação. No Brasil é conhecida como deusa do amor. Oxum odeia que lhe ofereçam quiabo. A deusa não permite que suas filhas entrem menstruadas em suas águas, podendo castigá-las com a esterilidade.

IEMANJÁ: É a divindade do rio Ogum, localizado na Nigéria. Na América, para onde seu culto foi trazido pelos escravos de tradição iorubá, transformou-se em deusa do mar. Aqui é também considerada a mãe de todos os orixás. Ao lado de Oxalá, é a divindade da criação. É a mãe das cabeças humanas, e por isso proíbe seus filhos de permitirem que qualquer pessoa lhes passe a mão na cabeça. A deusa não permite que suas filhas mudem o tamanho e o formato dos seios, este seria o seu maior tabu.

OXALÁ: É incontestavelmente a maior e mais respeitada divindade. Deus da criação dos homens, é também divindade do pensamento, do silêncio, do frio e dos defeitos físicos. No templo, todos os seus fiéis devem vestir-se de branco em qualquer circunstância, e o terreiro deve ser um local silencioso com todas as instalações caiadas de branco. Os filhos de Oxalá guardam com castidade a sexta-feira, dia que é considerado consagrado à divindade.

Fonte: Livro Lei do Santo – poder e conflito no Candomblé (2010) de Armando Vallado (Usp).

Terreiro de candomblé mais tradicional do Estado completa 135 anos

Só existem relações sociais com atos simbólicos. A afirmação da antropóloga inglesa Mary Douglas se vincula intensamente à prática religiosa do candomblé. Uma religião repleta de muitos rituais, tabus e uma imensidão de segredos. A fiel discípula do sociólogo Émile Durkheim acredita que os ritos são bem mais importantes para a sociedade que as palavras para os pensamentos. Ritos que essencialmente são transmitidos oralmente e pela memória de seus adeptos. Foi com essa lógica que o terreiro de nação Nagô – considerado o mais antigo do Brasil, conseguiu completar 135 anos de criação agora em 2010.

O «Terreiro de Pai Adão», localizado no bairro de Água Fria, Zona Norte do Recife, não comemora apenas sua fundação – ocorrida por volta de 1875; festeja também 25 anos de tombamento do seu patrimônio artístico e cultural pelo Governo de Pernambuco, ocorrido através do decreto N.º 10.712 do Conselho Estadual de Cultura. Se esses marcos comemorativos possuem um caráter mais protocolar, alheios ao dia dia desse «Ilê Obá Ogunté» (lar da rainha Iemanjá), o fato é que no final do mês de novembro a casa de santo, situada na Estrada Velha de Água Fria, promoveu uma das maiores reverências à mãe de todos os orixás, a grande deusa do mar.

O JC Online acompanhou todos os detalhes das reverências da «Festa da Casa» – um festejo ritualístico às divindades do candomblé, organizado pelos filhos, filhas, mães e pais de santos de cerca de 19 terreiros do Estado e de outras cidades do País, todos centralizados nos 4.000 m2 do «Sítio de Pai Adão». A reportagem acompanhou alguns rituais, entrevistou o babalorixá que comanda o Sítio – Manoel Papai, falou com outros pais de santos, conversou com adeptos e iniciantes da religião, e consultou alguns pesquisadores. Foram mais de seis horas de músicas (cantigas de xirê), danças e oferendas registrados em vídeos, fotografias e infográficos, tudo durante o toque (cerimônia de festejo) que se prolongou até as 4h da madrugada, realizado especialmente para Iemanjá, no último dia 20 de novembro.

Durante a imersão pelo sincretismo dessa religião não faltaram exemplos de pessoas – já iniciadas e envolvidas nesse processo, em estado de completo transe. É que no candomblé, uma das formas mais intesas de contato com a divindade é através dessa incorporação. Vai ser em clima de festa, que o inconsciente vai poder se mostrar e ser capaz de exaltar a própria personalidade das pessoas pelo orixá. A ideia, compartilhada pelo etnólogo francês Pierre Verger (1902-1996) é confirmada pelo praticante de Xangô (uma espécie de sinônimo para o candomblé praticado no Estado), o recifense Severino Pereira, de 27 anos. «Frequento terreiros há quatro anos; larguei o seminário e me encontrei completamente no candomblé. No momento do transe, Oxum entra em mim e me conduz», diz Severino.

Nas próximas matérias, mais informações sobre o candomblé, um histórico mais preciso do Terreiro de Água Fria e sobre o mítico Pai Adão. Além de dados mais detalhados a respeito do ritual do toque e sobre os 15 orixás dessa religião. Por fim, um espaço mais privilegiado para a grande divindade, centro de toda a comemoração. Todos os cheiros, perfumes, cores e flores da santa da casa, em detalhes, e da maneira mais transmidiática possível. Odò ìyá! (saudação à Iemanjá).

Mítico pai de santo é figura marcante do candomblé pernambucano

Pai Adão é mito. Um mito de nome fácil, Felipe Sabino da Costa, e também de codinomes complexos: Opê Oatamã, Adão Oxiriobá, Omoxebalatã. Sua história se confunde com a tradição do candomblé em Pernambuco, e seus ensinamentos influenciam até hoje a linha Nagô e outras nações dessa religião por todo o Brasil.

Nascido em 1877, é a figura máxima do Terreiro localizado no nº 1644 da Estrada Velha do bairro de Água Fria, Zona Norte do Recife. Da antiga denominação do local, «Chapéu do Sol», Pai Adão assumiu o comando do espaço religioso em 1916, ficando sob a condição de babalorixã (pai de santo) do terreiro «Obá Ogunté» por 20 anos. Liderança interrompida somente após seu falecimento em 1936.

«Ele é a figura central do nosso terreiro, mas a história é mais antiga, vem da fundação feita pela negra africana Inês Joaquina, a Ifá Tinuké, por volta de 1875», diz o atual pai de santo do terreiro Manoel Costa, célebre radiojornalista e carnavalesco; atual coordenador da Sala de Cultura das faculdades Barros Melo, em Olinda.

Segundo ele, a «Tia Inês» trouxe consigo algumas divindades, através de objetos simbólicos e sementes das duas gameleiras sagradas, existentes até hoje no espaço. O patrimônio cultural e artístico do Estado, destacou, inclusive o significado histórico desses pés de Irocó (ou gameleiras, ou baobás, comumente conhecidos). Segundo a madrinha do Terreiro de Pai Adão, Conceição Costa, dentro dessas imensas árvores constam toda uma série de instrumentos sagrados e artefatos religiosos.

Afora o simbolismo, o fato é que outros objetos sagrados trazidos por Adão e outros filhos de Santo foram, segundo o babalorixá, doados indevidamente por volta de 1937-1945 ao pesquisador do folclore nacional, Mario de Andrade. São peças recolhidas de delegacias de polícia das regiões Norte e Nordeste, durante perseguições e fechamento de terreiros, repassadas ao etnógrafo paulista, e que hoje se encontram expostas no acervo da Discoteca Municipal Oneyda Alvarenga, que funciona no Centro Cultural São Paulo.

«Estamos na luta pela defesa de direitos autorais e repatriação ao Museu do Estado de Pernambuco de vários apetrechos sagrados, instrumentos de percussão, colares e de outras peças quem foram saqueadas daqui. Os nossos governantes precisam encampar essa luta conosco», diz Manoel Papai, lembrando que mesmo com o tombamento pelo Estado, o «terreiro nunca ganhou nada por conta disso», mas pelo menos foi contemplado com uma verba de R$ 60 mil para melhorias do espaço, dentro do programa Turismo na Comunidade, empreendido pela Prefeitura do Recife em 2008. Mas quem vai ao local, sempre aberto à visitação pública, percebe que a importância do terreiro é inversamente proporcional aos apoios de instituições de fomento artístico e cultural, seja em nível local, regional ou nacional.

Orixás se apossam do fiel durante transe nos toques de candomblé

Enquanto que na psicanálise há o psicodrama, onde as pessoas são orientadas a expressar o lado mais vergonhoso escondido em sua personalidade; no candomblé é o contrário. Segundo Pierre Verger, o momento do transe -ocorrido durante o festejo religioso do toque- , ocorre em clima de festa. «No toque as pessoas mostram o que são e são admiradas, porque afinal de contas não é a pessoa que está fazendo ou dizendo aquelas coisas, é o orixá», afirma.

Essas cerimônias públicas ocorrem em diversas épocas do ano. «Em abril fazemos uma festa especial para Ogum, em junho é para Oxum, e o mês de novembro guardamos para Iemanjá», diz a equede, espécie de madrinha do terreiro, Conceição Nascimento. As datas variam de terreiro para terreiro, mas geralmente encontram forte coincidência com o calendário católico. «Para engabelar as autoridades no passado todos os terreiros rezavam ladainha para São Jorge (Ogum) e Nossa Senhora do Carmo (Oxum) e outros tantos santos católicos», afirma o babalorixá Manoel Papai, do terreiro de Pai Adão.

Todos esses toques, segundo Papai são em língua e ritmo iorubá e ultrapassam a madrugada. É por causa disso que um grupo de líderes dos terreiros do Estado lutam pela revisão e adaptação da Lei do Silêncio (nº 12.789/05). É que esses ritos religiosos possuem uma identificação marcante com os sons sagrados produzidos pelos instrumentos: abês, agogôs e maracas, que produzem sons fortes e altos. Segundo os líderes de terreiros que participaram de uma grande caminhada no Recife, no último dia 4 de novembro, não se pode calar os tambores, já que o som característico e os cânticos são uma forma de adoração do candomblé, insubstituíveis.

Em Pernambuco são cultuados nesses festejos cinco principais orixás. «Exu, Iemanjá, Xangô, Oxum, Ogum e Iansã», aponta o antropólogo pela UFPE Anilson Lins. Segundo ele, os principais instrumentos de percussão do Estado são o agogô, o atabaque e o ilu. Durante esse ritual a indumentária dos filhos e filhas de santo vão de acordo com as cores de cada orixá e são ofertadas uma série de presentes aos deuses cultuados.

Todo toque é precedido de sacrifícios e oferedas aos orixás, inclusive em dias anteriores. O salão do terreiro também é densamente decorado com laços, flores e fitas de tecido. «O toque é à noite, mas desde manhã, estou aqui ajeitando as flores e perfumando-as», afirma o filho de santo de 27 anos, Severino Pereira. Todo o ritual é liderado pelo babalorixá com auxílio de outros pais de santo convidados, e com os próprios filhos e filhas de santo de outros terreiros que dançam conforme a cantiga entoada pelo líder, em perfeita consonância com todos os participantes da roda sagrada. O negro e outras colorações escuras são tons vetados no recinto.

Grande festa à Iemanjá consolida força do candomblé no Estado

A crença consegue mudar o pouso das montanhas. O etnógrafo Mário de Andrade (1893-1945) defendia intensamente essa premissa. «Do fundo das imperfeições de tudo quanto o povo faz, vem uma força, uma necessidade que, em arte, equivale ao que é a fé em religião». A ideia desse profundo conhecedor da cultura brasileira pode ser facilmente transportada para a realidade do candomblé, especificamente para a fervorosa contemplação da maior das divindades, da grande mãe dos orixás, Iemanjá.

Um orixá com várias denominações: Yemanjá, Yemonjá, Iemoja, são apenas algumas outras possibilidades. Mas todas derivadas de uma mesma expressão iorubá «Yéyé Omó Ejá», que significa «mãe cujos filhos são peixes». No Brasil, ela é considerada junto com Oxalá, uma das divindades do candomblé mais populares. «Enquanto que na África ela é considerada a divindade do rio Ogum, localizado na Nigéria; no país, onde seu culto foi trazido pelos escravos, e se popularizou, transformou-se em deusa do mar», afirma o pesquisador Armando Vallado, da Universidade de São Paulo.

Seus cultos variam de cidade para cidade e de terreiro para terreiro. Enquanto que em algumas casas têm costume de reverenciá-la com toques que ocorrem durante os meses de maio e de dezembro (confirmando o sincretismo com o catolicismo), o terreiro de Pai Adão, habitualmente festeja a santa da casa em novembro. Durante a cerimônia, além dos cânticos e danças são ofertados espelhos, bijuterias, perfumes e muitas flores, envoltos em uma panela de barro. Diferentemente da Bahia, onde é utilizada uma espécie de cesta.

A deusa das águas salgadas não gosta da cor vermelha, tem horror a cães e não recebe de forma alguma oferendas de uvas avermelhadas, mamão e abacaxi, conforme a mitologia destacada na obra de Vallado. Seus filhos são considerados sinceros e maternais de acordo com a mitologia oral, completamente apropriada pelos filhos e filhas de santo dos terreiros pernambucanos.

«É realmente muito interessante. Primeiro eles dançaram e cantaram para Iemanjá, depois levaram essa panela de flores para o mar de Olinda e ainda retornaram para o terreiro para finalizar o toque», afirma o estudante de história Rafael Lima, presente na cerimônia realizada no final de novembro no mais importante terreiro de candomblé de nação Nagô do Estado. Um verdadeiro local de firme tradição afro-brasileira que se perpetua por gerações há mais de 135 anos, mesmo com a ainda reticente intolerância dos que desconhecem a riqueza religiosa do candomblé. Erù-Iyá! (reverência a Iemanjá).

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