ALGO QUE SE VIVE, SE PASA Y SE QUEDA

Nuestro tiempo no conoce la mesura. Los bandazos van determinando el valor de las cosas. O adhesiones inquebrantables o desprecios absolutos. En pleno desarrollo de la jornada los medios se afanan no tanto por contar lo que pasa, cuanto por interpretarlo y “sacar punta”. La Revista Vida Religiosa ha estado en la JMJ fundamentalmente porque es un gran acontecimiento eclesial, porque es la conclusión de muchos meses de trabajo de esa vida religiosa que se gasta en el hospital, la escuela o la calle y porque la juventud sigue siendo la tarea de los religiosos para este siglo XXI.
Tras los primeros actos, salvando gestos protocolarios más o menos acertados, lo que hay que constatar es que la Jornada está expresando bien que la Iglesia está haciendo un esfuerzo para conectar con los jóvenes. Todavía más, que el seguimiento no es un lenguaje desconocido para las nuevas generaciones. Aunque, una vez más, constatemos que la Iglesia tiene dificultad para comprender esos lenguajes (formas, gestos y estilos) de los más jóvenes.

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