Alfredo Palacios, el primer socialista en llegar al Congreso nacional

El 13 de marzo de 1904 se produjo un hecho trascendental. Ese año Alfredo Palacios fue electo diputado por el barrio de La Boca, convirtiéndose de esa manera en el primer legislador socialista de toda América. Un gran logro para aquel letrado que había colocado en la puerta de su casa la siguiente placa: “Abogado. Atiende gratis a los pobres”.

Desde su banca, el flamante diputado socialista impulsaría varios proyectos que se convertirían en ley, como el descanso dominical, la protección del trabajo de las mujeres y de los niños o la ley de la silla, que obligaba a los patrones a disponer de una silla para el descanso de los empleados de comercio.

Muchos otros proyectos de avanzada para su tiempo no lograron la sanción por parte de un Congreso dominado por los conservadores. Entre aquéllos, se destacan la jornada de ocho horas, la abolición de la pena de muerte, el divorcio absoluto, y los proyectos de accidentes de trabajo, de derechos civiles de la mujer o contra la trata de blancas, todos ellos presentados en la primera década del siglo XX.

Además de la protección de los derechos del trabajador, Palacios levantó otras banderas. Escribió en defensa de la soberanía de Malvinas, apoyó entusiastamente a los estudiantes en el movimiento a favor de la reforma universitaria que estalló en Córdoba en 1918 y bregó incansablemente por la unión de América Latina.

Transcribimos a continuación elMensaje a la juventud iberoamericana, del 25 de noviembre de 1924, en el que Alfredo Palacios propone la unión de los pueblos iberoamericanos, a la vez que una renovación educativa y la elaboración de una nueva cultura.

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