ALCAZABA

La alcazaba (del árabe القصبة al-qaṣbah ‘ciudadela’) es una construcción o recinto fortificado de carácter urbano cuya función era servir de residencia a un gobernador[1] para defender presumiblemente un lugar determinado y sus contornos, albergando una guarnición que, con frecuencia, conformaba un pequeño barrio militar con viviendas y servicios, constituyendo una ciudadela.[2] Solían estar asociadas a un alcázar o castillo situado en uno de sus extremos, aunque éste era independiente de la propia alcazaba y del resto de la ciudad, y en caso de asedio, las poblaciones de los núcleos urbanos donde se asentaban buscaban refugio tras las murallas de dichas alcazabas.

En al-Ándalus, entre los siglos VIII y XV, se construyeron un gran número de alcazabas, como las de Alcalá la Real, Almería, Antequera, Badajoz, Granada, Jaén, Guadix, Loja, Lorca, Mérida y otros lugares. Las alcazabas eran un sistema defensivo tanto frente a enemigos externos como frente a las propias sublevaciones internas y aseguraban una resistencia prolongada, incluso en el caso de caída de la ciudad que protegían.[3]

De las conservadas del periodo andalusí, el ejemplo más destacado es la Alcazaba de Málaga, que según el arquitecto restaurador Leopoldo Torres Balbás, es el prototipo de la arquitectura militar del periodo taifa, siglo XI, con un doble recinto amurallado y gran cantidad de fortificaciones, siendo su único paralelo el castillo del Crac de los Caballeros, fortaleza levantada en Siria por los Cruzados entre los siglos XII y XIII.[4]

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