Ahora compramos gas a Chile que lo compra a su vez a Shell.

El polémico ministro de Energía Juan José Aranguren cerró un contrato de compra de gas a Chile con un precio que resulta un 53% más caro que el GNL que llega por barcos y un 128% más elevado que lo abonado por las importaciones provenientes de Bolivia. El precio resulta un 53% más caro que el GNL que llega por barcos y un 128% más elevado que lo abonado por las importaciones provenientes de Bolivia. Por medio de la empresa estatal Enarsa, según publicó La Política Online, la administración macrista cerró un contrato de compra de gas a Chile con un precio que resulta un 53% más caro que el GNL que llega por barcos y un 128% más elevado que lo abonado por las importaciones provenientes de Bolivia.

Pago anticipado y ley de Nueva York

Además de lo llamativo del precio, la operación con Chile tiene otros tres aspectos significativos: establece que Enarsa deberá pagar la totalidad de la compra por anticipado, determina que cualquier controversia será resuelta por la legislación de Nueva York y obliga a las partes a mantener el acuerdo bajo un marco de “estricta reserva y confidencialidad”. enorsai.com.ar

La infraestructura del transporte

Lo paradójico es que los dos vecinos utilizarán la infraestructura que hasta comienzos del gobierno del fallecido Néstor Kirchner se utilizaró al revés: para las ventas de gas desde Argentina a Chile, que no produce el combustible. La crisis energética argentina frenó esas ventas, y la suspensión del suministro generó un fuerte cortocircuito con todo el arco político en Santiago. clarin.com

Quien le provee a Chile el gas: la ruta de Aranguren y Shell

Detrás del anuncio del acuerdo por el cual Argentina le comprará gas a Chile se esconde un negociado que incluye a las energéticas British Gas y Shell, trama en la que cumple un rol fundamental el ministro de Energía argentino, Juan José Aranguren, ex CEO de Shell hasta pocos meses antes de asumir como integrante del gobierno de Mauricio Macri. La clave de este reposicionamiento estaría en qué empresas están detrás del pacto: el Gobierno de Chile, en 2014, firmó un contrato de largo plazo con British Gas que le permite desde el año pasado superar el desabastecimiento del que sufre el país vecino. En 2015, comenzaron a llegar a Chile los embarques de gas no convencional principalmente desde la terminal portuaria estadounidense de Cheniere, Texas (Estados Unidos) hacia Quintero, en la zona central chilena, como hacia Mejillones, en el norte.

British Gas (BG) fue adquirida por la multinacional Shell

Justamente el año pasado, British Gas (BG) fue adquirida por la multinacional Royal Dutch Shell por 70.000 millones de dólares, en lo que constituyó la mayor adquisición desde la fusión por 41.700 millones de libras esterlinas entre la rama holandesa y británica de Shell, la tercera mayor petrolera del mundo. La absorción de BG por Shell es otro caso más de de la larga lista de grandes operaciones en el sector petrolero, azotado por el desplome del precio del barril, como sucedió en los años 90, época en la que nacieron gigantes como BP, Chevron o ExxonMobil. Juan José Aranguren trabajó 37 años en Shell Argentina y, durante 12 años, fue su CEO. Desde 2003 fue presidente de la sucursal argentina, y al mismo tiempo, vicepresidente de Suministros y Distribución para América latina. El año pasado renunció a ese cargo para asumir como ministro de Energía del gobierno de Mauricio Macri, y en apenas dos meses ya anunció una suba del casi 900 por ciento en la tarifa de la luz (para CABA y Conurbano; 300% promedio en el resto del país) y prometió un tarifazo similar para el gas.

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