Agradecer a Dios por las Bendiciones

Mezquita

del

Centro Cultural Islámico

«Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas, Rey Fahd»

Buenos Aires – Argentina

Viernes 27 de Muharram de 1433 / 23 de Diciembre de 2011

Traducción de la Jutba pronunciada

por el

Sheij Muhammad Alruwaili

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Agradecer a Dios por las Bendiciones

Alabado sea Dios, Quien nos guio agraciándonos con la fe y no hubiéramos podido encaminarnos de no haber sido por Él. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Dios, Único, sin asociados. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero. ¡Oh Dios! Bendice a Muhammad, su familia, sus compañeros y todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos y hermanas en el Islam! Tengamos temor de Dios pues la piedad es la mejor provisión y el camino más recto que todos debemos seguir. Dios nos dice: “¡Oh, creyentes! Teman a Dios como es debido y no mueran sino sometidos a Él.” (Sagrado Corán 3:102)

Dice Dios: “Si intentaran contar las gracias de Dios no podrían enumerarlas.” (Sagrado Corán 16:18) Si una persona pasara toda su vida enumerando las bendiciones que ha recibido de Dios, sin agradecerlas no podría contarlas todas, entonces ¿Cómo y cuándo podría agradecerlas?

Siervos de Dios: el agradecimiento es un acto sublime de adoración. Dice Dios: “pocos de Mis siervos son agradecidos” (Sagrado Corán 34:13) pero ¿Cómo podemos ser de esos pocos agradecidos?

Todo musulmán debe ser agradecido con Dios, y, para lograrlo, debe prestar atención a las siguientes reglas:

Regla 1: El agradecimiento mantiene las bendiciones. Quien tenga una bendición debe amarrarla a su vida, a través del agradecimiento, porque quien sea negligente y no agradezca la bendición que Dios le ha otorgado, ha de perderla.

Regla 2: “Si Le agradecen, Él incrementará su sustento” (Sagrado Corán 14:7). Así es la misericordia de Dios. Para quien es agradecido con una bendición que ha recibido, Dios no solamente se la mantiene, sino que se la aumenta. Dijo Ibn Al-Qaim: “El agradecimiento trae aparejado el aumento de las bendiciones, porque Dios dice en su libro: ‘Su Señor les hace saber que si Le agradecen, Él incrementará su sustento’ (Sagrado Corán 14:7) así que si no ven que su situación mejora, dedíquense al agradecimiento”.

Por eso, si el musulmán no ve el aumento en su fe, debería examinarse a sí mismo. Quien no vea la bendición en su dinero y en su familia, debería examinarse a sí mismo, porque Dios ha prometido al agradecido con el aumento y Dios no falta a su promesa.

Regla 3: Toda bendición que no te acerca a Dios es una prueba. Por eso vemos que las bendiciones se tornan en contra de algunas personas como, por ejemplo, aquellas personas que Dios le concede dinero y, el tenerlo, es causa de tormento en este mundo o aquellos que tienen una gran familia y, en lugar de ser una bendición, se transforman en su perdición y tortura.

Regla 4: No desobedezcan a Dios con las bendiciones que Él les ha dado. Esta era una regla conocida por los salaf. Cuando al-Yunaid fue preguntado sobre el agradecimiento, dijo: “Que no te valgas de nada que Dios te haya bendecido, para desobedecerlo”.

Regla 5: El agradecimiento con las obras. A través de la adoración y la obediencia, cumpliendo con sus órdenes. No es agradecido con Dios quien no cumple con los actos obligatorios, luego hace actos voluntarios y trata bien a sus semejantes, así como el alejamiento de la opresión, la injusticia y el pecado.

Usar las bendiciones recibidas para agradecer, como quien utiliza la bendición de la lengua, para alabar y agradecer a Dios. Este ejemplo lo encontramos en el Profeta Muhammad cuando solía orar, hasta tarde por la noche, y sus pies se hinchaban de tanto estar de pie. Una vez le preguntaron: “¿Por qué haces eso, siendo que Dios te ha perdonado tus faltas pasadas y futuras?” a lo que respondió “¿Acaso no debo ser un siervo agradecido?”. La Palabra de Dios nos enseña ese concepto cuando dice: “Hacían para él todo lo que él deseara: templos, estatuas, cántaros grandes como estanques y enormes calderas. Le dijimos: Trabajen con agradecimiento a Dios por los favores concedidos, ¡familia de David!, y sepan que pocos de Mis siervos son agradecidos.” (Sagrado Corán 34:13)

Regla 6: No es agradecido con Dios quien no agradece a la gente. Es importante ser equitativo con la gente y reconocer los favores que nos hacen o los servicios, sin importar si es grande o pequeño. Dice un hadiz, narrado por Yabir, que el Profeta dijo: “A quien le hagan un favor que trate de compensarlo con algo similar, si no encuentra con qué, si lo elogia le ha agradecido, pero si se queda callado y no lo elogia, le habrá desagradecido”.

Regla 7: “Luego, ese día, se les preguntará qué hicieron con las bendiciones” (Sagrado Corán 102:8).

Esto significa como dijo el exégeta At-Tabari: “Dios ha avisado que ha de preguntar y cuestionar a la gente por las bendiciones que les otorgó, siendo que no especificó que les preguntaría por alguna en especial y por otras no lo haría, sino que hizo una afirmación general, por lo que el cuestionamiento será por todas las gracias y bendiciones recibidas”.

Siervos de Dios, el agradecimiento tiene niveles, y se debe intentar alcanzarlos y aplicarlos todos durante nuestra vida:

1. El agradecimiento del corazón. Que implica reconocer que Dios es quién te ha concedido esa bendición. Por eso Dios criticó a los que desprecian sus bendiciones y rechazan que provengan de Él cuando dijo: “¡Oh, hombres! Recuerden las mercedes de Dios sobre ustedes. ¿Acaso hay otro Creador fuera de Dios que los sustente desde el cielo [con las lluvias] y de la tierra [con los cultivos]? No hay nada ni nadie con derecho a ser adorado salvo Dios. ¿Por qué entonces se apartan?” (Sagrado Corán 35:3).

2. El agradecimiento de la palabra. Esto es a través de palabras y frases que muestren el agradecimiento, la alabanza, la glorificación, la súplica, etc. Por eso nos enseñó el Profeta: “¡Oh Señor! Me refugio en Tu complacencia de Tu ira, en Tu indulgencia de Tu castigo, y me refugio en Ti de Tu designio. No son suficientes las alabanzas que pueda pronunciar, Tú eres tal como te has alabado a Ti mismo.”

3. El agradecimiento de la acción. Esto se logra utilizando las bendiciones recibidas en lo que Dios ama y se complace, lo cual necesita que conozcamos su religión, su legislación, porque lo que Dios ama y se complace se encuentra registrado en el conocimiento de la revelación, tal como dice Dios en su libro: “Cuando alcance la madurez, al llegar a los cuarenta años, diga: ¡Oh, Señor mío! Haz que sepa agradecerte los favores que nos has concedido, tanto a mí como a mis padres, y que pueda realizar obras buenas que Te complazcan, y concédeme una descendencia creyente y bondadosa. En verdad me arrepiento de mis pecados y me someto a Ti” (Sagrado Corán 46:15).

Hermanos y hermanas en el islam pidan paz y bendiciones por el Profeta Muhammad, tal como Dios nos enseña: “Ciertamente Dios y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él”. (Sagrado Corán 33:56).

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