ADRIANA GUEVARA – LA CONSTRUCCION DEL TABERNACULO

Comentario a los siguientes ocho versículos del Libro del Éxodo

Yahveh dijo a Moisés: Di a los hijos de Israel que me preparen una ofrenda. Después ustedes la recibirán de todos aquellos que vengan a traerla voluntariamente. Las ofrendas que recogerán son estas: oro, plata y bronce; púrpura violeta, púrpura escarlata y carmesí; lino fino y pelo de cabra; cueros de carnero teñidos de rojo, pieles finas y madera de acacia; aceite para las lámparas, perfumes para el óleo de la unción y para el incienso aromático; piedras de ónix y piedras de engaste para el efod y el pectoral. Con todo esto me harán un Santuario y yo habitaré en medio de ellos.

Éxodo 25:1-8

Dios le pide al pueblo que contribuya con elementos para la construcción del Tabernáculo –Mishkán-, no les pide dinero, sino materiales: oro, plata, bronce, telas, madera, pieles, etc.

 

Esto nos enseña a obrar de forma realmente caritativa.

 

Cuando uno tiene la posibilidad de contar con dinero, es muy fácil darlo, o hacer un cheque o transferencia bancaria, quedar como un mecenas y desentenderse de la situación (como cuando cumplimos con nuestros rezos y alabanzas diarias, pero nos desentendemos de nuestro prójimo en problemas).

 

El texto habla de ofrendas diferentes: no de aquellas que llevan grabadas nuestro nombre (o el de algún ser querido que falleció), en el metal o en el mármol, en la madera o en la cerámica, en el papel o en la tela… a partir del dinero que uno ha donado, sino de entregar aquello que soluciona una situación, asumiendo la responsabilidad comunitaria que nos atañe a todos.

 

Dios “nos” dice: no transfieran dinero a Moisés mientras se sientan y esperan a que él se encargue de adquirir todo lo que se necesita, se dedica a resolver todo lo que implica construir el Tabernáculo… la responsabilidad es de toda la comunidad

Dios nos increpa diciendo: Vean lo que se requiere y tráiganlo. Y nos lo dice a todos. No solo a los pudientes… A TODOS…

 

Algunos aportarán oro, otros madera, otros púrpura, otros telas de lino o pieles… otros trabajo personal, otros apoyo, amistad, amor… pero TODOS, TODOS, debemos aportar TIEMPO.

 

Construir el propio Tabernáculo en nuestro corazón, para albergar al Señor en él, lleva tiempo… tiempo de oración, tiempo de entrega, tiempo de caridad… tiempo de ofrecer amor y tiempo de apertura para recibir Amor…

 

La verdadera caridad se responsabiliza personalmente por los problemas… Y responsabilidad no es algo que solo deben tener los guías o conductores, sino todos los seres humanos… solo se trata de “responder con habilidad”: aplicar las habilidades que Dios nos regaló para solucionar los problemas a los que la vida nos enfrenta.

No se trata sólo de dinero. Se trata de “ofrendar” soluciones.

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