ADOLFO HITLER 1889-1945

Adolfo Hitler «El Fuhrer», hijo de un aduanero austríaco, nació en 1889 en una villa austríaca cercana a Baviera, cerca de la frontera; no quizo ser funcionario como su padre. Se creyó predestinado para lograr el Anschluss o incorporación de Austria al Reich Alemán. Tenía ambiciones artísticas, pero fracasó lamentablemente. Desde entonces llevo una vida oscura y miserable en Viena y después en Munisch, leyendo con pasión y de modo desordenado, maldiciendo a Habsburgo porque impedían la unidad del pueblo alemán, y aprendiendo, por razones misteriosas, a odiar a los judíos que corrompían la sangre pura del pueblo elegido e introducían la traición en su política. Fue soldado y después cabo del ejército alemán. Amaba la guerra, se convirtio pronto en el jefe indiscutible del partido al que dio su nuevo nombre «Partido nacional-socialista alemán del trabajo», trató de tomar el poder el 9 de Noviembre de 1923, pero fracasó y fue a parar a la cárcel, donde escribio su célebre libro-programa «Mein Kampf», sin saber lo que en él se profetizaba. La originalidad de Hitler esta en la combinación de una fe absoluta en su doctrina y en su carácter sin fisuras. Cumplirá todo cuanto ha dicho, incluso, aunque llegue al desastre.

El 20 de Julio de 1944 ocurrió un atentado cotra Hitler. Este se hallaba en su Cuartel General, cuando estalló un explosivo de una gran fuerza colocado junto a él por un alto oficial del ejército. El Fuhrer quedò herido levemente y murieron varios de sus compañeros. Se adoptaron precauciones y se dictaron condenas a muerte de varios militares de alta graduación. Aunque no tenía el físico con las características de un gran orador: su figura, su actitud y el timbre de su voz desilusionaban a quién por primera vez le veía aparecer en la tribuna; en realidad si lo era, ya que poco a poco, la voz le cambiaba, animaba de modo singular su semblante vulgar, su fuerza magnética la trasmitía al auditorio, gritaba su odio o su fe y se aseguraba triunfos formidables, nadie imaginaba las consecuencias de su exaltación convulsiva, propiciando el entusiasmo, el sacrificio por la raza, el odio, la violencia y la muerte si es preciso. Hitler se suicido al finalizar la guerra, cuando no vió otro escape.

Sociedad de Naciones, La Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias

El que Hitler en un primer momento también pudiera imponer casisin resistencia los objetivos de su política exterior fortalecióadicionalmente su posición: en 1935 el Sarre, que hasta entonceshabía estado bajo la administración de la Sociedad de Naciones,fue reintegrado a Alemania y en el mismo año el Reich recuperóla soberanía en el plano militar; en 1936 las tropas alemanasinvadieron Renania, que había sido desmilitarizada en 1919; en1938 Austria fue anexionada al Reich y las potenciasoccidentales permitieron a Hitler la anexión de los Sudetes.

Todo esto le facilitó la realización de sus demás metas, auncuando en todos los estratos de la población hubo personas quevalientemente ofrecieron resistencia a la dictadura. Inmediatamente después de la toma del poder, el régimen habíacomenzado a llevar a la práctica su programa de antisemitismo.

Poco a poco se privó a los judíos de todos los derechos humanos y civiles. Quien pudo, procuró escapar a estas vejaciones huyendo al extranjero.

La persecución de los adversarios políticos y la opresión de lalibertad de opinión empujaron también a miles de personas fueradel país. Muchos de los intelectuales, artistas y científicosalemanes más ilustres emigraron.

La Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias. Sin embargo,Hitler quería más. Desde el comienzo realizó los preparativospara una guerra que estaba dispuesto a llevar a cabo a fin delograr la dominación de Europa. Esto ya se patentizó en marzo de1939, cuando hizo entrar a sus tropas en Checoslovaquia. El 1 deseptiembre de 1939, con la invasión de Polonia, desencadenó laSegunda Guerra Mundial, que duró cinco años y medio, asoló granparte de Europa y les costó la vida a 55 millones de personas.

Al principio, las tropas alemanas vencieron a Polonia,Dinamarca, Noruega, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Francia,Yugoslavia y Grecia; en la Unión Soviética avanzaron hasta cercade Moscú y en el Norte de Africa amenazaron el Canal de Suez. Enlos países conquistados se estableció un duro régimen deocupación frente al que se alzaron los movimientos deresistencia. En 1942 el régimen comenzó con la «solución finalde la cuestión judía»: todos los judíos que pudieronserdetenidos fueron conducidos a los campos de concentración yasesinados. Se calcula que el número total de víctimas alcanza los seis millones. En el mismo año en que se iniciaba estecrimen inconcebible, se producía también un viraje en la guerra;a partir de entonces comenzaron las derrotas en todos losfrentes. El terror del régimen y las derrotas militares reforzaron laresistencia interna contra Hitler. Sus representantes procedíande todos los sectores de la población. Una rebelión conducidaprincipalmente por oficiales del ejército fracasó el 20 de juliode 1944. Hitler sobrevivió a un atentado con bomba en su cuartel general y se vengó sanguinariamente. Más de cuatro mil personasde todos los estratos sociales que habían participado en laresistencia fueron ejecutadas en los meses siguientes. Comofiguras destacadas de la resistencia baste mencionar aquí, enrepresentación de todas las víctimas, al capitán general LudwigBeck, al coronel Conde Stauffenberg, al ex alcalde de Leipzig Carl Goerdeler y al líder socialdemócrata Julius Leber.

La guerra continuó. A costa de una inmensa cantidad de víctimas,Hitler prosiguió la lucha hasta que todo el territorio del Reichestuvo ocupado por los Aliados; el 30 de abril de 1945 eldictador se suicidó. El sucesor a quien designara en sutestamento, el almirante Dönitz, firmaba ocho días más tarde larendición incondicional.

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